Recorrer aquel lugar se había hecho extrañamente sencillo, ya no se podían oír los gritos o los disparos de los jugadores, es más, todo estaba inquietantemente silencioso a excepción de los pasos de los jóvenes que atravesaban el estrecho pasillo.
-¿Cuándo demonios vamos a llegar a donde se supone que demonios lleguemos?
-No lo sé.
-Últimamente es lo único que respondes – suspira - ¿de verdad tienes idea de cuál es el camino?
-El camino no es lo que realmente me preocupa.
-¿Entonces?
-No tengo ni la más mínima idea de cómo activar el ascensor una vez que lo encontremos.
-No estas siendo muy útil que digamos.
La joven suspira para sus adentros.
Elías comenzaba a cansarse y a perder la paciencia, si eso seguía así, tarde o temprano decidiría asesinarla, había sido muy claro respecto a eso, si la consideraba como una carga la mataría sin pensarlo dos veces. Pero por más que tratara la joven no encontraba algún indicio que le indicara cual era el código de acceso, sin eso seguirían atrapados en aquel piso y los jugadores no tardarían en encontrarlos. Charlotte mira de reojo a su compañero, preguntándose qué tan buen asesino era realmente, había mostrado que no tiene compasión alguna o reparo al matar, pero no sabía cómo podría hacerle frente a un grupo armado de militares adiestrados para este tipo de cosas, no importaba lo fuerte que pudiera ser, era humanamente imposible enfrentarse cara a cara a un escuadrón completo, por lo que su única opción era encontrar rápidamente la salida, por lo que la joven comenzó a repasar todo lo que había visto y descubierto de ese piso, trazando un mapa mental en su cabeza con cada sitio visitado, tenía que descartar opciones, tenía que encontrar la lógica a todo esto, incluso con las pocas pistas que tenía al respecto. Maldecía por lo bajo al quedarse sin ideas.
A la distancia se oyen unos pasos acercándose, por lo que ambos jóvenes se detienen, no tenían en donde ocultarse, era un estrecho pasillo sin puertas ni nada parecido. Charlotte de forma instintiva retrocede mientras Elías apunta el arma hacia la completa oscuridad que hay frente a ellos, entrecierra los ojos un instante para luego disparar. El destello de la bala ilumina brevemente el lugar y los pasos dejan de oírse. Charlotte se queda inmóvil por un instante, le costaba creer que realmente le hubiese dado, puesto que no se veía casi nada y no estaba muy entusiasmada por ir a averiguarlo, por suerte para ella, su compañero ya había tomado la iniciativa de ir primero.
La joven abre la boca para decir algo, pero simplemente calla.
Lo primero que se vio, fue una zapatilla negra tirada en el piso y luego estaba la dueña, tirada muy cerca de su calzado, y con un impacto de bala en medio de la frente. Había sido un tiro perfecto y una muerte inmediata para ella, algo casi piadoso en este lugar maldito.
Charlotte la queda mirando por un instante, no parecía superar los 30 años, era una chica de cabello rubio y que vestía traje deportivo, en su mano parecía estar sosteniendo un trozo de papel, que por curiosidad la joven decidió recoger, aunque tuvo que armarse de mucho valor, sobre todo, para no vomitar.
Una puntada en el corazón y un nudo en la garganta se le forman al mirar aquel papel, que en realidad era la fotografía de ella y un pequeño de unos 5 años que sostenía entre sus brazos, ambos sonrientes en medio de un jardín florido. Se podía sentir la felicidad capturada en ese momento de madre e hijo un momento que nunca más volvería a repetirse, una mujer que ya no volvería a abrazar a su hijo, un pequeño que jamás entendería que paso con su madre, una vida que quizás había terminado demasiado pronto y que de cierta forma era doloroso.
ESTÁS LEYENDO
13 Pisos
Mistério / SuspenseUn lugar cuya ubicación es desconocida, un grupo de personas sin escrúpulos se reúne para realizar cosas atroces, solo se necesita tener dinero y nada de moral para participar en estas actividades ¿Qué es lo que se hace? Algo muy sencillo, se comete...
