Capítulo 26

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Pov Anastasia

—Jurame que no me estoy equivocando al entregarte mi alma y mi cuerpo, como lo hago ahora. —susurro extasiada por sus caricias. Nuestras erráticas respiraciones azotan nuestros cuerpos desnudos y estoy tan unida a él que parecemos solo uno. —Prometeme, que esto no es un sueño, un hermoso sueño del que despertare y tendré que volver a la realidad. —mi voz se entrecorta y me aferro más él.

Realmente amo a este hombre.

En un absurdo intento por mirarme, mis caderas se mueven contra él haciendolo gruñir. En este momento solo quiero disfrutar, vivir, amar... Como nunca lo he hecho. No quiero que vea el miedo que siente mi alma y que seguro mis ojos reflejan a la perfección. Sus manos en mi cadera mi impulsan y no pasa mucho tiempo cuando logramos el ritmo perfecto. La luz de la luna, el champang, la cena, las caricias previas y sobre todo el deseo se prestan que esta sea una noche mágica. De esas noches donde hablar no es necesario. Dedicarse a sentir y a guardar en la memoria cada segundo de lo aqui vivido.

—Anastasia. —me llama con voz ronca y besa mi cuello, para luego rozarlo con sus labios. —Ana. —esta vez gruñe ya que mis movimientos van aumentando la velocidad. Me aferro a su cuello al sentir que mis ojos se llenan de lagrimas. —Nena, por favor. —detiene el movimiento de mis caderas y me hace mirarlo. Analiza mis ojos y roza su nariz con la mía, besa mis parpados cerrados y luego mi boca. —Mirame. —demanda y cuando lo hago una hermosa sonrisa se posa en sus labios. —Te Amo.

—¿Me amas? —susurro asombrada ante su confesión.

Eso no me lo esperaba.

—Si te amo. —confirma y limpia esas lagrimas que no sabia estaba derramando. Me aferro a él por largos segundos, hasta que  me hace mirarlo. —Te prometo que mientras yo este a tu lado nada te va pasar, ni a faltar. Esa promesa la extiendo a Josh. De ahora en adelante ustedes son mi responsabilidad

—Pero... —intento replicar y me calla con un beso.

— Es normal sentir miedo, en estos momentos lo nuestro no esta en los mejores términos. Pero te aseguro que lo resolveremos. No estaremos toda la vida en las sombras. Yo me encargare de llevarme tus miedos y convertirlos en sonrisas. —me besa otra vez —De darte mucho amor y siempre. estar para ti.

—Te amo, Christian. —susurro emocionada. No se como hará todo eso con la condición de clandestinidad que nos arropa pero le creo. Y ahora soy yo quien lo beso.

Lo siento vibrar dentro mi y esta vez la pasión retorna con mas fuerza. En picos segundos marcamos el ritmo perfecto y nuestros cuerpos se disfrutan al máximo.

Hacemos el amor, sólo que esta vez es especial, ya que el corazón y nuestros cuerpos se conjugan, para hacer el amor de la manera mas literal que puede existir.

*****

Hace mas de media hora una horrible pesadilla perturbó mi sueño y no he podido volver a consiliario. Mientras, observo a Christian dormir plácidamente a mi lado, su respiración es pausada, su boca esta entre abierta y su pelo cae desarreglado sobre su frente. Tiene su cabeza recargada en su brazo y aunque muero porque me abrace no me atrevo a despertarlo. Quito el mechón de pelo que cae sobre su frente y lo beso, detengo mis labios unos segundos ahí y me despegó cuando lo escuchó suspirar, solo que no despierta y eso me alivia. Lo miro por última vez y me levanto de la cama.

Me pongo su camisa que yace en el piso y camino despacio hacia la puerta, la abro evitando hacer ruido y salgo al pasillo, para luego dirigirme a la cocina por un vaso de agua.

Me siento en una de las sillas en la isla de la cocina y pienso en todo lo que ha cambiado mi vida desde que lo conocí. Con él volví a vivir, a sentir, amar. Pero también volví a sentir miedo. Es algo que no se como explicar y que hace que mi corazón se estruje de sólo imaginarlo.

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