DANATELLA SMITH ROBERTS
La vida para mí, es algo así como el detonante de un explosivo que no sabes cuando explotara. Porque lo digo pues porque soy una adolecente de dieciséis años y tengo la suerte de un niño de cinco años que corre para que su abuela no lo explote con zanahorias.
Yo todavia tengo la desgracia de comerlas. ¡Detesto las zanahorias!
Hoy comienzan las clases, ¡Sí, las clases y espero que sea un mejor año! No soy una nerd, ¡Dios me libre de semejante castigo!, No soy popular, pero tampoco soy imbécil. Soy la típica chica normal que tiene problemas normales, pero vive situaciones un tanto extrañas. ¡No! ¡Mentira! No son extrañas es que tengo la suerte de un perro sato que vive en las calles sin que nadie los quiera. Bueno no es que mi familia no me quiera porque me aman, pero es un decir para la suerte que me cargo.
— ¡Danatella! ¡Es hora de desayunar! — grito mi madre me imagino que desde la cocina. Otra cosa era mi jodido nombre que algunas veces me confundían llamandome nutella. ¡Nutella! ¡¿Es que no veían la gran diferencia?!
— ¡Voy ahora! — exclame acomodandome la camisa blanca del uniforme y la falda azul oscura. Ya me había puesto esos horribles zapatos escolares que tanto detestaba y solo estaba tratando de cubrir el jodido barro que me salió en la nariz. ¡Es que a mí solamente me sale un barro el primer día de clases!
— ¡A mí no me grites! ¡La única que grita aquí soy y yo así que baja antes que pierdas el autobús! — volvió a gritar y yo solte un gruñido. Ésa es otra mierda mi madre, grita más en las mañanas como si ésto fuera la plaza del mercado. Además odiaba tomar el autobús porque siempre estaba llenó cuando yo entraba y nadie me cedía un asiento.
Baje corriendo las escaleras con mi mochila en las manos cuando me tropece con uno de los zapatos de Bryan ocasionando que bajara los últimos escalones con mis tetas. ¡Pobres de mis tetas! Yo que tengo tantas y los escalones casi me las desmenbran. Ésto le llamo yo comenzar bien el día.
— ¡Bryan! ¡¿Por qué no te metes el zapato por el culo?! — grite llena de cólera comenzando a levantarme del suelo.
— ¡Porque no me cabría, pero a ti si porque tú tienes demasiado trasero! — escuché a mi hermano decir desde el comedor. — Callate Bryan y tú Danatella esa no es una palabra bonita para que la andes vociferando — nos reprendio mi madre mirandonos a ambos con el ceño fruncido.
Mi madre era una mujer de baja estatura, morena, cabello corto ondulado hasta los hombros y rellenita como aquéllas deliciosas donas de la panadería del centro. Además tenía un sentido del humor algo peculiar, es religiosa y cuando llega mi padre de sus viajes es una enferma sexual. Se porque lo digo y no se atrevan a preguntarme. Además no crean que somos ricos. Mi madre es una asistente dental y mi padre es un vendedor de artefactos médicos.
— ¿Tienes dinero que me prestes? — pregunto mi hermano en un susurro y yo mire de medio lado. Me invita a que me meta el zapato en el trasero y ahora me pide dinero. ¡Descarado!
— Porque no mueves tú trasero chumbo y te largas a trabajar pedazo de escoria — dije entre dientes y él me fulmino con la mirada.
Bryan es mi hermano por desgracia porque jode más que un dolor de estreñimiento, pero cuando se porta bien lo quiero. ¡No se atrevan a decírselo! Si lo miró yo tendría que decir que es feo, pero mi mejor amiga esta que babea el suelo que él pisa así que según ella ésta más bueno que Brad Pitt. Él tiene dieciocho años, pero aveces pienso que tiene diez. Su pelo es color dorado algo largo que lo sabe arreglar muy bien y tiene unos celos con su pelo que no se lo puedes ni tocar porque te mata. Sus ojos son algo achinados color marrón, es algo alto, pero ni tanto que digamos por eso le llamo enano algunas veces solo por verlo rabiar. Tiene tez blanca algo bronceada y lleva dos años alzando pesas con su mejor amigo, Lucas. ¡Lucas si ésta guapisimo!
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¿Sin suerte?
HumorSoy una chica normal de dieciséis años con problemas normales y una vida normal ni tanto que digamos. Soy la reina de la mala suerte y cuando digo mala suerte es que la tengo. Siempre me pasan cosan increíbles para no decir horribles, pero tampoco...
