Noche de chicas - II

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Robín quien se había quedado dormido junto a Regina, despertó y se dio cuenta que ella seguía dormida sin moverse, comenzó a acariciarla para que despertara pues eran las 8:00 pm y no quería que llegara tarde, porque si algo sabia el, era que a ella le desesperaba tener poco tiempo para arreglarse y no llegar puntual a una cita, así que comenzó a despertarla con ternura.

-Milady... Señorita Mills, tiene que despertar. -decía Robín acariciando su mejilla-

-No molestes, duerme un poco más. -dijo Regina con los ojos cerrados-

Robín no obedeció y comenzó a darle muchos besos por su rostro junto a pequeñas cosquillas, para no lastimar a sus bebés.

-Robín... -dijo Regina sería-

-Anda, arriba, una reina nunca llega tarde a sus compromisos. -insistió el dando una pequeña mordida en su cuello-

Regina abrió los ojos por fin y lo miró sería.

-Eres un horror, te odio. -dijo ella en forma de berriche-

-Yo se que no, ahora... -dijo Robín haciendo que ella se levantara- Ve a darte un baño.

-Mejor me quedo aquí, contigo. -dijo Regina abrazándolo con ternura-

-Tienes que ir, hiciste una promesa y aparte ya necesitas una salida. -dijo el dándole un tierno beso en su cabeza-

-Pero, pero me gusta este Robín todo tierno y cursi... -dijo la morena mirándolo junto a un puchero-

-Pero siempre soy así, un cursi sin remedio. -dijo el riendo-

-Pero hoy lo éstas más y me gusta, es bonito. -dijo hundiendo su cabeza en su pecho de el-

-Iré por ti, y prometo ver una película juntos o contarte alguna historia, ¿Bien? -preguntó el intentando convencerla pues sabía las ganas que ella tenía de salir-

-Esta bien, me apresurare. -dijo Regina dando un corto beso mientras se metía al baño-

Robín bajó al living para darle un poco de privacidad a su novia mientras se dibujaba una sonrisa en el de solo pensar en que mañana todo sería distinto...

-Regina Mills, mi hermosa Regina. -decía el a si mismo sin dejar de sonreír-

Mientras Regina se comenzó a desvestir para poder darse un baño, en casa con Emma y Killian las cosas no iban tan bien.

-Me gusta tu peinado, te ves divina. -decía el marinero sentado mientras veía a Emma arreglarse-

-Es bueno saberlo, ahora me pondré mi vestido. -dijo Emma sacando un vestido amarillo totalmente liso y con un corte recto.
Killian se quedo mirando el vestido y sintió una oleada de celos.

-Ya no quiero que vayas, Swan. -dijo serio-

-¿Que? ¿Porque? -preguntó ella riendo-

-Porque eso esta muy corto y aunque te veas demasiado bien, no quiero que lo uses. -respondió el serio-

-Killian, es un vestido lindo... -intentó decir ella pero el la interrumpió-

-Que no, usa otra cosa. -dijo el irlandés en forma de berriche-

-¿Si sabes que solo soy tuya, no? -preguntó Emma riendo mientras buscaba otra cosa-

-Y por eso mismo te protejo, aparte hace frío haya afuera. -respondió mirándola-

Emma sólo movió su cabeza y encontró un vestido rojo, uno de sus favoritos, pensó que ese lo podría utilizar ya que la ultima vez la había quedado bastante bien.

Locksley... El insoportable vecino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora