Capitulo 12

2.6K 321 28
                                        


Pov Anastasia

—Necesitas ponerte el cinturón. —susurra Christian muy cerca de mis labios, extiende su mano y lo pone. Esta peligrosamente cerca de mi cuello y su respiración me quema la piel, sus nariz roza mi torax, asciende peligrosamente por mi barbilla y mi mejilla, deposita un beso en mi mejilla y luego en la comisura de mis labios. ¡Oh por Dios! Cierro los ojos esperando su contacto en mis labios, pero eso nunca llega. Segundos después abro los ojos y él esta fijamente mirándome con su mirada oscurecida. —Ahora si estas segura. —susurra con voz ronca y se incorpora en su asiento. Lo veo suspirar y luego enciende el auto. Me reprendo mentalmente por necesitar tanto su contacto. ¿Como puedo desearlo tanto? Doblamos por la avenida principal y cuando nos incorporamos en la carretera, voltea su cara hacia mi, hace contacto con mis ojos que no he podido apartarla de él, una media sonrisa se dibuja en sus labios y eso me hace querer borrarse la pero con un beso.

Él sabe lo que causa en mi y esta poniendo a prueba todo mi control. Si ese es el plan, veremos quien resiste mas...

—¿Un hotel?. —pregunto algo conmocionada al ver como entramos al subterráneo de uno de los lugares mas exclusivos de Monteanos.

—Solo es para desayunar. Aquí tendremos mas privacidad. —Me explica algo incomodo.

—Christian no creo que sea el lugar adecuado. —digo algo nerviosa, detiene el auto y me mira.

—Aqui no va pasar nada que tu no quieras que pase. Mis intenciones no son llevarte a la cama. Por lo menos, no por ahora. —lo miro sorprendida y asiente con determinación. —Quiero conocerte Anastasia, saber tus gustos, tus miedos y debilidades. Mientras, disfrutare de tus besos... —roza mis labios con los suyos y deposita varios besos en los mismos. —Realmente no quiero que se nos pase esto que estamos viviendo, no quiero. —dice con determinación. —Y llevarte a la cama podría arruinarlo.

—Podrias perder todo tu interés en mi. —bramo.

—No creo que eso nunca pase. Muy pocas cosas me sorprenden y causan fascinación. Tu eres una de ellas y no voy a dejarte escapar. —dice y mi corazón salta de alegría, para luego encogerse como una pasa.

—Pero esto esta mal. —susurro apenada, mas bien, llena de miedo. —Tu y yo tenemos compromisos, hay personas que dependen de nosotros y esto les puede afectar, principalmente a los niños. —lo veo negar con vehemencia. —Puede arruinar nuestra reputación, nuestras vidas, las vida de terceros.

—No esta mal. —refuta con voz dura. —Nadie nos puede condenar por buscar en otras personas lo que en casa hace mucho se perdió. —dice y abro mucho los ojos. Su relación con Leyla no se ve empalagosa pero tampoco se ven distantes, no como Clark y yo. —No recuerdo la ultima vez que compartí la cama con Leyla y como están las cosas no creo que eso pueda pasar otra vez. Tu contestame con total sinceridad. ¿Amas a Clark?

—No. Hace mucho que lo nuestro fue. —digo con tanta seguridad que hasta a mi me sorprende, él me mira y por una razón que desconozco sonríe ampliamente. —¿Que? —inquiero con curiosidad, el niega y vuelve a sonreír. —¿En serio no me vas a decir que te causa tanta gracia?

—Recuerda que la curiosidad mato al gato. —se acerca y besa mi nariz. —Estoy feliz de estar aqui, contigo... —Me toma por la nuca y me besa, haciendo que todos mis miedos desaparezcan entre sus labios.

*******

Subimos al décimo piso del hotel y una hermosa terraza al aire libre nos recibe. El cielo azul nos saluda al igual que la calidez del sol. Solo somos nosotros dos. Hay una mesa puesta y un hermoso ramo de rosas adorna el centro de la misma. Mis manos se aprietan contra la de Christian, quien me mira y parece satisfecho. Caminamos hacia la mesa y me sorprendo al ver todo lo que hay para comer, con esto podríamos alimentar mínimo ocho personas mas.

Sin daños a tercerosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora