CAPITULO 11: LA REALIZACION DE UN IMPOSIBLE***

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Narra _________ (tn)

Buen día- escuche vagamente- ¿Cómo amaneciste?- Intente levantarme pero un fuerte dolor de cabeza me acomplejaba, me tomo algunos minutos reconocer el lugar, efectivamente no era mi casa sino la mansión de los Keynes- Anoche Tu y Luke festejaron muy alegremente nuestra boda- Skandar abrió la cortina de la habitación dejando entrar los rayos de sol molestándome a un punto incalculable.

-¿Qué dice?- Me levante de la cama pasando enfrente de un espejo el cual me mostraba una imagen poco grata mía.

-Que anoche te embriagaste- Skandar sonrió al ver mi expresión al verme en el espejo- Te traje el desayuno y tus maletas- colocaba una charola con mi desayuno en un escritorio.

-Yo no compartiré cuarto con usted ¿cierto?

-Deja de hablarme de usted somos esposos- Rodee mis ojos al escucharlo- Y no compartiremos yo dormiré en otro- Sonreí.

-Ahora te dejo para que te arregles y desayunes- Se encamino a la puerta pero se detuvo y volvió- Aunque pensándolo bien, bajaras a desayunar con tu nueva familia- Tomo la charola de mi desayuno y partió de mi habitación, tome un objeto con la única intención de impactar su cabeza pero fue más rápido que yo y este termino rompiéndose en la puerta, fuera de ella escuche una carcajada y los pasos de Skandar alejarse, solté una pequeña risa al escucharlo.

Me duche de prisa, era la situación más incomoda que había experimentado, la casa de los Keynes era enorme, el solo baño de Skandar era del tamaño de mi recamara completa pero a pesar de todos los lujos y elegancia de esa mansión se sentía un ambiente frio y desolado, cerré despacio la puerta de la habitación, mi intención era bajar silenciosamente y escaparme a casa, claro que regresaría o tal vez no.

-Hola- Escuche detrás mío cuando me destinaba a bajar las enormes escaleras, me devolví encontrándome con la hermana de Skandar-¿Cómo amaneciste?- Me dio una enorme sonrisa.

-Bien, gracias- Le devolví el gesto

-Tienes lindo cabello- Paso su mano sobre mi cabello.

-Tú también- Sonreí y toque un mechón del alborotado cabello de la chica.

-No me mientas- Soltó una carcajada- Mi cabello es el monumento a la rebeldía, jamás se deja dominar por un cepillo por lo que he decidido renunciar a cepillarlo- Reí de igual manera al ver su expresión - Sabes, yo estoy en contra de todo esto- Dijo mientras yo fruncía el entrecejo mostrando mi desconocimiento del tema.- Si todo esto que te han hecho, es solo un acto de absolutismo- Movía sus manos como político en plena campaña- Yo apoyo la libertad, y yo te apoyo a ti- Poso su mano sobre mi hombro dándome una sonrisa, hasta ese momento Soumaya era la única que me daba apoyo moral en esa casa, no importa si fuera falso o verdadero pero al menos había tenido la decencia de decirme en toda la extensión de la palabra lo que hacían conmigo: una absoluta violación a mi libertad.

-Eso no es lo que piensa tus padres y tu hermano- Baje la cabeza.

-Lo sé, mi padre es un ególatra y mi madre una acomplejada, siempre ha tenido miedo de responderle y oponerse a sus decisiones aunque estas sean las mas ruines- Trago saliva y continuo con la ruda descripción de los suyos- Y Skandar... -Pensó un momento antes de continuar- El es todo un caso, es un chico acostumbrado a solo extender la mano y obtener lo que quiere, aunque lo niegue es igual a mi padre, actúa sin pensar aunque después se arrepienta de todo lo que dice y hace pero aun está a tiempo de emendar el camino.

-¿Y tu Soumaya, como eres?- La mire fijamente mientras que ella mordía su labio pensando en que respuesta darme.

-Yo soy una amante de la libertad, lucho por la igualdad de leyes- Se movía de un lugar a otro- No soporto a mi familia, son unos inconscientes, todo el tiempo comen carne, gastan demasiada luz y viajan en coche- Negó nostálgicamente la cabeza- Son unos asesinos ambientales.

-¿Eres una altruista?- Le pregunte aunque por su atuendo y forma de pensar me indicaban que era un hippy.

-Algo así- Me dio media sonrisa- ¿A dónde ibas?

-A desayunar al comedor

-¿Aquí?- Soltó una carcajada- Aquí no se acostumbra a desayunar así, o bueno si pero cada quien en solitario, no recuerdo la última vez que comimos los cuatro unidos.

-¿No comen en familia?- Pregunte sorprendida.

-No, nunca- Negó - Mi padre se levanta a muy temprana hora y desayuna solo, después mi madre, yo desayuno antes de mi sesión de yoga y Skandar hasta que despierta.

-Vaya- Arque ambas cejas- Entonces desayunare sola.

-No, si quieres lo hacemos juntas.

-Está bien – Le sonreí y bajamos a la par las escaleras pero al llegar al frente del comedor Soumaya quedo estática ante a la escena frente a ella.

-¿Qué esperan para sentarse?- Pregunto la madre de Skandar mientras que la muchacha de servicio servía los platos.

-Esto es una pesadilla- Soumaya tallaba sus ojos con las manos- Los Keynes desayudando en la misma mesa a la misma hora.

-Déjate de tonterías y siéntate- Indico el Padre de Los Keynes molesto.

-¿Qué hiciste?- Le pregunto Soumaya a Skandar que estaba sentado al lado de su padre- ¿Con que los chantajeaste?

-Con nada- Se puso de pie y amablemente acomodo la silla para sentarme en el comedor, me senté de manera titubante ante lo tenso de la situación.

Herencia De Amor ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora