Me quede un buen rato sobre su hombro, respirando el aroma de su perfume y mirando como las olas chocan entre sí.
El sol estaba terminando de ocultarse, estábamos el mar, la puesta del sol, él y yo.
Se oía el movimiento del agua que endullzaba los odios de ambos. Tal vez estaba mal estar ahí con un desconocido, pero él no parecía ser un desconocido, se parecía demasiado a mí.
- ¿Sientes como late mi corazón cuando estoy junto a ti? - dije mirándolo.
Apoyó la mano sobre él.
- Wow, se siente como el galopar de un grupo de caballos - dijo sonriendo. Luego agregó:
- ¿Quieres que lo acelere esos latidos aún más? - dijo con una sonrisa.
No me dio tiempo a responder, me dio un dulce beso.
Solo duró un poco y se alejó.
- ¿Porque ha durado tan poco? - lo interrogué.
- Las mejores cosas duran poco - dijo él.
- Sos todo un amor - dije
- ¿Yo amor? No... Amor es lo que hay entre ambos y no podemos ocultarlo - dijo Thomas tomándome otra vez la mano.
- Conviertes cada palabra en un frase - dije sorprendida.
- Y tú cada lágrima en sonrisa - dijo él dulcemente.
Coloco su brazo alrededor de mi nuca y yo volví a apoyar mi cabeza sobre su hombro.
Los dos quedamos no se por cuanto tiempo mirando el mar. Oscureció y el mar levantaba una leve brisa fresca. No tenía frío, durante el día el calor era azotante y me gusta esto de que corra una leve brisa por mi rostro.
- ¿Quieres volver? - dijo Thomas.
- No quiero, pero debo. ¿Me acompañas hasta mi casa? - dije levantándome de la arena.
- Hasta el fin del mundo te acompañaré - dijo también levantándose.
Solo sonreí. Sus piropos eran dulces y hermosos. Jamás imaginé que esto me sucedería.
Fuimos rumbo a mi casa, por el camino iba quitándome la arena de mis shorts para que mis padres no sospecharan.
En el camino no se dijo ni una palabra, se había dicho lo suficiente durante la tarde.
- ¿Mañana vas al colegio? - pregunte.
- Claro, si eso es una excusa para verte - dijo y me despidió a una cuadra de mi casa para no ser visto.
Nos despedimos con un beso en la mejilla.
Entré a casa y mi madre solo me saludó. No me pregunto por nada por la salida.
**********
Llegué a la escuela.
- Te estoy esperando hermosa - dijo la dulce voz de Thomas a mis espaldas.
Se colocó a mi lado pero del otro lado llegó Max.
- Hermosa, te extrañe - dijo.
Al ver a Thomas su rostro se transformó como si hubiera visto a un fantasma.
Ambos se comenzaron a golpear y Max acababa con Thomas dejándolo sangrando en el piso.
- Basta chicos - grité.
Todo se desvaneció entre mis lágrimas y mi dolor.
Perdí la imagen y deje de sentir ese dolor,oigo la voz de mi madre
- Windy,es tarde ya -decia.
Había sido todo un sueño, Thomas y Max, no habían peleado por suerte todo era normal.
Me alisté para ir al colegio, salí lo más rápido que pude y camine a paso ligero. A dos cuadras de mi casa me encontré con Max
- Buen día - me dijo con sus manos detrás de la espalda.
- Buen día Maxi, ¿Qué llevas? - dije
- Ten, lo compre para ti - dijo.
Me dio un pequeño peluche de uno oso panda. Llevaba una pequeña tarjeta colgada en la oreja del lindo osito y estaba escrita con una lapicera color negro y decía:
"En que poco te haces querer Princesa"
Quedé sorprendida.
- ¿A qué se debe el regalo? - pregunté.
- Solo para sacarte una sonrisa. Las mudanzas son devastadoras, es bueno salir y que te den un regalo¿No? - preguntó.
- Si, muchas gracias - dije y le di un abrazo.
Escucho que alguien tose falsamente a nuestras espaldas
- ¿Interrumpo? - dijo la dulce voz de Thomas a mis espaldas.
Oculte el peluche detrás mío y me voltee.
- No, solo nos saludábamos - dije nerviosa.
- Eso ¿Un saludo? Vaya,que cariñoso saludo - dijo Thomas enfadado.
Claramente eran celos, pero al parecer había olvidado lo que le dije ayer: " Solo quiero estar contigo...".
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Lo más inesperado
AcakEl camino es una sorpresa, el destino nos depara una nueva aventura a diario y jamás sabremos que es lo que el futuro nos prepara pero por eso hay que estar preparado para cualquier sorpresa...
