Capítulo 22

2.6K 347 32
                                        


Pov Christian

Tenemos mas de cinco minutos que llegamos al colegio. En otra ocasión habría dejado a Chris y me habría ido a la empresa. Pero, desde que conocí a Anastasia todo eso cambio, no hay nada que ansié mas que verla por las mañanas aunque sea de esta manera.

No sé si sea muy pretencioso desear estar a su lado al despertar aunque sea una vez y que yo sea lo primero que vean sus ojos. La sola idea de que eso pueda pasar me haría el hombre mas feliz.

Ahi viene Josh. —dice Chris emocionado y mi corazón empieza a latir con irregularidad. Necesito ver a Anastasia, no puedo dejar que se vaya a New York sin hablar con ella y explicarle mis razones para no defender a Josh. Sé que no tengo justificación para haber callado cuando Leyla esparció todo su veneno contra Josh, admito que falle y necesito que sepa que no volverá a pasar. Y que al igual que Chris, Josh y ella serán mi prioridad. Volteo, pero la sonrisa que pensaba regalarle se esfuma al ver quien trae a la niña del brazo.

Clark Collins, su sonrisa socarrona y su caminar de play boy me dan asco. Solo que tengo que guardar las putas apariencias y no partirle la cara como llevó deseándolo desde que descubrí su verdadera cara. Este es como dicen, luz en calle y oscuridad en su hogar.

—Christian Grey. —me saluda con cierta ironía y me tiende la mano. —¿Como estas amigo? —¿Amigo?, pero ni volviendo a nacer.

—Bien Clark, ¿Tu?. —lo saludo pero no muestro ningún tipo de emoción. Asiente y sonríe con suficiencia, es como si nada le afectara o molestara, cosa que sé, no es cierto. No poder manejar las cuentas de la compañia oo tiene algo inquieto y buscando prestado para luego saldar, ¿cuando? No sé, solo sé que mi dinero no lo va usar para sacuar su vicio de juego. —Hola Josh. —dirijo mi mirada a ella y sus ojitos están tristes. Me entristece pensar que lo que paso ayer le haya afectado tanto.

—Hola Señor Grey. —sonrie pero no como lo hace siempre. —Hola Chris.

—Hola Josh. —mi hijo sonríe encantado pero no es correspondido. —¿Entramos? —pregunta ofreciéndole su mano. La niña mira a su padre y sus ojos esconden una suplica, él niega con dureza y veo sus ojitos cristalizarse, hace una mueca de tristeza, para luego soltarse de su padre y entra corriendo al colegió. Clark niega exasperado y me mira.

—Anastasia viaja mañana y no quería venir al colegio para estar con ella, pero eso no es una opción. ¿Cierto? —dice con dureza y en ese mismo instante me pregunto que tipo de padre es. Me remonto al miércoles por la tarde y mi pregunta es automáticamente contestada.

Clark Collins es un padre de mierda.

—Depende. —susurro enojado, sin entrar en detalles. Chris se despide y entra al colegio, no sin antes darme un abrazo. Clark observa la escena y veo algo de ansiedad en su mirada, solo que esto le dura unos segundos.

—Eso es solo capricho. —agrega cuando estamos solos. —Anastasia la tiene mal acostumbrada a cumplirle todos sus caprichos, sólo que conmigo eso no va. —Se explica. —¿Nos tomamos un café?

—Sera después. Tengo una reunión dentro de media hora. —miento descaradamente. Con este  espero no compartir  mas que los buenos días.

—Que tengas buen día. —Se da la vuelta y camina a su auto, a su paso se detiene a mirar con descaro a cuanta mujer le pase por el lado. Es como dice quien la tiene no la valora y quien no la añora.

Si Anastasia fuera mi esposa, no miraría a los lados y si tuviera que hacerlo seria solo para seguir su andar.

Camino a GHE le marco varias veces pero ella no contesta. ¿En serio me hará la ley del hielo? Si no me equivocó hoy tiene que ir a la empresa para ultimar los detalles de su viaje a New York con Ross. Entonces, aprovechare en momento y hablaremos.

Sin daños a tercerosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora