Cap. 33 - No me lo esperaba -

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     Thomas Jefferson relata la avalancha de sentimientos que tiene:

       Esto es... Es como un milagro mi quería Windy. No podía creer lo que mis oídos eran privilegiados de escuchar...

        Mi querido compañero, Max Dalton donaría un pulmón a Windy para acabar con esa agonía.

        - Mereces más que el cielo - dije cuando me enteré de la noticia.

          ¿Cómo explicar lo inexplicable? Un donante que le devolvería la paz a mi querida Win... Era lo que esperábamos.

          Fueron pocos los días en que Windy pasó en busca de un donante porque tiene la suerte de ser el amor de la vida de Max.

         Mis sentimientos son inexplicables. Siento un alivio, siento el rugir del mar en el alma junto a ella a mi lado sintiendo el aroma de su cabello recién lavado.
         A la vez puedo volver a sentir esa voz que tanto extrañe, siento el viento que recorre mi rostro cuando me siento frente al mar y siento su sonrisa a mi lado gozando el momento.

         Puedo sentir la paz y la tranquilidad del mundo habitar en mi interior, de mis ojos yacen lágrimas de felicidad y en a lo más profundo de mi alma ha llegado la luz de su salvación

          - Eres tú - hablaba en voz alta y en dirección al techo con mis lágrimas correr por mis mejillas arrodillado en los pasillos del hospital - Eres tú, Paulina quien ha decidido dejar a mi Windy para ir que no sufra más - rompí en llantos y en cuanto pude recomponerme, volví a direccionar mi vista al cielo - Gracias pequeña idiota -

       La gente pasaba y me miraba como si estuviera loco, fruncian el ceño e incluso otros se alejaban al verme hablarle al techo. Nadie podría comprender el sabor del alivio que llevaba en mi alma.

        Pasaron unas horas desde que había recibido el mensaje de Max y pude divisarlo por los pasillos en compañía de su padre.

        Corrí a su encuentro y lo abrace como nunca jamás lo había hecho.

        - Eres mi héroe y el de Windy - dije entre lágrimas de emoción.

         Entre mis lágrimas vi al Señor Dalton correrse una lágrima y me quede sorprendido.
          El señor Dalton manejaba una frialdad que jamás ninguna persona había sabido manejar. Pero al parecer que su hijo se transformara en donante lo conmovía demasiado.
          Sentí el abrazo de Max cómo más bien transmitiendo temor.

          Me aleje un poco y vi como lloraba:

       - Hermano, ¿Qué te pasa? - le dije al ver sus manos temblorosas y sus mejillas húmedas por las lágrimas.

        - Yo... Yo... - tartamudeó y esperó un momento a poder recomponerse.

        Se sentó en los bancos del pasillo y suspiró. Tomó paz y me miró a los ojos.

        - Si yo no salgo de allí, por favor dile a... - lo detuve.

        - ¿Qué dices? Todo va a salir bien, saldrás de ahi como entraste -

        - No Thomas, déjame decirte que si yo no saliera de ahi dentro dile que fui yo quien le dono el pulmón y dile que es mi alma completa - dijo para luego levantarse y dirigirse a su padre para darle su saludo antes de entrar a la sala de operaciones.

           - Cuídate, te amo - le dijo conmovido el señor Dalton a su hijo.

           A veces siento que si más personas amasemos como él lo hace, el mundo sería diferente. "El amor todo lo transforma" dijo una vez un sabio escritor, y cuanta razón tiene. De no ser por esos hermosos actos de amor, Windy, aún esperaría por un donante.

         ."Sos un héroe".

      

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