Capitulo 10

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-Te dije que Matteo no iba a decirte nada-Reprendió Emilia cuando estábamos en clase de Historia.

Profesor Carlos había dicho que nos reuniéramos en equipo y que encontráramos el modo en que murieron los presidentes más importantes de la antigüedad. Cuando mencione la palabra equipo, prácticamente todos empezaron a moverse como animales de ganado por el salón. Yo apenas me había acomodado en mi asiento para cuando ya tenía a Emilia y Jazmín en mi mesa, cada una a mi lado.

-¿Y no le has dicho a tu hermano?-Pregunto Emilia mientras subrayaba los párrafos del libro de texto con su marcador verde fosforescente.

-No tengo pensado decírselo-Considere que sería demasiado tarde, sabiendo que eran varias cosas que le había estado ocultando.

-¿Por qué no?

-Porque se agarraría a golpes con Matteo de nuevo. Usa tus neuronas, Emilia-Exclamo Jazmín, golpeándose la sien con el dedo índice.

-¡Bien! No te exaltes-Se defendió ella.

-Necesito encontrar la manera para que me dejen en paz -Murmure. Tenía que dejar de hablar con ellos y dejar de pensar especialmente en Matteo.

-Si quieres yo puedo intentar hablar con Simón.

Frunce el ceño y mire a Emilia.

-¿Estas bromeando?-Dijo Jazmín.

-¿Qué? Puedo hacerlo-Se encogió de hombros, mostrando indiferencia.

-No quiero implicarte en esto, Emilia-Hice que mi voz saliera lo más convincente posible.

-Guarden silencio-Sentencio el profesor Carlos desde su escritorio.

Pretendimos estar en silencio, pero luego de unos segundos, Emilia continúo la conversación.

-Yo también quiero respuestas. Necesito saber cómo consiguió mi número de teléfono.

Jazmín resoplo y dejó de subrayar.

-Eso es lo de menos. Pudo haberlo conseguido con algunas de tus compañeras. Así que no busques pretextos.

Y entonces, tuve la sospecha.

-A menos que te guste Simón-Susurre, esperando su negación. Abrió los ojos como si hubiera adivinado sus emociones y luego bajo la mirada a los apuntes. Jazmín hizo un gesto de sorpresa, y cuando hable, mi voz salió un tanto fuerte y aguda-¿Es eso? ¿Él te gusta?

-Señorita Valente, guarde silencio-Me advirtió el profesor y sonreí inocentemente mientras algunos compañeros reían por lo bajo. Inmaduros.

Decidí enfocarme en lo que tenía que hacer y realizamos el trabajo en silencio. Deseaba invadir a Emilia con preguntas. No sabía si estar feliz o molesta acerca de su confesión muda. Por un lado, me alegraba que se viera interesada en alguien, pero ¿de Simón?

Siempre lo juzgaba, decía que era el pisa-talones de Matteo y que odiaba su actitud reservada. Tal vez su odio no era exactamente cierto, después de todo.'

Cuando termino la clase, Emilia fue la primera en salir y de ninguna manera iba dejar que se escapara. Le dije a Jazmin que la vería luego y me deslice por los pasillos, equilibrando mi mochila en el hombro. Me disculpe con los demas cada vez que topaba con ellos.

Seguí trotando y aumente la velocidad cuando vi el cabello Rubio de Emilia volando por los aires mientras huía. Se desvié hacia lo que supuse era su otra clase y gruñí. Iba a perderla y yo necesitaba saber que pretendía.

Apresure el paso y cuando doble la esquina del pasillo, choque con un cuerpo masculino. Hubiera caído de manera vergonzosa sino me hubiera sujetado de sus hombros. Sus manos viajaron a mis caderas, y como la cobarde que era, lo solté. Lo mire y por un momento tuve la esperanza que fuera Matteo. Tuve que sacudir la cabeza ante tal pensamiento innecesario.

El chico sonrió con simpatía y me aclare la garganta. No lo había visto antes. Tenía el cabello con rulos en color negro y sus ojos eran de un castaño oscuro.

-Lo siento-Dije, sintiendo las mejillas ardiendo.

-No hay problema-Respondió amablemente.

Asumiendo que la conversación había concluido, asentí y lo esquive, pensando en que Emilia se había salido con la suya.

-Oye, ¿podrías ayudarme?-Lo escuche decir y me gire hacia a él. Hizo una mueca y acomode la mochila en su hombro- No tengo idea de donde está la clase de física.

Fue entonces que entendí. Era el nuevo estudiante. Había tropezado y tocado al nuevo estudiante. A parte de pensar que Valentina iba a morir de celos cuando se lo dijera, me di cuenta que no era arrogante o tenebroso como espere que seria.

-Claro, yo también tengo esa clase en la siguiente hora. Solo déjame voy por mis libros-Me siguió y abrí el casillero. Guarde y saque lo necesario. Lo cerré y busque por última vez a Emilia con la mirada. Íbamos a tener una conversación pendiente- Me llamo Luna, ¿y tú?-Pregunte cuando comenzamos a caminar por los pasillos mientras otros estudiantes hacían lo mismo.

-Ramiro. Un gusto, Luna-Volví a sonreír y le devolví la sonrisa.

Mire hacia al frente y lo primero que vi fue a Matteo. Tenía el cuerpo descansando rígidamente contra su casillero con una mirada dura en su rostro. No me miraba. Sus ojos estaban enfocados en Ramiro. Pasamos a su lado y siguió mirándolo amenazadoramente hasta que nos alejamos.

Llegamos al salón justo antes de que la profesora Julia entrara. Ramiro tomo asiento detrás de mí y me conto porque había ingresado a esta universidad.

Dijo que había venido a Zyville con el proposito de visitar a sus familiares. Luego de varios días, el clima templado, la tranquilidad de las calles y la naturaleza que nos rodeaba lo convenció en mudarse. Estaba acostumbrada a escuchar cumplidos como ese. La ciudad era pacífica y los bosques predominaban en el lugar. Sinceramente, me gustaba vivir aquí.

-Finalmente termino la última clase-Dijo, una vez que dieron el timbre.

-Me alegro que hayas sobrevivido este día-Guarde mis cuadernos y tome la mochila.

-Sí, pensé que no lo iba a lograr-Ríe y salimos del aula.

-Eres todo un ganador-Bromee mientras los pasillos volvían a llenarse de estudiantes.

Se encogió de hombros y me sonríe.

-¿Volveré a verte?

-Tenemos física todos los días de la semana, además creo que compartimos otras tres clases juntos, así que si, volveremos a vernos.

Era agradable hablar con Ramiro. Era simpático y amigable.

-Genial, me alegraras las clases con tu compañía.

Me sonroje y sacudí la cabeza. La sonrisa se esfumo de mis labios cuando vi a Matteo.

Venia acercándose con expresión furiosa. Los demás, como buenos obedientes, se apartaron disimuladamente. Me convencí que no tenía por qué sentirme asustada, él no podía golpear a Ramiro sin ninguna razón.

Pensé que nos esquivaría, pero luego se interpuso en nuestro camino. Ramiro, ajeno a la situación, frunció el ceño confundido por su presencia repentina. Matteo lo observo de arriba a abajo con repugnancia y me miro con un destello indescifrable reflejándose en sus ojos.

-¿Podemos hablar?-Susurro, con desesperación.

-¿Podemos hablar?-Susurro, con desesperación

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¿A Jazmin le gusta Simon?

Hay un nuevo alumno, ¿Como ven a Ramiro? ¿Bueno o malo?

¿Por qué Matteo interrumpió la conversación de Luna y Ramiro?

ᴀᴛʀᴀᴄᴄɪÓɴ ᴍᴏʀᴛᴀʟ. (ʟᴜᴛᴛᴇᴏ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora