Max Dalton cuenta:
No voy a negar que mis vacaciones son las más lindas que he vivido en mi vida, bah, mejor dicho lo eran hasta que tomé mi celular.
Vi millones de llamadas perdidas de Thomas y muchos mensajes.
Leí los mensajes y lo que decían me dejó helado.
Decía que él estaba en compañía de Windy en el hospital de la ciudad, que ella estaba en problemas, tenía cáncer de pulmón y necesitaba urgente un transplante.
Me dijo que viniera a verla, a ella le haría bien verlo a él también ahi.
Al leer la grave enfermedad que padecía mi hermosa Windy, quedé pálido, me corrió un escalofrío desde la nuca hasta los pies, la vista comenzó a distorsionarse y las palabras se tropezaban provocando tartamudeos.
Fue como si una bala hubiera atravesado por completo mi alma. Windy todavía era el amor de mi vida aunque yo no era el suyo.
A veces el amor se niega a ser superado, o las personas jamás nos retractamos del amor.
En cuanto leí el mensaje, me tomé un tiempo para relacionar las cosas y calmarme.
Cuando pude ponerme en pie de nuevo, decidí charlarlo con mi padre.
Le expliqué que ella era una persona que se había transformado en alguien "fundamental" para mi vida. Le dije que por ella cruzaba el mundo entero, sin importar qué. También aclaré que ella, desde el primer momento, me explico que se había enamorado de alguien más.
Mi padre escuchaba atentamente. Le conté de la enfermedad que atravesaba, le dije que tenía que regresar a la ciudad para cuidar de ella y le expliqué una de las peores partes y la que más me temía a que rechazara.
- Padre, tal vez yo sea un buen... - hice una pausa y tragué saliva ocultando mis nervios - sea un buen... Un buen donante padre. - dije sin más rodeos.
A mi padre se le abrieron los ojos como platos. Abrió la boca sorprendido y parpadeo rápidamente para asegurarse de que no fuera un chiste.
- Que- Que- res... - respiro profundo - ¿Querés ser... Donante?- tartamudeo.
Asistí con la cabeza seguro de lo que había decidido. Sin duda había dejado helado a mi padre con lo que había dicho pero era una decisión tomada.
- Hijo... ¿Vas a donarle un pulmón a una cualquiera? - preguntó en tono seco y distante. El modo que siempre manejaba en sus negocios y era el que más miedo daba.
- Padre... - hice una pausa para tragar las palabras necias que estaba diciendo el idiota de mi padre - Ella no es una cualquiera. Te fui muy claro al decirte lo que es para mí, sin ella no tiene sentido avanzar en nada - volví a pausar - tal vez yo sea su única salvación y si yo no actuó ella...
Mi padre me interrumpió.
- Hijo, el amor te hace hacer grandes cosas de las cuales algún día te arrepientes - lo detuve.
- Detente ahí padre, que tú te hayas arrepentido de hacer lo que hiciste por el "amor de tu vida" no quiere decir que yo también - dije enfadado.
- El amor es igual para todos - dijo fingiendo tener sabiduría.
Estaba tan errado.
- El amor para no todos juega, es inestable, nos sorprende en cualquier momento y para muchos es una cura padre. Tienes un concepto equívoco con respecto al amor - dije con un aire de seguridad en cada una de mis palabras.
Esas palabras, aunque no eran mias, eran sabías. Thomas me las había mostrado en uno de sus tantos poemas. Mi amigo y yo tuvimos una linda reconciliación. Uno sin el otro no éramos los mismos.
Mi padre hizo un silencio, como no pronunciaba palabra agregué.
- Voy a donar el pulmón a Windy, voy a salvar su vida aunque eso implique arriesgar la mía - dije sin más para luego levantarme.
- Ven aquí Max. - dijo mi padre en un tono normal.
Lo miré.
- No te impediré que seas donante. Hazlo, después de todo es el acto más puro de la vida - tenía los ojos en lágrimas. - déjame que te diga algo - me hizo señas para que me acercara más a él - Estoy orgulloso de tener un hijo que ame tan fuerte como vos -
- Padre, lo que por ella siento... - me interrumpe.
- No hace falta que lo menciones. Esta a la vista que te conquistó el alma - hizo una pausa - Ojalá pudiera sentir algo tan sincero como vos sentís por esa chica -
Mi padre se levantó y se fue. El sentimentalismo jamás fue para él.
Era un hombre frío y distante con cualquiera que se lo preguntase, no generaba confianza, odiaba sonreír, en pocas palabras mi padre tenía un alma de hielo.
Tanto a mi madre como a sus otras parejas, él siempre tuvo mala suerte. El amor jugaba en su contra o él jugaba en contra del amor.
Siempre prefirió no tener ni siquiera cercanía con su pareja, al punto tal que dormían en habitaciones diferentes. Decía que las mujeres eran solo para un rato, el demás tiempo estaba destinado al trabajo.
Detrás de él no había un hombre sentimental, odiaba leer, odiaba la poesía más específicamente. Siempre tuvo desprecio por los libros, decían que tenían puras cursilerías dentro.
A mi la poesía no se me daba tanto como Thomas. Él tenía un don, era un superdotado y nadie lo negaba. En su cabeza tenía una fuente inagotable de ideas.
Desde que somos niños él demostraba que estaba lleno de ideas. Es una persona llena de cultura, llena de talento y amor. La muerte de su hermana fue el comienzo de sus escritos. Desde aquel día, él me expresa lo fundamental que es para él no dejar de escribir.
Él y yo nacimos prácticamente juntos. Nuestra amistad es el lazo más fuerte de compañerismo que pueda haber existido.
Tenemos diferencias, pero hemos sabido repararlas.
*******
Por la tarde me di una ducha y prepare las maletas, mañana partiríamos de vuelta a la ciudad y yo tenía que estar listo para el transplante.
Me recosté en la cama de una de las habitaciones y tome el celular. Escribí en el chat de Thomas:
- Hermano, mañana llegó a la ciudad. Tranquilo, Windy estará bien. Por suerte consiguió donante... -
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Lo más inesperado
RastgeleEl camino es una sorpresa, el destino nos depara una nueva aventura a diario y jamás sabremos que es lo que el futuro nos prepara pero por eso hay que estar preparado para cualquier sorpresa...
