La leyenda del profesor Flitwick enojado estaba siendo comprobado por ambos. Nunca, desde su estadía en Hogwarts, lo habían observado de esa manera. Sus cabellos blancos se hallaban alborotados, mientras su rostro ahora rojo, competía con el color de su mano al hacer fuerza contra su varita.
- En toda la historia de nuestra casa, jamás habíamos tenido una situación así - dijo notablemente enfadado, estirando sus manos y moviéndolas al compás de sus palabras. A Tiberius le pareció que estaba dirigiendo la orquesta de su discurso - No en mucho tiempo, por supuesto - completó moviendo su cabeza de un lado a otro como símbolo de negación, como si acabase de recordar algo - Una decepción, una deshonra - chilló.
Pero lejos de escuchar las palabras de su jefe de casa, tanto Tiberius cómo Markus, se observaban de reojo con enfado, sin importarles hacer gestos bruscos que despertaban dolor en sus moretones. Ambos poseían unas bolsas heladas levitando sobre sus golpes. Era lo mínimo que Madame Pomfrey pudo hacer, pues el profesor Flitwick había solicitado charlar con ellos antes que nada.
- ¡Expulsados, esa debería ser su sanción! - exclamó.
- Filius, creo que esa sanción no es correcta en esta situación -interrumpió Albus Dumbledore caminando hacia el escritorio del profesor.
Se había mantenido callado mientras el profesor Flitwick se hallaba hablando. Ahora su voz profunda y suave resonaba en los oídos de los presentes. El profesor Flitwick lo observó aún enrojecido. Tomó aire y cambió su gesto por uno de confusión.
- No siento correcto recordarlo, pero en este caso se amerita; los jóvenes están afrontando una pérdida significativa en sus vidas y eso desencadena ciertos comportamientos inadecuados que, estoy seguro, no volverán a ocurrir después de lo que has comentado.
El profesor Flitwitck pareció calmarse ante aquel comentario. Observó a los muchachos con tristeza los cuales desviaron la mirada al instante.
Aquellas palabras, aunque dolorosas, lograron salvarlos de ser expulsados. Aun así, sus padres fueron llamados y, durante los siguientes días, estuvieron notablemente vigilados y separados por los prefectos de su casa. Cómo castigo, prohibieron a ambos la ida a Hogsmease durante lo que restaba del mes y, a cambio, debían entrenar al lado del capitán del equipo como medida de "unión", según palabras de Albus Dumbledore. Sin embargo, cualquier intento de mejorar la relación entre ambos se veía cada vez más inútil. Ninguno de los dos se encontraba interesado en escucharse o si quiera mirarse. Estaban hundidos cada uno en su mundo, como si su amistad de años no hubiese significado nada.
Durante los entrenamientos, la falta de trabajo en equipo de ambos estaba poniendo a los demás en problemas. Los resultados, a vista del capitán, eran poco productivos a la altura de los demás equipos.
- No sé qué diablos les pasa - dijo con molestia Liam O'Malley una vez - pero cuando pisan este campo, deben dejar todos los problemas que tengan y trabajar en equipo. Si no, no ganaremos la copa este año.
La voz del moreno resonaba en casi todo el campo de Quidditch, llamando la atención de varios espectadores. Con enojo, Liam hizo un puño, meditando lo que tenía que decir, como si en cualquier momento fuese a estallar.
- Realmente lamento lo que pasó, pero estoy seguro de que él no hubiera querido que el equipo no campeonara. Jueguen como siempre, como si él los mirara.
Tiberius desvío la vista hacia las gradas, topándose con las miradas entristecida de algunos curiosos. Markus, por su parte, observaba el suelo con seriedad, sin quitar el puño que había formado su mano. Liam suspiró por última vez y levantó la voz para dirigir a los demás jugadores.
Los dos se quedaron quietos, intentando evitar mirarse. Luego de algunos segundos, caminaron hacia sus posiciones y se elevaron en el aire. Esta vez, jugaron mejor. Lo suficiente para hacer que su equipo sintiese que había valido la pena perderse su visita a Hogsmeade.
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Dílseacht Foritt
Fanfiction¿Hasta donde es capaz de llevarte el seguir tus propias creencias? La traición se ha vuelto tan común al igual que el dolor. Si te educaron para seguir tus propios ideales, entonces ¿Por qué la gente está en contra? * La primera parte ha finalizado...
