Por Christian
-No es necesario que me acompañes. -susurra Anastasia cuando me subo a su lado en el asiento trasero del auto. Taylor ya esta al volante y solo espera mi señal para ponerse en marcha. -Yo puede llamar a Nana, o Kathe ...
-¿Siempre eres así de terca? -pregunto exasperado y ella abre mucho los ojos, asiento serio y ella baja su rostro, no sin antes dejarme ver el hermoso sonrojo de sus mejillas. Primero, no quería que yo la trajera. Segundo, no acepto que la alzara en mis brazos y decidió apoyarse en mi hombro hasta llegar al ascensor y ahora vuelve a insistir con que la deje. Pero eso es imposible. -Se que no me quieres a tu lado Anastasia. Pero no te voy a dejar sola, no ahora. -Me mira y puedo ver sus ojos cristalinos.
-Esto esta mal. -susurra angustiada y bufo.
-Lo que estaría mal es que te deje ir sola al hospital y tome el riesgo de que me demandes por daños y perjuicios. -intento bromear, abre mucho los ojos y niega frenéticamente. Parece que mi broma no le gusto.
-Nunca haría eso. Yo me tropecé, solo eso... -exclama angustiada.
-Pues yo me voy asegurar que estés bien. Solo eso. -Un deje de ternura se instala en sus hermosos ojos y muero por sostenerla en mis brazos, abrazarla y besarla. Pero no lo hago. Ella voltea la mirada y le hago señas a Taylor para que arranque el auto. La miro y su mirada esta fija en la ventana.
¿Que estará pasando por esa cabecita?
Una llamada de la oficina me mantiene ocupado por mas de cinco minutos, en los cuales sentí su mirada sobre mi todo el rato. Volteo y ella vuelve la vista a la ventana con rapidez.
-Ya llegamos. -anuncio y cuando me mira veo sus ojos llenos de lágrimas. -Ehy ¿Estas bien? -pregunto preocupado.
-Si. -susurra y limpia sus lágrimas. Intento acercarme y ella niega. Maldigo por lo bajo. Me mata que no me quiera cerca, se apresura para abrir la puerta y bajar del auto, a pesar de su lesión. Doy la vuelta y la encuentro intentando bajar del auto, la tomo por el antebrazo y levanta la vista -No es necesario que me ayudes Christian. -Su voz es algo dura. -Vuelve a tu empresa, a tu vida y a mi dejame en paz. No te preocupes no te voy a demandar. -esto último lo dice seria.
-Anastasia no...
-No compliques mas las cosas, Christian. Por favor. -susurra y su voz es un ruego. -De ahora en adelante, yo me encargo.
-Esta bien. -acepto derrotado. Ella asiente, suelto su antebrazo y la veo caminar despacio hacia la emergencia, un auxiliar de enfermería se acerca y le ofrece una silla de ruedas, acepta y la veo desaparecer detrás de la puerta de cristal.
¿Por que todo tiene que ser tan difícil?
¿Por que ella tiene que ser tan terca y yo tan insistente?
Ni yo mismo sé, pero sola no la voy a dejar, eso no. En compañía de Taylor entro a la emergencia y mientras el se encarga de todo el papeleo, yo voy en busca de ella al cubículo 6. Corro la cortina y ella levanta la vista, al parecer continuó llorando.
-¿Que haces aqui? Pensé que te habías ido. -pregunta y limpia sus lagrimas.
-Pensaste mal. -digo y camino hacia ella hasta ponerme a su lado. Niego y tomo su cara entre mis manos, limpio sus lágrimas y no me resisto. Beso su nariz y me embriago de su aroma, ella suspira y me obligo a mirarla. -No me voy alejar de ti, aunque me lo pidas mil veces
-Christian... -susurra y el roce de nuestros labios la hace gemir. La beso despacio y siento sus manos rodear mi cuerpo. Nos dejamos llevar por todo lo que sentimos. Sus labios me saben a gloria y me complazco besando cada centímetro de ellos. Detengo mis labios sobre los suyos, cuando la cortina del cubículo se abre. Inhalo y recargo mi frente en la suya, ella suspira. Beso su frente y luego miro a la persona que nos observa. Anastasia recarga su cabeza en mi pecho y mi brazo la atrae más a mi.
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Sin daños a terceros
FanfictionYa había renunciado a sentir mariposas en él estomago, a sentir nervios por la presencia de alguien, a soñar despierta y sonreír mientras pensaba. Amor, solo el de mi primogénita y padres. Pero llegaste tú y en un segundo todo cambio , te vi, me vis...
