S I E T E

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Al entrar al lugar, un olor fantástico inundó mis fosas nasales, era olor a helado, a chocolate ¡No lo sabía! Era delicioso.

A pesar de que era viernes, el lugar no estaba lleno, había uno grupo de ocho jóvenes hablando muy emocionados. Había también unas mesas después una pareja de ancianos hablando cariñosamente, se veían muy tiernos, había también una pareja, esta vez de adolescentes pero estaban teniendo una discusión, lo notas si les pones atención ya que ellos sabían como llevar la situación sin gritos. Y era lo mejor, también había una chica estaba sola en una mesa, estaba mirando el celular y parecía disfrutar de su soledad, y también de su enorme helado.

Nos acercamos a la persona que nos atenderá, era una linda chica, a simple vista se miraba agradable, excepto porque miraba a John de una manera más allá de la que un empleado debe mirar a su cliente, y eso era algo que me molestaba, hasta me incomodaba, y no sabía el porqué.

- John, hace bastante no te veía por acá, ya hacías falta- dijo ella haciendo un puchero ¿Se conocían? Seguramente él venía muy seguido.

- Sí, he estado un poco ocupado, pero ya me tienes de vuelta- ¿Me tienes? Eso me hizo arrugar el centro de mis cejas.

- Bien, ¡Preparen su helado! No hace falta decir cuales son las reglas- ¡Ah! Ya entendía, estos eran los lugares donde preparas tu helado como tú quieras por el mismo precio.
¡Era fantástico!

Me acerqué a los estantes de helados junto con John y en silencio empezamos a preparar nuestro helado.

Elegí mi vaso mediano, el grande era muy grande y jamás lo terminaría así que al tomarlo empecé a agregarle helado de color rosado, verde y morado, también leche condensada y algunas frutas, aunque bueno... sólo elegí una, kiwi, me encantaba el kiwi, al echarle bastantes miré de reojo la cara desagrado que hacía John.

- ¿Qué? - Lo miré sonriendo.

Su cara era muy graciosa.

- Nada, sólo que... nunca lo he probado, me refiero al kiwi, siento que no me gustará- Abrí mis ojos como platos

- ¿Hablas en serio John? El kiwi es lo mejor que puedes probar en tu vida.- Le dije golpeando mi frente con la palma de mi mano.

- No lo sé yo...- Lo interrumpí tomando su mano y acercarlo a una de las mesas, cuando nos sentamos, uno al frente del otro tomé un pedazo de kiwi y lo metí a su boca antes de que dijera algo.

Esperé su reacción emocionada, pero... no era nada, estaba neutro

¿No le gustó?

- Creo que debes darme un poco más, aún no siento el sabor.- cuando lo dijo me reí fuertemente.

Sí le había gustado.

Le metí otro pedazo más y cerró sus ojos.

- Esto es la gloria- susurró

Se levantó y se acercó al estante donde estaban las frutas.

Iría a traer más kiwi.

La estaba pasando bien... lastimosamente vine aquí para otra cosa.

Mi sonrisa se borró.
No quería arruinar el momento.

- Emma ¿Qué pasa? - Miré su vaso, estaba lleno de kiwi, quise sonreír pero no funcionó.

- Yo... no quiero arruinar el momento- él sabía a que me refería, así que se puso serio- Pero debo... saber- él me interrumpió.

- Entiendo perfectamente Emma, bien, pregunta - dijo tranquilo, eso me relajó un poco

- Bien, cuando fui con la detective Wattson, porque ella me llamó, me dijo que ya tenía el veredicto, y bueno, dijo que se había suicidado, en la pistola y en la escena del crimen sólo estaban las huellas digitales de Anna, mira, estoy destrozada, si de verdad se suicidó, no la conocí en absoluto ¡La detective encontró una carta donde ella se despedía de mí! ¿Sabes lo que me dolió? Ella nunca me dijo nada, y yo sólo creí que por sus sonrisas ella estaba bien, porque si de verdad se quitó la vida, ella no estaba bien ¿Y yo? No pude notarlo, quiero saber que sabes, tengo muchas preguntas y ninguna sin respuesta, la detective cerrará el caso y ya no podré hacer nada, o eso creo, John, necesito respuestas.- Hasta ahora, nunca me había abierto tanto, excepto con Anna, ella siempre me escuchaba.

- Emma yo estuve ahí, no en su casa pero al frente, en su calle, ahí, en la madrugada- soltó sin más.

Mi cuerpo se tensó, mi corazón se saldría, no sé si era bueno o malo.

¿Por qué no dijo nada?

- ¿Qué?- Pregunté, no sabía que decir, todo se detuvo, sólo éramos él y yo.
Ya no quería helado.

- Esa misma madrugada, por ahí de las dos de la madrugada había salido con unos amigos, y a esa hora creí que ya era demasiado tarde, quise el camino largo, quería despejarme un poco, quería pensar, así que decidí irme por el barrio de ustedes, miré mi celular y eran las dos con cincuenta y cinco minutos, faltaban dos casas por pasar por la mansión de lo Blake y por tu casa Emma, mi cordón de mi zapato se había soltado, me detuve para amarrar mis cordones, me tomé mi tiempo, sin prisa, aparte, en ese lugar nunca se vería un... asaltantes, o alguien que pueda hacerte daño, al terminar alcance oír un grito desgarrador, miré hacia donde creí que lo había escuchado, provenía de los Blake, la ventana de Anna estaba con luz, así que trotando me acerqué y pude ver algo, dos siluetas peleando, una silueta tenía una pistola  y la otra trataba que no la lastimaran, puedo asegurar que esa silueta era de Anna.
Quise llamar a la policía así que saqué  mi celular y miré la hora, las tres en punto, a esa hora, a ese mismo instante se escuchó un disparo, seguí mirando, con miedo, no sé por qué seguí mirando sin correr, la luz se apagó, y todo se quedó en silencio, ahí reaccioné, él miedo no me dejó pensar bien y me escondí detrás de un arbusto, te vi salir de tu casa, descalza y entrar, eso me hizo preguntarme ¿Por qué la puerta estaba abierta? Aunque rápidamente dije "El asesino entró por la puerta principal" y luego me fui... mira, lo siento ¿Si? Debí confesar pero... no sé, tengo miedo de que me acusen y me señalen como sospechoso, mi madre me mataría, así que Emma, sí, mataron a tu mejor amiga y sí, estoy dispuesta a ayudarte a buscar quien fue. -

Yo estaba llorando sin creer lo que había escuchado

Asesinaron a Anna Blake.

El asesino todo lo hizo muy bien, tan bien pudo hacer creer que mi mejor amiga se había suicidado.

Lo único que podía decir coherente era que...  tendré que investigar quién lo hizo y el porqué.

Tranquila Anna, podrás descansar en paz.

N/a

Puedo decir que he disfrutado mucho escribiendo este capítulo, a pesar que lo escribí dos veces por problemas ¡Me ha encantado!

¿Qué opinas?
Yo no tengo palabras, hay mucho suspenso e intriga, y habrá más.

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Nos vemos el lunes bichitos.



5 de agosto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora