Capitulo 33

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NARRA JAMES:



Todo el día me la pase molesto, no puedo creer que pensé que Elizabeth estaba aceptando nuestra extraña relación, pues dio la orden que me dejaran acceder al edificio sin problemas, incluso ahorita estaba bajándome en el estacionamiento del edificio que partir de la mañana en que su secretaria antes de irme, me dio una tarjeta magnética ya tengo acceso también al estacionamiento y así no quedarme en la calle, pero resulta ser que todo fue solo para que no crean que tenemos problemas, por Dios, cómo podemos tener problemas maritales si ni siquiera somos ni amigos, ella me trata peor que nada.


(...)


Salí del elevador, no vi a su secretaria por ninguna parte, así que me fui a sentar a los sillones de espera, dado que aún faltaba media hora para las 6, resulta que me salí antes del trabajo porque en verdad no estaba de humor y solo estaba amargándole el día a Irene, me fui a comer a casa de mis papas y de ahí me vine a buscar a Elizabeth para ir al doctor juntos. 

Me puse a revisar los correos desde mi móvil, no fue hasta que escuche los gritos de Liz que salían de su oficina, que me puse de pie, su voz fue como un imán para mí, cuando menos me lo espere ya estaba abriendo la puerta, estaba Eliza de espaldas a la puerta

- No voy a permitir que sigas haciendo lo que quieras

- No se trata de lo que quiero o no, si no de lo que debe de ser - contestó el hombre con quien evidentemente discutía

- No, se trata de lo que el cliente pide – dijo alzando más la voz – y si no cumplimos lo que piden, entonces no funciona

- Es que entiende, lo que pidieron era imposible – dijo mientras él se acercaba a Eliza – no se puede cumplir caprichos

- Claro que sí, para eso estamos, para hacer lo que nuestros clientes nos piden, y sobre lo posible y lo imposible se dice cuando se hacen los planos, no 1 mes antes de la fecha estipulada para la entrega

- Entiende -dijo tomándola del brazo – es que lo que pidieron fue imposible – Elizabeth se intentó soltar del brazo y ahí fue donde yo hable

- Suéltala – ella se volteo a verme, su mirada era de coraje, me acerqué al notar que no la soltaba, así que procedí a jalarlo del brazo para que la soltara

- ¿Tenias que llamar a seguridad? – le dijo a Eliza

- Ella no llamo a nadie, y estoy molesto porque no lo hizo, y no, no soy de seguridad – dije mirándolo a los ojos y poniendo a Eliza detrás de mí- soy su prometido así que agradecería que no la vuelvas a tocar – el se hizo hacia atrás, mientras Eliza se apartaba de mi

- Sálte de mi oficina, arregla esto hoy, y mañana a las 8 de la mañana quiero que me muestres cómo quedará lo que pidieron, porque la fecha de entrega no se cambia.

- Claro – dijo mientras salía y cerraba la puerta

- ¿Qué haces entrando así a mi oficina? – me dijo tan solo salió el que supongo es empleado

- Te oí discutir y te oí exaltada, y no podía permitir que te estreses y mi hijo sienta ese enojo – puso mala cara y se fue hasta el escritorio

- ¿Ya son las 6? – mire mi reloj

- Casi, pero aún no

- Dijiste que vendrías a las 6 – dijo mientras se volvía a acercar a mi

EmbarazaDosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora