Capitulo 25

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CAPITULO 25


Melissa


Observe lentamente y sin ningún disimulo a la pequeña nena de pies a cabeza. Era bonita, tenia que admitirlo. Bonito en el sentido asiático, pero bonito. La forma de su cara era extraña pero tallada, su piel blanca, pero era ese blanco amarillo, no blanco porcelana. Las largas hierbas de su cabello liso -negro- se juntaban a ambos lados de su cara, haciéndola ver como "flaca".


Nariz pequeña, labios gruesos y estatura promedio, aunque con solo verla instintivamente sabia que le sacaba algunos centímetros de mas.


Ja.


- ¿Melissa? - La rasposa voz de la mujer se avanzada edad me hizo mirarla, prácticamente era la copia de la pequeña, pero con rasgos mas delicados.- Mucho gusto.- Se acercó a mi y beso mi mejilla.- Soy Jessenia y ella es mi hija Amira.- La aludía no se me acerco solo asintió con la cabeza.


Bebí un sorbo pequeño de te, observando de reojo como la madre le mandaba una mirada furiosa a la pequeña mal educada.


- Mucho gusto.- Les sonreí.- Es un placer conocerlas.


Y fue en ese momento después de la presentación, cuando conocí la verdadera actitud de Jessenia, quien no dudo un segundo en sentarse frente a mi, pedir un te y hablarme de todo lo que podía. No como su hijita, que no desaprovecho la oportunidad de que ver a su madre entretenida para ir y desaparecer dentro de la casa.


Espero y no este donde creo que esta.


Hasta ahora he notado que en Jessenia no hay nada malo, no habla mucho del trabajo de su esposo y lo único comentado lo hizo con incomodidad, lo que quiere decir que no le gusta nada su trabajo. Tuvo a su "Amira" por hacerse varios tratamientos, ya que lastimosamente sus óvulos no eran fértiles.



Le gusta ir de compras, tiene una gran colección de carteras, el centro de su vida es su familia, a pesar de su edad -47 años- le gustan las fiestas de jóvenes, sale a correr todo su patio cada mañana y no le gusta usar ropa de "vieja".


Sus palabras no las mías.


- ¿Y que se siente? - Murmuró mirándome.- Digo el es algo intenso, difícil.- Se mordió su labio inferior.


- Es.- Suspire.- Algo extraño y espectacular.- Ja, hermosa mentira.- Digo compartimos un hijo, vivir con él no es nada de otro mundo, por nuestro trabajo mucho no nos vemos, pero siempre intentamos disfrutar todos los momentos juntos.


- Comprendo de lo que hablas.- Bufo.- Mi Abdel siempre tiene trabajo, mayormente en nuestras comidas especiales, como navidad y eso siempre estamos acompañados de socios. Para el su trabajo es todo, aunque siempre tiene tiempo para su familia y una como esposa debe de tener la mejores de las disposiciones en estos casos.- Rio.


- Si.


- Ademas, como están las cosas en estos dias, no querríamos que miraran a otro lado, ¿Verdad? - Se carcajeo.- Siempre tenemos que estar con ideas innovadoras, ya sabes.- Se encogió de hombros.


Siiii.


Claro que lo se.


Especialmente con su hija cerca.


[...]


- Asi que, Amira.


Observe a través de mis pestañas como Alex subia su mirada a mi y dejaba sobre la mesa los documentos que estaba leyendo.


- Cuando la conocí, tener sexo con ella fue divertido.- Se encogió de hombros.- Pero ahora últimamente quería formalizar lo "nuestro".


- ¿Y porque no aceptaste?


- Porque en ese momento no tenia ni ganas de volver a estar en un relación.- Sus ojos irradiaron furia.- Fue justo después de haberte dejado.


- Uh.- Me removí incomoda.


Suspire antes de apoyarme en contra de las comidas almohadas del gigante sofá. Esto era tan aburrido, la cena que tendríamos hoy, Alex la paso para mañana en la noche, conclusión tendré una noche aburrida.


Cuando llegamos prácticamente ambos nos pusimos a jugar con Chris, aunque suene raro es asi. Al parecer Alex verdaderamente quiere ser un padre presente. El susodicho ahorita mismo esta durmiendo como si nunca lo hubiera hecho, claro no sin antes comer algo.


- ¿Quieres hacer algo esta noche? - Cruce miradas con él.


- ¿Algo como que? - Me senté cruzando mis piernas.


- Abdel creyó que estoy comprometido con vos por tu apellido y claro por mi hijo, por lo tanto con disimulación me dio la tarjeta de un club.


- ¿Que tipo de club? - Levante mi ceja.


- Alcohol, música, sexo, drogas, nada fuera de lo común.


- No gracias.- Murmuré.- Desde que tuve a Chris abandone esa parte mia.


- Lo se.- Me sonrió.- Pero digo, Chris estará perfectamente cuidado aquí, será como nuestra despedida de solteros juntos. Algo diferente.


- ¿Volver a los viejos hábitos, es algo diferente? - Bufe.


- Si no quieres, no te obligo.- Dijo.- Solo pensé que te gustaría volver por lo menos una noche a ser la mujer despreocupada que siempre fuiste. Esa que solo tenia en mente pasar una noche exquisita.


- ¿Hacer lo que quiera por una noche? - Rei.


- Claro esta, que si yo no puedo recibir satisfacción.- Señalo su entrepierna.- Tu tampoco.


- No te preocupes, no ando tan necesitada.


- Créeme lo se.


[...]

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Una Madre En La MafiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora