Me despierto después de haber tenido una pesadilla en la que Peter es rey y mete a Roni en el calabozo ignorando mis gritos y agarrándome fuertemente de la muñeca.
¿Dónde está el Roni protector y cariñoso que se preocupaba por mí de vez en cuando? ¿Dónde? ¿En la otra punta del mundo? ¿Quizás ni siquiera en éste mundo? Por muy ágil y rápido que sea es un ser humano, y los seres humanos somos débiles...
Una vez me visto, bajo las escaleras pensando en el momento en el que bailé con Roni en el bosque, en el que se quedó dormido en mi alfombra, en el que me trajo mi tiara envuelta.
- ¿Su alteza? ¡¿Su alteza?! Desayunad rápido. Tenemos que hacer la última prueba del vestido después del desayuno y los últimos arreglos. Sobre las doce llegarán sus futuros suegros con los que también tendrá que tomar el té de las cinco ¡Todavía no habéis vuelto a ensayar el vals de los novios juntos! ¡Oh, fijate, el paje de Peter os trae un ramo de flores enorme!
- ¿Por qué no me lo trae él mismo?
- Porque sois muy agresiva con él. Quizá pretenda conquistaros indirectamente ¿Por qué no lleváis ese ramo en la boda?
- Dóroti, es imposible, estará marchito para entonces. Las flores deben de ser del día anterior o del mismo día.
- ¿En serio? Qué pena. Sería muy romántico que lo llevárais.
- Dóroti, no hay nada de romántico en ésta boda.
- Pues yo creo que sí. Ya lo veréis- ojalá yo tuviese el mismo entusiasmo que Dóroti.
Desayuno rápido y le digo a Dóroti antes de que me arrastre al probador:
- Si alguien del servicio ve a Claus que le diga que tengo que hablar con él ésta tarde, por favor.
-¿Para qué? Estáis muy ocupada.
- Apoyo moral ¿Queréis que me case o no?
- Cla-claro, su alteza real- dicho ésto me prueban el vestido, que me queda igual y no es necesario hacerle ningún arreglo. Acto seguido, mi padre y yo tenemos una audiencia en la sala del trono con un embajador de otro reino, en la que me limito a asentir a las palabras de mi padre. Luego la corte se prepara para recibir otra vez a mis futuros suegros y sus doncellas y mayordomos más importantes.
Almorzamos todos en el comedor real, oscuro, lleno de retratos de nuestros antepasados. Me paro ante el retrato de mi madre, tan regia y bella. Su mirada amable me intenta calmar. La echo de menos... ¿Qué haría si estuviera aquí? Parece tan fuerte... no como yo. Seguro que tendría un buen consejo.
Mi padre al verme parada delante del retrato me pone su gran mano en el hombro y me mira ofreciéndome consuelo.
- ¿Vuestra madre?- me pregunta Peter, al que acompañan sus padres
- Sí. Espero algún día ser tan fuerte como ella.
- Así estáis bien, su alteza. Vuestra delicadeza también es una virtud- No sé qué pensar de las palabras de Peter. Podrían ser la clave de qué debería hacer o tan sólo unas palabras con unas intenciones nada nobles, que insinúan que una buena esposa es delicada y no fuerte.
- De todas formas, sois fuerte a vuestra manera - aparece Claus- ¿No os habéis observado a vos misma últimamente? Terca, arriesgada, activa y... con carácter- Bueno, en ese aspecto, Claus lleva la razón.
- Gracias a ambos. Claus, necesito hablar contigo después del almuerzo.
- Su alteza, no debéis olvidar la hora del té. Ni el ensayo del baile de los novios- me recuerda Dóroti.
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Princesa Nora
RomanceNora es una princesa del Renacimiento con una vida aburrida hasta que un ladrón irrumpe en su palacio y roba su tiara. Entretanto, su padre no tiene más remedio que prometerla con Peter, un distinguido duque guapo y educado que hace que los abanicos...
