Condenada
16
El Poder Del Rugido
Cuando Adara arribó a la fortaleza luego de la cacería que se extendió por cuatro largas noches, solo para terminar cortando la misma decepcionante cantidad de cabezas al dar con el objetivo, en las caballerizas ya estaba esperando un mandadero para entregarle el solemne mensaje de que su padre solicitaba su presencia.
Aunque le hubiese encantado darse el tiempo necesario para deshacerse de la armadura y permitirse relajar los sentidos que tuvo en máxima alerta durante cuatro interminables noches con un baño caliente y aromático, tuvo que ir directamente al despacho del Lord. Si había mandado a que se le buscase en cuanto llegase, lo que quisiera de ella era importante, así que mejor no hacerlo esperar.
En el tramo desde las caballerizas hasta la entrada Este de la mansión tenía que pasar frente al acceso a las mazmorras, que atravesaban un grupo de obreros cuya jornada recién terminaban y arrastraban los pies en una marcha hacia el descanso y el alimento. El último en la fila le sonaba de algo.
El hombre, al sentirse observado, se volvió por sobre el hombro a buscar el origen del acecho, topándose con la mirada suspicaz de la princesa. Cualquier otro hubiese disimulado, bajado la mirada o regresándola al frente inmediatamente. Pero Cedric no; se limitó a devolverle la intención con el mismo recelo que ella le dirigía.
Adara podía imaginarse por qué, además de las razones comunes entre los esclavos, el más viejo de los Lycans le profesaba tanta animadversión. West, cuando le interrogó el por qué su esclava solía pasar más tiempo en una celda que no era la suya que en la misma, le recitó con completo detalle los perfiles de los hombres que habitaban la única otra jaula donde entraba.
Uno de ellos era un herrero, por lo que casi nunca estaba en la celda y, cuando estaba, se limitaba a esperar sentado en un rincón a que lo volviesen a arrastrar a su cabaña, sin interactuar más de lo necesario con nadie. Joshua, recientemente trasladado allí, era el único problema que veía y se encargó personalmente de que no respirase el mismo aire que su pequeña loba haciendo que lo eligieran para cada jornada de trabajo, regresándolo tan extenuado que entraba en un sueño que rozaba la inconsciencia justo después de saciar el estómago. Tytus era otro obrero que había sobrevivido dentro de la fortaleza más que la mayoría, parecía tener una relación amistosa con la loba que había visto crecer, pero rondaban por ahí ciertos rumores que traían a Adara sin cuidado con él.
Cedric, a pesar de sus labores en la construcción de la torre, era el que pasaba más tiempo en ese recinto y, según el Teniente, era precisamente por él que permitía a Liah estar en esa celda. Al pedir explicación terminó enterándose de que esa fue la celda de la loba durante su infancia, y en el periodo de tiempo que estuvo allí formó una relación parecida a la de padre e hija con el anciano Lycan, que no se cohibía a sí mismo de verla y tratarla como tal.
Así pues, comprendía sus sentimientos hacia ella. Suponía que, si ella tuviese una hija y se topase de frente con la persona que la tenía de mascota, su mirada también se tornaría en fulminante.
Aunque, ella, era la princesa de Stolenham, era normal sentirse indignada al pensar que su sangre tuviese semejante destino. El viejo lobo vivía en el mismo contexto que la moza, lo único que les diferenciaba era que no servía a alguien particularmente. No debería mortificarse mirándola como si le hubiese arrebatado algo, cuando nunca lo tuvo.
Pero los motivos de Cedric eran otros. Mucho tenía que ver con que ella se hiciese llamar a sí misma dueña de la única fémina Lycan, y que, en efecto, lo fuese, pero esa no era la razón principal del coraje que el anciano le dirigía.
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Condenada
Manusia SerigalaPRIMER LIBRO A mediados del siglo XV, los Licántropos estaban al borde de la extinción. La campaña de cacería contra las bestias era muy exitosa. Los Vampiros eran señores de casi todas las tierras y los humanos debían pagar con plata u hombres...
