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El tour siguió avanzando, cada ciudad, cada concierto y cada momento se volvía más especial. Ese día no tenían nada que hacer, así que tú y Remington se encontraban acurrucados en el sofá del autobús disfrutando de su tiempo libre

-Mañana tengo que ir al estudio para grabar canciones de American Satan, ¿Me acompañarás?

-¿Te pondrás celoso de Andy?-Preguntaste tocando su nariz con tus dedos, él solamente se rio encogiéndose de hombros-¿Eso qué significa?

-Me es imposible no celarte, eres una persona demasiado bella, amable e inocente, ni siquiera te das cuenta cuando te coquetean-tus mejillas se sonrojaron, te las arreglaste para acomodarte sobre su cuerpo y recargar tu barbilla en su pecho para poderlo ver directo a los ojos.

-No creo ser muy inocente la verdad-dijiste en un tono bajo casi en un susurro, los ojos de Remington pusieron atención en tus movimientos, en cómo tu mano comenzaba a recorrer con ligeros toques su abdomen-al menos no desde que salgo contigo.

Su comisura derecha se levantó en una ligera sonrisa, te tomó de la cintura para jalarte y poder juntar sus labios con los tuyos, tus manos tomaron ventaja de que Remington tenía los ojos cerrados y las bajaste hasta el botón de su pantalón, desabrochándolo rápidamente.

-No hagas eso-advirtió Remington, te reíste en medio del beso y con agilidad colaste tus manos dentro del pantalón, sentiste como su miembro se tensaba ante tu frío toque y pudiste ver como la piel de Remington se erizaba.

Moviste tu mano suavemente sintiendo como comenzaba a endurecerse, la respiración de Remington se volvió irregular a la par de su pulso que retumbaba en sus oídos, bajaste tu rostro a su cuello comenzando a dejar pequeños besos a lo largo de este dando ligeros lengüetazos de vez en cuando e incluso mordiendo su piel con el fin de dejarle marcas.

-Para, los chicos pueden levantarse en cualquier momento-murmuró dejando que algunos gemidos se le escaparan, lo ignoraste nuevamente y seguiste moviendo tu mano contra su masculinidad, escuchaste como un gemido mucho más ronco y fuerte que los anteriores escapó de su garganta haciéndote parar-¿Por qué paras?

-Eres demasiado ruidoso, nos van a descubrir-contestaste antes de formar una línea con tus labios-supongo que lo tendremos que dejar para otro día.

-Oh no, ni creas que te vas a ir y me vas a dejar así-dijo Remington al ver como hacías ademán de levantarte, jalo tu brazo y te recostó nuevamente sobre él chocando sus labios con los tuyos, envolviéndose ambos en un beso apurado que estaba lleno de deseo, su lengua se adentró en tu cavidad bucal recorriéndola a su antojo, sus manos se colaron en tu blusa acariciando tu piel desnuda, sus dedos llegaron al broche de tu sostén y jugueteó con él para después desviar sus manos hacia tu trasero cubierto simplemente por una corta falda de jean.

-Rem-gemiste en su boca, necesitabas más y él lo sabía.

-Tenemos que ser rápidos-y con aquello levantó tu falda, hizo a un lado tu ropa interior y no le hizo falta más que un simple empujón para estar dentro de ti, ni siquiera habías notado el momento en el que se sacó los pantalones, el deseo te tenía la mente nublada.

Comenzó a moverse con tranquilidad, como si realmente no estuvieran en peligro de ser vistos por alguno de sus hermanos, apoyaste tus manos en su pecho enderezándote para mover tus caderas con más rapidez y fuerza logrando arrancarle un lloriqueó de placer a Remington, cubriste su boca con tu mano al mismo tiempo que acelerabas los movimiento de tus caderas, sus manos se aferraron a los costados de tu cuerpo como si su vida dependiera de ello, sentiste como hundía sus dedos en tu piel para después deslizarlos lentamente, contorneando tu torso.

-Rem-murmuraste cuando le sentiste golpear ese punto exacto que te hacía desbordar de placer, él entendió y comenzó a elevar sus caderas para encontrarse a medio camino con las tuyas. Remington cansado de que tú tuvieras todo el control se sentó en el sofá y abrazándote por la cintura te pego por completo a su cuerpo.

Maquillaje || Remington Leith ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora