LIV | Capitulo

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CAPITULO 54


—Nos quedan dos semanas—recordé llevándome otra cucharada de helado a mi boca.


—Lo sé.


— ¿Cuándo me dijiste que volvía Iris? —pregunte lambiendo la cuchara, sonreí sin poder evitarlo cuando mientras lo hacia el sonido de fondo que había, paro.


—Creo que en tres semanas—lo mire antes de tomar otra cucharada.


— ¿Qué harás después de todo? —pregunte antes de llevar la cuchara a mi boca.


—Volveré a abrir los negocios que tenía fuera del país—escuche el sonido del saco ser golpeado por el nuevamente—. Debo volver a ser lo que era.


— ¿No has considerado hacer otra cosa? —deje el helado sobre la mesa donde estaba sentada.


— ¿Jugar a la vida normal, como lo has estado haciendo tú? —dejo de golpear el saco y me miro—. He visto que te fue bien como diseñadora.


— ¿Entonces no te gustaría irte, un nuevo país, algo nuevo para hacer, paz, tranquilidad, sin tanto...


— ¿Para qué? —me corto—. ¿Dónde quedaría todo lo divertido? —alzo sus cejas—. Porque ambos sabemos que no sería lo mismo, nacimos en esto y vivimos para esto.


—Eres padre ahora Alexander—le recordé.


—Lo recuerdo cada momento—se sacó uno de sus guantes con la boca—. Pero ser padre no significa que tenga que abandonarme a mí mismo.


—Los hijos están ante todo.


Lo mire mientras retiraba su otro guante antes de lanzarlo sobre uno de los sillones cerca y caminar fuera del área de combate, moje mis labios cuando se acercó peligrosamente a mí.


— ¿Crees que yo serviría para estar jugando a la familia feliz? —susurro contra mi rostro—. ¿Crees que no me buscaran todos aquellos a los que arruine? Tú te fuiste Mal, pero en tu familia no eras un punto importante—apreté mis labios—. Cuando tuviste a Chris te alejaste de todo, haciendo simples trabajos, por eso nadie fue detrás de tu culo. Por eso viviste bien todo este tiempo. Porque tu familia seguía aquí, porque tu esposo estaba aquí, porque todo lo que valía estaba aquí.


— ¡¿Qué...


—No me mal interpretes Melissa—trague cuando aquellos ojos me miraron mal—. En tu momento fuiste alguien, pero después dejaste todo eso, dejaste todo lentamente y fue por eso, que a nadie le importo tu desaparición—suspiro—. Pero ahora imagina si yo desaparezco, yo que tengo millones en muchos lugares, millones que no son míos, yo que hasta ahora hago cosas que no son muy buenas, yo que tengo la cabeza de muchos pendiente de un hilo—mordí mis labios—. Destruí familias Mel, destruí imperios, personas—me miró fijamente—. Ellos no me dejaran ir.

Una Madre En La MafiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora