Capítulo 18 - 8 días

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Estoy muy cansada después de éste día de preparativos exagerados. Me he tranquilizado pero a la fuerza. Ahora más bien soy un zombi. Hago las cosas sin ganas. Ni una pizca de ganas.

Subo a mi cuarto y me encuentro con Roni, que me espera mirando a la ventana. A ver qué quiere hoy. Se supone que tendría que esperar hasta que me durmiese.

Me pongo el camisón en el minivestidor.

- ¿Cómo estás, princesa?

- Estoy agotada. Demasiados preparativos ¿Dónde estuviste ayer?- digo mientras me siento en mi cama.

- ¿Qué importa? Tengo algo para tí- dice, enseñándome una bolsa de tela- Considéralo mi regalo de bodas por adelantado.

-No hacía falta. Ni siquiera quiero casarme- suspiro- lo toco y no puede ser lo que creo que es.

- ¡Mi tiara!- lo abro y sí, es mi tiara, la de mi madre.

- Te mentí, nunca la vendí. Ahora es tuya para siempre. Serás la mejor reina de todas- dice mientras me pone la tiara en el pelo.

- No sé, Roni, no lo creo- me quito la tiara, me levanto y la pongo en el tocador. Luego vuelvo a sentarme en la cama.

- No deberías devolvérmela, eres un ladrón ¿Qué dirá tu hermana de ésto?

- Lo sabe y... créeme, no importa. Es tuya.

- La verdad es que... no la necesito. Tenías toda la razón, no la necesito para nada.

- Pero Nora, era de tu madre.

- Tengo mejores recuerdos de ella- le explico con una leve sonrisa- Además, la corona me pesa. Todo mi cuerpo me pesa.

- No quieres casarte con Peter.

- No, ya lo sabes. Y te lo acabo de decir.

- Pero creía que cambiarías de opinión algún día y... ya sabes, debes hacerlo para ser reina.

- No estoy segura... Eso... tampoco... lo necesito.

- Pero, ¿Qué te pasa? Estas tan extraña y tan triste últimamente...- me mira con sus grandes ojos verdes- ni siquiera te ha animado esa tiara. Eso era lo que querías, Nora. Querías lo mejor para tu pueblo ¡Ya sé! Se trata de Peter, ¿Qué te ha hecho Peter?

- La pregunta no es qué me ha hecho Peter- se me salta una lágrima- sino qué me has hecho tú- se queda serio y paralizado.

- Pero yo... no te he hecho nada. Sólo quiero que seas felíz.

- Quizás no era tu intención- de repente me agarra de los hombros y me mira fijamente.

- Nora, dímelo ya ¿Qué te he hecho?

- Me has hecho verlo todo diferente. Creía que... creía que no me podía enamorar de nadie en éste mundo- su cara es de pánico. Sus ojos se abren como platos- Hasta que llegaste tú. Me estoy enamorando de tí... Quizá ya lo esté- brotan unas lágrimas silenciosas de mis ojos.

- ¡¿Qué?! ¡¿De mí?!- sus manos caen de mis hombros. Y tengo mucho miedo, porque lo que él diga marcará mi destino.

Pero no dice nada. Sólo se lleva las manos a la cabeza.

De repente, visto y no visto, se levanta, se tira por el balcón y huye.

Yo me levanto y lo veo por el balcón.

- ¡Roni! ¡Roni! ¡No te vayas!- en ese momento los guardias me oyen y avisan a mi padre, haciendo que medio palacio colapse las escaleras y siga el gentío por los pasillos hasta la puerta de mi cuarto.

-¡Dejen pasar a su majestad!- oigo decir a los guardias antes de que entre mi padre en mis aposentos.

- Nora, ¿Qué ha pasado? ¿Quién es Roni?

- Es... un gato... salvaje. Sí, un gato que se ha ido.

- Me lo creería si no hubiese rumores en todo palacio de que tienes un amante.

-¿Qué? No, eso es mentira, papá, era sólo un gato que había acogido en secreto.

Así que sale de mi cuarto y dice:

-Falsa alarma, era sólo un gatito que se ha escapado.

Princesa NoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora