Capitulo 9

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No pude dormir bien el resto de la noche. Estuve despertando a cada rato hasta que el sol comenzó a salir. Gastón apareció en la casa al mediodía. Me puse nerviosa cuando pregunte si había pasado una buena velada. Aparente que todo había estado bien con una sonrisa. Afortunadamente no sospeche nada.    

Me sentía demasiado desequilibrada mentalmente. Necesitaba desahogarme, hablar con alguien sobre eso y liberar la tensión. Recordé las palabras de Matteo en donde decía que no se lo contara a nadie, pero no podía guardar esto solo para mí.

Emilia llego a casa por la tarde como habíamos quedado. Estábamos en la sala mientras organizábamos las cosas para la clase. Los libros de Bioquímica estaban esparcidos en la mesa de centro y cada una tenía su cuaderno de apuntes en el regazo. Inicie con explicarle las dudas que tenía en la asignatura, pero cuando Gastón salió a comer con Rebecca, aproveche su ausencia para contarle lo que había ocurrido anoche, omitiendo completamente la pesadilla del ritual.

-Déjame procesar todo-frunció el ceño, sumida en sus pensamientos-Dices que entraron a tu habitación.

-Porque alguien entro a mi habitación segundos después-Aclare, probando el helado de vainilla que habíamos comprado.

-Eso es extraño-Se tocó la barbilla con el dedo, pensativa mente-¿Y si todo fue planeado?

Fue mi turno de fruncir el ceño.

-¿Intentas decirme que estaban de acuerdo con la persona que estaba en mi habitación?

Emilia se encogió de hombros y continúo.

-A lo mejor tenían la intención de robarte algo, y dado que los conoces, decidieron involucrar a otra persona para que no sospecharas de ellos.

-;No lo creo-Baje la vista a la copa de helado mientras recordaba que el teléfono y la caja de ahorros no habían sido robados.

-Tal vez pensaron que tenías un baúl de oro o algo así-Bromeo con una sonrisa.

Reí por un instante, pero luego pensé con seriedad. Necesitaba una explicación. Una que fuera lógica y razonable. No quería vivir con la incertidumbre de que en cualquier momento Matteo o Simón aparecerían en mi habitación por la ventana. Me llevaría un buen susto.

-¿Y si hablo con él?-Susurre, considerando la idea.

-¿Hablar con quién?-Pregunte mi amiga confundida.

Con un suspiro, me levante del sofá y deje la copa de helado en la mesa de centro.

-Con Matteo, él puede darme una explicación.

Hizo una mueca.

-Luna, te advirtió que no le dijeras a nadie sobre lo que sucedió. ¿Crees que te dara una respuesta?

-Puedo intentarlo-No perdía nada hablar con él. Podía utilizar métodos para presionarlo, como por ejemplo, podía amenazarlo con la policía.

-No creo que te diga-Sacudió la cabeza y luego me miro-Pero si es tu decisión para estar tranquila, hazlo.

Era lunes. El fin de semana transcurrió como por arte de magia. No volví a tener pesadillas durante la noche del sábado y domingo. Nada extraño ocurrió en esos días. Solamente tuve que soportar los gritos de los amigos de Gastón de nuevo.

En la cafetería Emilia se encargó de decirle a Jazmín sobre lo que me había pasado. Al parecer, la pequeña historia era algo interesante para contar. Ella, al igual que Emilia, se sorprendió y se quedó sin palabras. Cuando recupere la voz, me aconsejo que me alejara de él y olvidara todo.

ᴀᴛʀᴀᴄᴄɪÓɴ ᴍᴏʀᴛᴀʟ. (ʟᴜᴛᴛᴇᴏ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora