Estoy frente al espejo dandole los últimos retoques a mi perfecto uniforme.
Constaba de unos jeans negros ajustados a mis piernas, una camisa color blanca con una corbata de cudrillé y unos zapatos color negro.
Este uniforme no me disgustaba ya que me quedaba de maravillas.
- Windy, se hace tarde - grita mi madre desde la cocina
Tomé mi mochila, me mire una última vez al espejo, me sonreí y abandone la habitación.
Sería un gran día, al menos eso parecía.
Mi mochila me fascinaba. La había comprado hace un tiempo y jamás la había usado, porque no sabía dónde la había guardado. Con la mudanza la encontré en el fondo del armario.
Era color negro con unos corazones aderidos a la tela.
Era simple pero a la vez hermosa.
. - Nos vemos mamá - dije dándole un cálido beso en la mejilla y dirigiéndome a la puerta.
- Cuídate - me dijo ella.
Comencé a caminar rumbo a las escuela, y en pocos minutos llegaría, estábamos a pocas cuadras.
Iba imaginando como seria recibida, si me haría de amigos, si encontraría un Alexander Cónsoli o si simplemente serían igual de idiotas como en mi colegio anterior.
Ya casi llegando al colegio divisé a dos adolescentes, que al parecer tenían mi edad y también estaban en el último año.
Eran dos chicos. Uno era más alto que el otro, mucho más atractivo, de cabello castaño, y ojos verdes y el otro era rubio pero menos lindo
Venían por la vereda opuesta a la mía, pero yo ya debía cruzar e ir por esa, la escuela estaba de ese lado.
Crucé e iba detrás de ellos, hasta que el menos apuesto se voltea hasta mi.
- ¿Eres nueva? - dijo mirándome.
Solo asisti con la cabeza. Se veían chicos muy populares, no sabía cómo eran, tal vez intentaban burlarse de mi.
Ambos se detienen.
- ¿Qué es lo que quieren? - dije.
- Ey! Tranquila, ¿Porque estás tan a la defensiva? - dijo el más lindo.
- Van a querer burlarse de mi ¿Verdad? - dije bajando la vista
- ¿Cómo crees? Somos todos unos caballeros. Queremos que no te sientas excluida - dijo el más guapo.
- ¿Cuál es tu nombre? - dijo el otro.
- Soy Windy - dije.
- Un gusto hermosa - dijo el más lindo.
Me dijo hermosa...
- Yo soy Thomas Jefferson y él es Max Dalton - dijo el más guapo.
- Lindos nombres los de ambos - dije sonriendo.
Thomas Jefferson el más guapo y el menos atractivo era Max Dalton.
- Ven, vamos - dijo Max.
Los tres íbamos rumbo a los altos portones de la escuela.
Yo iba entre los dos chicos, mientras que ellos me interrogaban.
- Iré al baño antes de entrar a clases, esperenme - dijo Max.
Quedé a solas con Thomas. Sus ojos verdes me observaban de arriba a abajo lo cual me incomodaba.
- ¿Eres popular aquí? - dije para que dejase de mirarme.
- Algo así - dijo riendo. - Soy escritor, tal vez eso es lo que me hace popular - dijo sonriendo.
Woow, escritor.
- Oh! ¿Con que escribes, eh? Siempre fue mi sueño debería intentar con algo - dije.
- Claro, puedo ayudarte - dijo.
- Si, claro - dije.
Los dos nos quedamos mudos y mirándonos. Estabamos penetrando mutuamente la mirada del otro. Parecíamos novios...
Nuestras sonrisas brillaban y los minutos parecían horas.
- Ya, vámonos. Llegaremos tarde - dijo Max arruinandolo todo.
Íbamos subiendo la escalera, yo iba al lado de Max.
Llegamos y me indicaron el curso al que íbamos.
- Puedo sentarme contigo hoy - me dijo Max mostrando su sonrisa.
- O yo puedo sentarme contigo - dijo Thomas.
- Como quieran chicos - dije.
- Conmigo - dijieron los dos a la misma vez.
Los dos comenzaron a mantener cierta rivalidad y a pelearse por mi...
Realmente rarísimo todo.
La profesora interrumpe la pelea.
- Se sientan, porfavor -
Parecía ser amable.
- Me sentaré un rato con cada uno - les susurré.
- Okey, primero con él - dijo Max.
Oh sí, me sentaré con el guapo escritor.
- Buenos días alumnos - dijo la joven profesora.
Todos respondieron educadamente.
- Es profesora de Literatura - me dijo al oído Thomas.
Yo no respondí.
Comenzamos la clase. Yo me sentía extraña, más que todo incomoda. Thomas no dejaba de mirarme y Max no dejaba de controlarnos a ambos.
Me daba la impresión de que ambos peleaban por mi...
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Lo más inesperado
RandomEl camino es una sorpresa, el destino nos depara una nueva aventura a diario y jamás sabremos que es lo que el futuro nos prepara pero por eso hay que estar preparado para cualquier sorpresa...
