Capitulo 26

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CAPITULO 26


Melissa


- ¿Y eso? - Levante mi mirada de las mujeres que estaba observando para ver como Alexander se había apoyado junto a mi en la escalera.


- Un Black Russian.- Murmuré volviendo a ver.


Al parecer el club que Abdel le "recomendó" a Alex era uno de los grandes, la entrada estuvo algo complicada: Nada que no pudimos resolver sin una llamada, dentro estaban las típicas divisiones. La barra que era donde mayormente estaban los típicos hombres de negocios.


El escenario, donde se podía ver como miles de luces de diferentes colores alumbraban a las chicas que bailaban sobre el. La vestimenta escasa de cada una de ella, atraía la atención de cada hombre aquí dentro, hasta la de Alex. Después de todo estar con las tetas al aire, con solo una pequeña cruz negra cubriendo, no era nada revelador.


La "sala de estar" que era un lugar apartado, algo oscuro, donde mayormente van mas parejas a " conversar", beber e ingerir a su sistema una que otra sustancia nada saludable.


Y por ultimo el típico piso de arriba, que en si esta dividido en dos partes, la mala y la buena: La mala, es en donde llevas a una striptease o fulana a follar. Y la buena es donde las parejas van a pasar un bien rato y con eso me refiero a que cuesta demasiado.


- ¿Vodka con café? - Lo escuche reír.- ¿Es que acaso no quieres dormir por un año?


- Quise probar algo nuevo.- Me encogí de hombros.


- Uhm eso veo.


Observe de reojo a un Alex despreocupado apoyado contra el barandal de la escalera. Lo observe por unos segundos mas antes de querer golpearme a mi misma. Nunca entenderé porque no pude sacarme a Alex de la cabeza en estos años.


Después lo miro y lo entiendo. Cabello rubio oscuro, labios medianos rojos, ojos azul, ese azul que te demuestra diversión. Mas su típica sonrisa burlona que da casi siempre, rodeaba por una pequeña casi inexistente barba rubia.


Alexander es el sueño de toda mujer.


Y fue mi capricho por un tiempo, eso lo acepto.


Pero Alexander se volvió irremplazable en mi mente.


Único para mi.


- ¿Que fue lo que pensaste la mañana después de acostarnos por primera vez? - Bebí un sorbo del vaso en mi mano, mirando a la nada.


- Que había pasado una noche estupenda.- Lo escuche reír.- Y cuando te vi dormida, recordé cual era mi trabajo.


- ¿Y porque seguiste? - Sentí su mirada puesta en mi.


Una Madre En La MafiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora