Una despedida inconclusa

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No hay necesidad de despedirnos
y pretender que no estamos heridos,
no hay necesidad de mirarnos a la cara
para volver a mentirnos
y salir corriendo
  sin decir adiós.

Las despedidas duelen,
el orgullo mata lentamente
y las falsas promesas
nos dejan inconclusos.
Salir sin despedirnos
nos llama a regresar.

Nos quedamos en vez de retirarnos,
nos da miedo decir adiós
y aceptar la compañía que caduco,
los recuerdos que se apagaron
y los gritos que se mantienen
en altavoz.

Es mejor
un poco de honestidad,
que perdonar un necesario resentimiento
y un pequeño sentimiento de frustración toda  la vida.

Las situaciones
sin resolver en el corazón,
acaban
por llamar a la puerta
en cualquier
momento.

Es mejor ante todo
la verdad,
duele solo un segundo,
pero deja una completa
tranquilidad.

Las despedidas 
ahora no se dan,
son una buena respuesta
a lo que te ha reprimido
por tanto tiempo,
pero la culpa
que te traerá de vuelta.

Seguir
se convierte en parte del proceso de crecer
y seguir  con el tiempo que pasa
te hará olvidar
en un momento,
lo que pasó ayer.

No te abandonemos
a nosotros mismos 
pensando que no tenemos
  esperanza,
después del caos
siempre habrá un gran silencio
que te anunciará
un nuevo comienzo.

"Mariposas Bajo La Piel"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora