Sentí el aroma de su piel y el tabaco recién prendido acaricié los vellos de su pecho para alzar la mirada hasta él.
– Buenos días – Me saludó acariciandome el cabello, tenía una amplia e iluminada sonrisa en el rostro el sol que se colaba por el cortinaje le caía en la barba y el cabello de chocolate se movió en la cama echándose suavemente sobre mí para besarme apasionado – hoy me tomaré el día – Anunció haciendo círculos sobre la piel de mi pecho ¿Qué dices?
– Que me agrada – Sonreí levantándome para sentarme en la cama un grito femenino escaleras abajo hizo que Alfie se levantara de un salto, antes de que pudiera llegar a la puerta esta se abrió de par en par y un inmenso golpe hizo que cayera como un yunque sobre la alfombra – ¿Pero qué mierda es esto? – Exclamé levantándome mientras me envolvía con las sábanas para acercarme a Alfie un tanto aturdido en el suelo.
– Encárgate del judío – Todo se volvió en cámara lenta cuando vi a Banan McMahon entrando a la habitación con un fusil al hombro, se quitó de los hombros el abrigo lanzándolo a Kyle quien a sus espaldas me observó apenado – ven conmigo – Me tomó de la muñeca lanzándome a la cama.
– ¿Qué mierda Banan?
– Digamos que los términos cambiaron, primor – Rió tomándome el rostro para hundir mis mejillas con sus largos dedos – el negocio que tú y yo teníamos, se cancela y nos quedamos con la licorería ¿Qué dices?
– Que antes de que sea mediodía tendrás una bala en el culo – Me ardió el rostro cuando sus nudillos se impactaron en la parte más alta de los pómulos, pronto sentí el hilo de sangre, McMahon observaba el anillo cubierto de sangre.
– Vas a pagar por esta mierda.
– Llévense al perro ese – Ordenó señalando las puertas, entre cuatro hombres se llevaron a duras penas a Alfie de la habitación – la señora Solomons y yo tenemos un tema pendiente – Me observó con una lasciva sonrisa que por primera vez no me pareció atractiva.
– No era parte del plan Banan.
– Vete ya – Desde donde estaba podía oír los aullidos de Alfie peleando contra la docena de hombres que siempre acompañaban al irlandés a todas partes.
Kyle me observó largamente sacando su revólver de la funda lo dejó entre los cojines frente a la chimenea antes de salir de la alcoba.
– Bien, cariño – continuó diciendo mientras se bajaba los suspensores – veo que ya estás desnuda – Sonrió tomando la sabanas jalándolas para dejarme completamente expuesta – vaya, vaya, al fin voy a comerme todo esto.
– Vas a arrepentirte de esto Banan, vas arrepentirte pronto – Se acercó a mí tomándome de una vez por el cuello empujando mi cuerpo sobre la cama desarticulada.
– Di mi nombre, Eliette. Se me pone dura cuando te escucho llamarme – Su perversa sonrisa se ahogó en un gemido cuando mi rodilla se impactó en su entrepierna haciéndose un rollo entre las colchas salté del lecho para tomar la pistola y apuntar – oh vamos Eli, haz querido esto tanto tiempo como yo.
– De seguro O'Conell sabrá comportarse mucho mejor que tú – Quité el seguro y disparé, la bala tiñó de sangre la pared contra la cual estaba la cama, al igual que las sábanas y el toldo, esparciendo pedazos del bello rostro y cerebro de Banan.
Tomé del suelo la bata y corrí por las escaleras encontrándome con Alfie, quien subía desesperado su camisa se había teñido de rojo y traía el rostro con heridas de navaja, al verme cayó sentado en los escalones.
– ¿Estás bien?
– Tranquila amor, esta sangre no es toda mía – Me consoló con una sonrisa aliviada, en la estancia seis cuerpos permanecían inundando la madera de sangre – el rubio se me escapó – casi inmediatamente Kyle entró por la puerta acercándose a nosotros – maldito perro, te atreves a volver a mi casa.
– Los zorros rojos están a su disposición, Eliette – Me estiró su arma – le ruego su perdón – Alfie me observó.
– Llama a un doctor – Dije mientras me ayudaba a levantar a Alfie y dejarlo sobre el sillón – tú pandilla de mierda es mía ahora Kyle, Banan McMahon está muerto.
El teléfono comenzó a sonar mientras el doctor cosía las heridas de mi esposo un par de puñaladas en el estómago eran suturadas con la ayuda de una rubia enfermera, al mismo tiempo la policía se llevaba los cuerpos y un trío de hombres cambiaba el suelo de la estancia, contesté.
– Eliette Solomons – Me encendí el cigarrillo sintiendo el pómulo izquierdo aún caliente por la herida.
– Sra. Eliette que gustó me da escucharla. Soy Arthur, hermano de Thomas Shelby – Su voz se escuchaba aliviada de oírme responder.
– Arthur, no es un buen momento.
– Lo sé, mi hermano me pidió que la llamara luego de dejarlo en la barcaza. Thomas debería llegar en un par de horas a Londres, para ayudarla con su problema.
– Que rápido corren las noticias.
– ¿El señor Solomons está bien?
– Aún espero la evaluación del doctor.
– Le agradecería me mantuviera informado de su estado y de recordarle a mi hermano que se comunique apenas arribe a Londres.
– Por supuesto Arthur – Aspiré el cigarrillo sintiéndome mareada – agradezco su llamada.
– Cuídese, Eliette.
Kyle me observó angustiado mientras permanecía con los brazos cruzados contra el pecho apoyado en el umbral entre la estancia y la sala principal, se encogió de hombros.
– Le dije que era una estupidez hacerlo. Pero escuchó de su alianza con los blinders, pensó que eso traería más dinero.
– Lamento su muerte, Kyle, Banan era mi amigo – Me observó – No me veas así, no tenía otra opción ya tenía los pantalones abajo y a mi sobre la cama.
– Le pido disculpas Eliette – Bajó la mirada para limpiarse el rostro.
– Te llevarás a los hombres que quedaron de regreso a Windsor; cruzarás la frontera y le ofrecerás una asociación a O'Conell, dile que tienes nuevos jefes y que los zorros rojos ahora son una extensión de los Solomons y aliados de los peaky blinders – Enrollé mi cabello sobre sí mismo para hacer un moño improvisado – si vuelves a conspirar en mi contra terminarás como Banan. Necesito saber que tengo tu lealtad.
– Claro que la tienes Eliette – desde las escaleras traían el cuerpo de Banan cubierto con mis sábanas.
– Esperen – Los detuve descubriendo las tatuadas manos del irlandés para sacar el anillo con el que me había golpeado y el anillo que representaba a su pandilla desde la otra mano – descansa duendecillo – susurré besando el dorso de su mano derecha. El jefe de la policía se me acercó – espero que con esto no sea necesaria una investigación – Dije entregándole un par de billetes – protégeme y recibirá varios de estos.
– Buenas tardes señora – Se despidió.
– Esto es tuyo – Le lancé el anillo con una esmeralda en el medio a Kyle – Vete ya.
ESTÁS LEYENDO
Sra. Solomons. [{COMPLETA}]
FanfictionMe cubrí el rostro con el velo negro mientras el ataúd descendía a la tierra, apreté mi mano con fuerza cuando la señora Solomons me la tomó sosteniendo un pañuelo contra su rostro. Jaim era seis años mayor que yo, lo conocía desde el primer día de...
![Sra. Solomons. [{COMPLETA}]](https://img.wattpad.com/cover/163696941-64-k882692.jpg)