Cap 34 - El fin y el comiemzo -

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     Thomas Jefferson escribe a Windy:

       Bajo la luz de la luna, en un césped artificial del pequeño parque del hospital me he puesto a escribirte y con mi otra mano sostengo el rosario dejando mis mejores deseos para ambos en esa sala en manos de Dios.

       Hace poco entró Max a la sala donde se realizaría el transplante. Parecen eternos el transcurrir de los minutos.

       El sueño no era rival para mi, había bebido un café para mantenerme despierto.

        Las cartas que había escrito durante tu internación las guardaba en una caja de madera coloreada por mandalas de diversos colores.

       Recuerdo el uso de esa caja... Era la caja de Paulina. Guardaba en ella, las cosas más insignificantes de cada lugar.

      - Lo grande no hace a lo maravilloso, sino que lo maravilloso hace a lo grande - decía ella cuando abría aquella caja.

        Guardaba muestras de césped de la cancha en la que jugó por primera vez al hockey, un poco de arena de su visita a la playa con vaya a saber que persona importante, una cinta del cabello que había usado en su salida al parque en donde conoció a su mejor amiga Lulu y otras cosas que desconozco.

        Con su internación, ella pidió que todas las cosas que tenía la caja de las
mandalas de colores fueran arrojadas al mar.

       Mi madre le preguntó por qué quería deshacerse de esos recuerdos y ella dio dos motivos:

      El primero fue respondido por una frase muy particular: "Los mejores recuerdos se guardan en el corazón"

      El segundo motivo también lo expreso mediante una hermosa frase: "No hay mejor cofre que el mar para acoger a nuestros recuerdos por si el corazón dejara de recordalos"

        Sobre Paulina no te he contado lo suficiente, Windy...

       Ella era una dulce niña muy parecida a mi. En ciertos aspectos de su personalidad, ella se asemejaba a mi. Mostraba su alma a toda persona que se lo mereciera, era dulce y carismática. En determinados momentos se volvía rebelde y fastidiosa pero yo aún así guardaba mucho aprecio por ella.

        Mi vida jamás fue sencilla. Mis padres no me acompañaban, estaban siempre ausentes y practicamente me ocupe por completo de Paulina.
        Los sueños que ella tenían eran tan puros como su alma. En su infancia anhelaba ser artista, para poder dibujar el mundo de sus sueños... Con el tiempo, la dulce Paulina creció y sus anhelos se vieron alterados. Sus enfoques se vieron centrados en el deporte, en el hockey sobre césped. Sus deseos de ser una jugadora de renombre se volvieron metas.

       Hasta que... Un día me llamo su entrenador, ella se sentía agitada por demás y tenía una gran dificultad respiratoria habían llamado a la emergencia y ella iba camino al hospital central.

      Corrí hasta el hospital y encontré su habitación. Antes me cruce con su médico y me dio la noticia fatal, Paulina padecía de Cáncer de pulmón muy posiblemente por una cuestión hereditaria o algo similar. Me dijo el hombre alto y fortachón de cabello blanco por la vejez y con los ojos llenos de lágrimas que ella necesitaba con urgencia un transplante.

           En esos momentos corrí hasta el interior de su habitación y la vi conectada al aparato que supuestamente salvaría su vida pero no, no sirvió de nada.

         Mis padres estuvieron con ella en sus últimos días, en su entierro y hasta unos días más... Luego se marcharon, no volvieron por meses.

         La soledad de mi apartamento que solía habitar con Paulina se hacia inmensa. A pesar de ser un pequeño lugar, su ausencia se hacía sentir.
         Tuve que ocultar las fotos con ellas que estaban distribuidas por la casa, para sentir menos su ausencia l ni siquiera se para que.

         El vacio no estaba en el lugar solamente, en mi alma no cabía más oscuridad y soledad.

         Fueron noches eternas llorando frente a la sonrisa de su foto, mostrándose llena de sueños e ilusiones.

         La caja de las mandalas de colores fue mi refugio para las cosas que me recordaban a ella... Tengo una foto de esa caja la dejaré al final de la carta.

       Dolía su ausencia, dolía sentir la falta de amor de mi hermanita a la que tanto había cuidado y amado.

       Ese fue el día, el día que yo comencé a escribir su ausencia.

        Empecé con este escrito muy profundo:

      "El vacío de un alma en otra alma se hace oír. La enfermedad se la consumió, sus metas se esfumaron y el brillo de sus ojos se desaparecieron en el cielo.
         El viento se llevó consigo los recuerdos, para que de una vez por todas pudiera continuar con mi triste y dolorosa vida. "

        Fueron los días más oscuros de mi existencia, creí que no podría salir del pozo y que todo estaba perdido.

       Pero llegaste como la luz, encendiste mi alma y me cubriste con tu manto contra el frío de la soledad.

        Windy esa es la historia que jamás pude contar... Te amo...

         Te dejo aquí la foto de la caja de los mandalas de colores

         Te dejo aquí la foto de la caja de los mandalas de colores

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