Capitulo 19

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       - ¿Qué quieres pedir? - dijo él mirando la cartilla con sabores de helados.

        - Frutilla, vainilla... - me interrumpe

        -¿Y dulce de leche? -dijo riendo.

        - ¿Cómo sabías? - respondí.

        - Somos iguales idiota - dijo él.

        - ¿A quien le dices idiota? - y le comencé a hacer cosquillas en su abdomen.

         Su sonrisa esa hermosa, sus ojos comenzaban a llorar de la risa y carcajada era extremadamente dulce.

          - Ya, basta - dijo alejándome.

          Me dirigí hasta la chica que atendía que esperaba por nuestro pedido.

        - Dos de frutilla, vainilla y dulce de leche - dije amablemente.

        - Invito yo - dijo él.

        - Ni se te ocurra - dije abriendo por demás los ojos.

         - Sino me dejas pagar me iré - dijo él llendo hacia la puerta.

         - Está bien, hazlo. La próxima me toca a mi - dije tomándolo del brazo

         - Entonces... ¿Habrá próxima? - dijo acercándose más de lo normal a mi.

         - Si, habrá - y me aleje un poco.

         Nos sentamos y mientras tomábamos el helado no hablabamos. Solo nos mirábamos y reíamos.

          Que lindo chico era, un caballero. Había encontrado a un chico muy dulce y estaba frente a mí.

         Mi celular rompe con el silencio, era un mensaje de Max.

       - ¿Tienes algo que hacer? ¿Salimos? - decía el mensaje.

       Las manos me comenzaron a temblar y transpirar.

        -¿Está todo bien Win? - dijo Thomas.

         - Es Max, quiere que nos veamos - dije nerviosa.

          - Dile que estás ocupada con la mudanza aún - dijo Thomas guiñando un ojo y mostrando otra vez sus blancos y relucientes dientes.

           Tecleé lo que él me dijo. Pronto acabamos el helado.

       - ¿Vamos a la playa? - dijo él.

       - Si, vámonos - dije y abandonamos la heladería.

        Caminamos unas cuadras y Thomas me tomó de la mano.

         Nuestras manos estaban entrelazadas, eran la una para la otra.

         - ¿Crees en el amor a primera vista? - me dijo él sin abandonar la vista de la deteriorada vereda por la que íbamos.

        - Si, como el de los libros - dije.

        - ¿Alguna vez tuviste algún amor de esos? - dijo, aún sin mirarme.

        - Si, tal vez si - dije. - ¿Tú?-

        Levanto la vista y me detuvo junto a él.

         - Si. Tú... - me dijo mirándome fijamente a los ojos.

         Baje la vista avergonzada. No sabía que decir.
    

         Seguimos caminando, estábamos frente a la playa. Cruzamos y nos sentamos en la arena. El sol sr estaba ocultando y estaba precioso para ver cómo se ocultaba sentados en la arena

         - Thomas - dije.

        Él me miró.

         - Tal vez a mi me pase lo mismo que te pasa conmigo -

         Sonrió.

          - ¿Quién diría que me enamoraría en un día? - dijo él fijando su vista en el horizonte.

          - Somos seres heridos unidos por el amor - dije yo.

           - Sanaré cada una de tus heridas - dijo él. - Y si quieres ir con Max, hazlo. Te estaré esperando por si quisieras regresar -

             - No quiero estar con nadie más que contigo - dije apoyando mi cabeza sobre su hombro.

            

  

      

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