Laura.
Laura Britt.
Sí, ella misma, la madre de John.
Tez blanca, ojos color café, un cuerpo fantástico a pesar de sus cuarenta y cinco años, sonrisa deslumbrante, nariz perfilada, siempre con su piel perfecta, sin un solo granito, cabello hasta los hombros recto, color castaño... pero ¿Qué había detrás de esa fachada tan... perfecta? Arrogancia, egocentrismo, y más.
¿Dé que servía tener un deslumbrante cuerpo junto con una hermosa cara si por dentro estabas podrido?
- Pero miren a quien tenemos aquí ¡Es un honor!- Exclamó Laura.
Mentiras y más mentiras.
Odiaba decir esto pero la despreciaba.
A mí no me había hecho nada más que mirarme con burla por estas calles, pero ¿Y mi madre? A ella la ha insultado, hacerla sentir menos.
Daba gracias a que John no había salido así.
- Señora Britt, me gustaría decir lo mismo- Fingí una sonrisa.
- ¡Oh! ¡No te preocupes!- Hizo un ademán restando importancia.
Hicimos silencio, ninguna dijo nada, el señor y la señora Britt eran una caso perdido.
La tensión estaba presente en estas enormes cuatro paredes.
- Bueno... Emma, ¿Que te trae por aquí? - Elena acortó el silencio.
¿Qué digo?
- Quería hablar contigo a solas pero veo que no puedes... entonces me iré- si una vuelta sobre mis talones con el afán de irme, pero, claro, ahí no acababa todo, Laura se metió en la pequeña conversación.
- Yo ya me iba, tengo una reunión importante con mi próxima yerna -
¿Qué?
Me encantaría decir que no me dolió o... que no le creí.
Pero era falso.
Claro que me dolió, claro que le creí.
Aunque ella no debía saber que le hablo ¿Cierto?
Iba a contestar pero Elena se me adelantó.
- Espero verte pronto Lau, gracias por todo-
Creo que Laura vino a darle ánimos.
¿Laura? ¿Britt? ¿Dando ánimos? No lo creo.
Me quise reír pero apreté mis labios.
Ahora no es el momento, ni el lugar, luego lo haré.
Después de ver la despedida de ellas, Laura Britt me miró de abajo hacia arriba, al mismo tiempo que hacía una cara de burla, lástima que eso no funcionaba conmigo.
- Bien... vamos, dime ya.- Dijo Elena a la vez que Laura Britt cerraba la puerta.
Suspiré hondo.
Tú puedes Emma.
- Sabes que te tengo mucha confianza y también sabes que la pérdida de... Anna, fue impactante para ambas, yo la amaba como una hermana, era... parte de mi vida- Las lágrimas querían aparecer en los ojos de Elena - así que... quiero preguntarte algo, algo que puede parecerte extraño, raro... pero bueno... ¿Quienes tienen la llave de esta casa? - Su ceño se frunció.
- Yo... mi esposo, que ahorita llega y... Anna...- Rayos.
- ¿Estás segura E...- No pude terminar la pregunta porque escuché como alguien trataba de abrir la puerta con la llave de esta casa.
Debía ser Víctor.
La puerta se abrió, y la silueta de Víctor apareció.
Él al verme sonrió con nostalgia extendiendo sus brazos dando a entender que quería un abrazo.
Era como un padre para mí.
Corrí hacia a él.
- Pequeña. - No lloré, no al frente de él, sé que ellos no estaban en condición de consolarme.
Me separé de él después de un buen rato.
- ¿Qué necesitabas? ¿Ya conseguiste lo que ocupabas? - Asentí - ¿Puedo saber que era?
- Para ver quién tenía llaves de esta casa.- Fingí una sonrisa.
- A lo que sé, se que nosotros dos- Dijo señalando a su esposa y a sí mismo - Anna también tenía una llave, y su novio Cole.-
Vaya, vaya...
- Oh, cierto, cierto, Cole tiene una llave. - Dijo Elena.
Tenía una pista.
O Cole había hecho algo malo, el 5 de agosto.
O... forzaron la cerradura.
Sonreí satisfecha.
- Cariño, sé lo que piensas, sé que no te crees el cuento del suicidio- Mi cuerpo se tensó- Pero... Cole el 4 de agosto le había enviado unas fotos, era Cole en la playa, nosotros leímos su conversación en Whatsapp, él volvía hasta el 6 de agosto, antes de que lo acuses de algo, me gustaría que tomes esto. - Ella se fue dejándome sola con Víctor.
Ahora mi cabeza estaba revuelta.
A los minutos volvió con algo entre las manos.
Su celular.
El celular de Anna Blake.
El celular de mi mejor amiga.
- Yo... no puedo- Ella me sonrió.
- Era tu mejor amiga, toma el celular, sé que podemos confiar en ti. -
Lo tomé, si mismo tiempo que sentía un gran escalofrío en mí cuerpo.
Tenía tantas preguntas, que en cuestión de minutos, es cuestión de horas, serían respondidas.
Aunque, unas podrían ser respondidas, pero... también se podían formular más preguntas.
Necesitaba a Elijah y a John.
Ellos me ayudarían.
Ya casi Anna, ya casi.
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5 de agosto.
Gizem / Gerilim¿Olvidarse del caso? ¿Qué policía haría eso? Es mi mejor amiga, mi mejor amiga muerta, por supuesto que no lo dejaría así sin más, averigüaría quién habrá matado a mi mejor amiga. Porque por supuesto alguien la mató, de eso no había duda. Portada he...
