¡Ey! Estoy de vuelta. No les pude terminar de contar que fue lo que me sucedió el día de ayer y fue que me descompuse en ese momento y ya después pude tranquilizarme.
Hoy, miércoles; día dos. Cada vez más y más cerca de esto, de lo que no me esperaba, de lo que quería que no pasara. Me gustaría detener el tiempo, pero es prácticamente imposible.
No puedo tener más sueño, estamos en clases de historia y la estricta profesora está explicando. No se qué pasó pero recuerdo cuando ésta gritó mi nombre.
- ¿Puedes dejar de dormir ya? - dijo ella a mi lado.
Me disculpé, realmente estaba dormida en su clase.
Era signo de desinterés y falta de respeto pero nada de eso, no era más que sueño...
- Windy, queremos verte bien en los últimos días que te veremos - dijo Emily volteandose.
- Lo estoy solo que... - Sam interrumpe
- A nosotros no nos puedes mentir. Me dirás que no tienes los ojos vidriosos de tanto llorar, me dirás no tienes ganas de acabar con todo, me dirás que no quieres quedarte, me dirás que no te gustaría acabar la secundaria aquí - dijo él.
- ¡Acaba ya! - dije elevando el tono de voz. La profesora se ocupó de regañarme y luego a pedirle disculpas.
- Sam, sabes que no quiero hablar de ese tema - dije.
- No la hieras así, déjala. Es un tema delicado - dijo Emily intentando ponerse en mi lugar.
- Ustedes no imaginan lo difícil que es esta carga de saber que serán los últimos días aquí - dije. - Los cambios siempre fueron mis enemigos, siempre - añadi.
- Si, lo siento Windy. - dijo Sam.
Quería sonreír, quería estar en buen estado para ellos, para que no me vieran sufrir, pero no podía. Sabía perfectamente que esto a ellos también les afectaba pero a mi me afectaba más.
Oh, dios.
En el recreo Sam estaba alegre y radiante como jamás fue. Daría todo por estarlo así, sin preocupaciones ni problemas. Hace muy poco la distancia no era un obstáculo y en poco tiempo lo será.
Se me vino a la mente lo poco que viví con él, lo mucho que siento, lo mucho que me dolerá irme y lo que lo parecemos tener.
Me quedé tildada, me fui por las ramas de un árbol que jamás creció.
Emily y Sam ya no se molestaban en preguntarme si estaba bien, creo que era peor. El estás bien a una persona herida es la puerta para que comience a llorar.
Esa frase la leímos los tres en una de nuestras tardes juntos, por eso dijimos que jamás lo haríamos. Si hay algo que odiabamos era vernos llorar y es por eso que los tres ocultabamos nuestras lágrimas.
Alex... Ahí estaba...
¿Cuándo yo sería capaz de hablarle? ¿Será que el amor que le tengo es demasiado como para ser contado?
Baje las escaleras como era de mi rutina, me senté en el lugar de siempre junto a Sam y Emily y me empeñé en dar lo mejor para mis últimos días aquí.
- No hablemos de libros, no hablemos de los envidiosos, no hablemos de lo que todos hablan y por una sola vez hablemos de lo que nosotros sentimos. Antes que me vaya quiero dejar en claro, ¿Están enamorados? - fue mi pregunta. Nosotros nunca hablábamos de amores, más que de mi querido Alex.
Dejaron Wattpad de lado, me miraron y se miraron entre ambos.
- ¿Porque nos gustaría alguien a ocultas? - dijo Emily.
- No lo se - dije
- A mi hay alguien que... - dijo Sam.
- ¿Sam? - dijo Emily extrañada.
- Si, me enamoré de una hermosa chica - dijo él.
- Dilo ya - dije ansiosa
- Es que... - dijo él.
- Basta de rodeos, ¡habla! - exclamó Emily
Sam dirige su vista hasta Emily, yo los estaba mirando.
- Estoy perdido en los ojos equivocados, me enamoré de vos Emily - dijo Sam.
Mi expresión no recuerdo cual fue exactamente, claramente era la noticia que no esperaba.
- ¿Qué dices? - dijo Emily frunciendo el ceño - ¿Has perdido la cabeza? -
- Sí, cuando te vi la perdí por completo - dijo él sin quitarle los ojos de encima.
- Mejor me voy, háblenlo - dije y luego me levanté.
No quería ver como se besaban ni mucho menos como se mimaban.
Me quede pensando un rato en ambos, Sam siempre se mostraba extraño junto a Emily pero ella... Ella jamás mostró interés en él. No sé, nunca imaginé que hubiera un sentimiento allí
Camine hasta el otro rincón del patio y allí me senté. El césped estaba fresco y yo estaba justo bajo la sombra de aquel árbol que hace años estaba plantado ahi. Si mi botánica no me abandona éste era un Jacaranda por sus inconfundibles flores color lila.
Saque el celular de mi bolsillo ya que me encontraba sola, después de todo lo que estaba viviendo la lectura todo lo reparaba. En esa historia ficticia encontraba la paz, era un puerta del escape a la realidad y mi zona de confort en el mundo.
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Los dos estaban extraños pero yo no les pregunte nada. El día acabo una vez más sin noticias
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Lo más inesperado
RandomEl camino es una sorpresa, el destino nos depara una nueva aventura a diario y jamás sabremos que es lo que el futuro nos prepara pero por eso hay que estar preparado para cualquier sorpresa...
