Por unos momentos solo se escuchaban el choque de los cubiertos en los platos, el silencio era sepulcral era un ambiente incomodo el menos recomendable para probar bocado, yo solo daba pequeños pobretes al platillo no tenia apetito.
-¿Skandar trabajara ahora que es un hombre casado?- Pregunto Soumaya.
-Claro que tiene que hacerlo- Contesto su padre – Tiene que ayudar a solucionar el problema en el que nos encontramos y del cual él causo casi en totalidad.
-¿Qué dices?- Skandar le hablo tan frio a su padre – Si esto nos ha pasado no se debe a mi culpa solamente, tú, mi madre y Soumaya también tienen culpabilidad.
-Así, mira muchachito- Don Randal dejo caer el tenedor al plato – Tu siempre has sido un inconsciente, o acaso ¿No recuerdas quien se iba a las Vegas a gastar cuanto se le antojara en apuestas y mujeres?
-Si yo lo hacía- Skandar apretó los puños de tal forma que pude notar como los nudillos se tornaron a blanco- Pero tú siempre con tus inversiones en empresas que bien sabias que no tendrían éxito.
-¡Cállate!, tu eres el menos indicado de criticarme jovencito, siempre has sido un mantenido, un flojo, no eres nadie- Las palabras del padre de Skandar eran tan hirientes para cualquiera pero Skandar mantenía la vista fija en él- Yo a tu edad era un empresario reconocido y tu, tu solo eres un bueno para nada.
-¡Randal!- La madre de Skandar trataba de devolver la calma pero era imposible su poca autoridad no lo lograría.
-¡Cállate Zelfa!, tu hijito empezó el juego de confesiones ahora escuchara todo.
-Tú me presumes de que a mi edad eras alguien- Skandar se levanto de la silla- Pero recuerdo muy bien a mi abuelo, el mismo me dijo que tu a mi edad eras igual o peor de lo que dices que soy.
-Es verdad, pero emende el camino, en cambio tu- Soltó una carcajada- Eres un flojo, dime además de las veces que vas a pedirme plata ¿Cuántas veces más has ido a la empresa a tra-ba-jar?- Skandar no contesto nada, su rostro estaba enrojecido y sus ojos cristalizados- No sé qué harían sin mí, en esta casa nadie sabe trabajar, ella- Apunto a Soumaya que mantenía un intento de posición de flor de loto sobre su silla- Solo vive en su mundo de locura con sus estúpidas ideas de libertad y preservación de la naturaleza y tu madre solo perdiendo tiempo en su maldito jardín- La mirada de don Randal se clavo en Skandar- Y tu, tu eres solo un bueno para nada, nunca has hecho nada productivo en tu vida, solo ayer que te casaste con esta niñita- Al escuchar eso mire con todo el repudio que pude al mayor de los Keynes pero él me ignoro por completo- Pero espero que tengas la habilidad suficiente para ganar esa herencia.
-Ten por seguro que obtendré esa maldita herencia- Skandar miraba con tanto odio a su padre que tuve la sensación que lanzaría encima de su progenitor- Y una vez que la obtenga te la entregare por completo y me largare de esta casa.
-Eso dices, pero te aseguro que en dos días regresarías- Don Randal era un hombre frio- Y otra cosa, es tu obligación darme esa herencia, me oíste- Clavo su índice sobre la cien de Skandar, mientras que mi esposo mordía su labio inferior tratando de tragar el veneno que pretendía lanzar sobre su padre- Cuando tú te largues de esta casa podre descansar de tu maldita insolencia- Skandar se mantenía en silencio pero con su mirada clavada en el imprudente y frio hombre que tenía como padre mientras que todas las mujeres presentes observábamos impactadas la escena, de mi persona era de esperarse pero de las Keynes era una vergüenza no movían ni un solo dedo para calmar esa pelea, Soumaya mantenía los ojos cerrados y balbuceando cosas inteligibles y Doña Zelfa ahogada en llanto cubriendo su boca impotente de pronunciar algo- Vamos no te quedes callado ¿querías verdades no?
-No perderé mas el tiempo contigo- Contesto Skandar- Eres un testarudo jamás escuchas.
-Mira quien lo dice- Sonrió burlonamente.
-Te odio- Fue lo último que dijo Skandar antes de salir del comedor, minutos después partió Don Randal argumentando que había perdido el apetito y que no llegaría a la hora de la comida, Doña Zelfa salió corriendo a su jardín y Soumaya permaneció en la mesa yo no me quedaría ahí, no sabía hacia donde ir por lo que solo seguí a mi subconsciente.
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Herencia De Amor ©
Novela JuvenilSkandar Keynes joven impuesto a vivir en una mundo lleno de comodidad y placeres, se ve obligado a buscar en un mundo desconocido para él a una joven inocente e ingenua para convertirla en su futura esposa, esto con el fin de obtener la herencia d...
