Hoy me levanto cabreada con Roni en mis pensamientos. Estoy harta de su orgullo y su "desaparezco y no te doy ninguna respuesta". Si está sano y salvo cuando lo encontremos se va a enterar. Le voy a gritar y le voy a empujar con todas mis fuerzas hasta que su cuerpo desgarbado, moreno y... bueno, eso, caiga sobre mi alfombra, o sobre la hierba, o sobre lo que sea ¿Cómo se puede ser tan... tan... inmaduro? Dime sí o no pero ¿Ésto? ¿Por qué? Yo no se lo haría, es más, no se lo deseo a nadie. Ni a Peter ¿Ves? ¡A Peter le he dicho que no! No me he largado asustada como... como un maldito gato negro ¿Por qué se asustó? No soy un bicho, sólo soy una princesa ¿Es por eso? ¿Es porque soy una princesa rica? ¡Oh, Dios! No lo había pensado pero quizá es por eso. Porque soy una princesa rica.
Da igual. Las cosas se hablan. Que venga, que venga después de... ¿Cuánto tiempo? Hombre, teniendo en cuenta que me quieren casar, mucho. Se va a enterar...
Entonces, escucho la voz de Dóroti, que está detrás de la puerta:
- ¡Señorita! ¡Es tarde!- ¡Ups! Tengo que bajar a desayunar.
Desayuno con Peter y mi padre. Hoy Claus no está en palacio.
Después del desayuno mi padre se va a su despacho y Peter le dice a Dóroti:
-¿Le importa dejarnos a solas? Me gustaría hablar con su alteza- ¡Uf! A ver qué quiere ahora.
Cuando Dóroti se va me inquiere encolerizado:
- Es Claus ¿Verdad?
- ¿Eh? ¿Claus es quién?
- ¡No te hagas la tonta! ¡Tu amante!
- ¡¿Qué?! ¡No!- Me agarra fuertemente del brazo, lo que me recuerda a la pesadilla que tuve.
- ¡Dime la verdad!
- ¡Claus es mi primo! ¡Por Dios! Además, está conociendo a alguien según me ha dicho. A una chica que no soy yo ¿Entiendes?- Ésto es ya lo que me faltaba por hoy. Peter, por fín, me suelta el brazo.
- Entonces... ¿Quién es él? ¿Dónde está? ¿Te lo has inventado?- Espero no haberme inventado a Roni. Tengo miedo.
- ¿Qué más da? Ya te he dicho que él no es mi amante y además, está muy lejos y no va a venir. Así que tranquilo, Peter. Vas a tener lo que tú querías. Me voy a casar contigo ¿Estás contento?
- ¿Es que acaso no te quiere? Claro ¡No te quiere, Nora! Estás perdiendo el tiempo pensando en alguien que no te quiere.
- No, quizá no me quiera pero... ¿Sabes qué? Tú tampoco. Me casaré contigo, pero no cantes victoria. Si no me gusta ésto... Soy capaz de irme yo sola. No necesito a nadie ¿Entiendes? Así que tus celos no sirven de nada ¿Ahora de quién vas a estar celoso? ¿Eh? ¿De mí misma?- dicho todo eso, lo dejo ahí petrificado sin saber qué decir y me voy a cumplir mi siguiente tarea real, que es leer las cartas de confirmación que quedan de los invitados y asignarles un sitio. Es un trabajo que haré con la ayuda de mi padre y tres criadas.
- ¡Hola, papá! Ya he desayunado.
- Ay, Nora... y luego dices que no eres fuerte, cuando eres toda una leona.
- ¿De qué hablas?
- Vamos... los gritos se han escuchado desde aquí. Has puesto a Peter derecho como una vela.
- ¡Oh-oh! No me he dado cuenta. No pretendía... Pero ¿Te puedes creer? ¡Pensaba que Claus era mi amante! Es un paranoico. Y ya le he dicho muchas veces que no tengo ningún amante.
- Jajaja. Es normal que piense eso si no te conoce bien. Desde pequeños, Claus y tú estáis muy unidos.
- Sí. En fin, ahora a hacer las tareas reales.
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Princesa Nora
Roman d'amourNora es una princesa del Renacimiento con una vida aburrida hasta que un ladrón irrumpe en su palacio y roba su tiara. Entretanto, su padre no tiene más remedio que prometerla con Peter, un distinguido duque guapo y educado que hace que los abanicos...
