19. ¿Esclava o Alfa?

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Condenada

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¿Esclava o Alfa?

El que cazó dos de los cuatro ciervos de la cena se veía bastante satisfecho consigo mismo. Eran más de cincuenta personas, así que se hizo un estofado para hacer rendir la carne. Los Depredadores tal vez no serían los mejores cocineros de todos, muy seguramente no estarían del todo familiarizados con la preparación de alimentos, pero indudablemente sería la mejor comida que Liah había degustado en su vida, así que la idea de criticar no pasó ni por asomo en su mente.

La noche anterior se la había pasado conversando con Noam, aprendiendo un poco más sobre la cultura de su propia especie, bebiendo todo cuánto pudiese de los profundos conocimientos de alguien que no solo había estado dentro de esa cultura toda su vida, sino que ocupaba un lugar que le daba el privilegio de saber incluso un poco más que el promedio.

El moreno no había vuelto a mencionar aquel tema de la misión de Alfa Sharrow ni eso del Alpha Verum más allá de explicarle de qué se trataba. Aparentemente era una clase de leyenda que, luego de un par de siglos, perdió credibilidad hasta terminar siendo un simple cuento que se le narraba a los cachorros antes de ir a dormir para alimentar su espíritu.

Hablaba acerca de que algún día nacería un individuo de inquebrantable voluntad, indomable espíritu e imponente rugido, aquel que no podía ser sometido por nada ni nadie, que ascendía, que era Alfa solo por él mismo y no porque el linaje se lo concediese o porque hubiese una manada dándole el título, aquel a cuyo rugido ningún lobo se pudiese resistir. Auténtico Alfa, sería llamado y, cuando naciera, la raza Lycan vería un nuevo amanecer.

Según le contó el joven lobo, la leyenda habría surgido poco después de que apareciesen los Salvajes, cuando la Oscuridad dentro de aquellos que se vieron alcanzados por los poderes oscuros fue demasiada para contenerla y sus Bestias internas se aprovecharon para tomar el control, en aras conservar la esperanza de que alguien pudiese ponerle un alto a los monstruos cuya esencia se vio afectada por aquella energía demoníaca. Por eso se decía que su rugido afectaría a cualquier criatura de la noche, aunque solo haría obedecer a los Lycans.

Al escuchar la historia, el escepticismo de Liah por el asunto solo creció. ¿Cómo podía el joven de ojos glaucos pensar que una esclava podría tener esa indoblegable fuerza de voluntad? ¿Cómo podía creer que el rugido de una sirviente de los Vampiros podría afectarles de ninguna manera? ¿Cómo podía insinuar que una esclava podría ser indomable? ¡Qué absurdez!

No iba a creer eso. Ella no era esa supuesta Alpha Verum que fue presagiada. Tal vez tuviese espíritu de Alfa y la Voz de Mando que ello incluía, pero hasta ahí llegaba la cosa. No iba a tener esperanza en conjeturas insostenibles, en fantasías intangibles, en un puñado de aire que, al intentar agarrarlo, solo le daría desilusión.

Noam no había dicho más al respecto, aunque intentó convencerle mediante otras historias que se creían fábulas, pero que su padre era garante de la veracidad de las mismas, como las Rölken, armas divinas que conferían poderes a los portadores dignos, que fueron empuñadas para darle fin a la Edad Oscura y que desde entonces habían estado siendo resguardadas por los Mágicos hasta que fuese momento de volver a usarlas, e incluso la misma historia de aquella aterradora Era, de la que Rudolph había sido testigo. Con eso, también descubrió que el Alfa era más antiguo que el mismísimo Lord Luther, ya que el Lord tenía unos tres mil años y el lobo nació en la Antigua Grecia antes de Cristo.

No funcionó, pero Liah se complació de recibir aquella información. Y junto con esa, muchas otras definiciones, tradiciones, rituales, habilidades, términos, personajes y especies incluso se volvieron parte de la pobre biblioteca mental que tenía para expandirla hasta dimensiones que nunca pensó alcanzar.

CondenadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora