- Ah.
Julia miró a Diego con vergüenza.
- Lo siento de verdad. No sabía lo que hacía.
Un silencio incómodo se formó en torno a ellos.
- Quieres... ¿Quieres volver a la fiesta?
Julia negó con la cabeza.
- Me voy a casa.
- Julia...
- No me encuentro bien. Me voy.
Abandonó el callejón y se dirigió a la plaza, en busca de sus padres.
- Dadme las llaves. Me voy a casa.
- ¿Qué ha pasado? - su madre dejó de prestar atención a su vaso para girarse hacia su hija.
- No me encuentro bien. Acabo de vomitar.
- ¿Quieres que vaya contigo?
Julia negó con la cabeza.
- Divertíos.
Cogió las llaves y abandonó la plaza. Mientras caminaba hacia la casa se encontró con varias personas que se dirigían a la feria, felices, sin preocupaciones. Llegó a la casa, entró y fue corriendo a su habitación. Se tumbó a la cama y comenzó a llorar. No entendía muy bien por qué. Al cabo de un rato escuchó a alguien moverse en la habitación. Levantó la cabeza para encontrarse con Bruno.
- Creía que volverías mañana.
- Te escuché llorar y decidí venir.
- ¿Así que ahora te preocupas por mí?
- Es lo que hacen los amigos.
Julia se sentó en la cama, y Bruno se colocó junto a ella.
- ¿Estás bien?
Ella negó con la cabeza.
- Para un tío con el que parece que tengo oportunidades... ¡Y resulta que es gay!
- ¿Que es qué?
- Gay. Ya sabes. Un hombre al que le gustan los hombres.
Bruno abrió muchos los ojos.
- ¿Eso existe?
- Pues claro.
- Si tú lo dices...
Discurrieron unos minutos de silencio hasta que Julia volvió a hablar.
- Al final va a ser verdad que me voy a morir sola.
- Eres una dramática. Sólo ha sido un fracaso. Además, siempre puedes encontrar novio en el más allá.
- ¿Los fantasmas hacéis eso?
- Tenemos mucho tiempo libre hasta que cruzamos al otro lado.
- ¿Tú lo has hecho?
- Bueno, sí.
- Me dijiste que nunca te habías enamorado.
- Y es verdad, pero eso no significa que no me haya divertido un poco.
Julia había dejado de llorar, y las lágrimas iban secándose poco a poco.
- ¿Qué pasó con ella?
- Se aburrió de mí.
- ¿Aburrirse de tí? ¡Vaya! ¿No es eso imposible? - dijo Julia con algo de sarcasmo.
- Muy graciosa. Se fue. Con otro fantasma.
- ¿Me lo estás diciendo en serio? Esto es un culebrón.
Bruno sonrió y se tumbó en la cama. Julia hizo lo mismo.
- Cuando él cruzó al otro lado, ella volvió a por mí.
- ¿Y que hiciste? - Julia bostezó.
- Ignorarla. A veces, a día de hoy, viene a verme.
- ¿Sigue intentándolo?
- No tener ocupación ninguna crea en ti una necesidad de compartir tu vida con alguien.
- Bueno, tú has estado solo.
- Sí. Hasta que te conocí.
Estiró su brazo y rodeó con él a Julia.
- ¿Qué estás haciendo?
- Compartir mi vida con alguien.
Julia se ruborizó.
- ¿Estás ligando conmigo?
- Es posible.
- Pero... ¡Estás muerto!
- ¿Y qué?
- Que eso... Eso... ¡Eso no está bien!
- ¿Y quien lo dice?
- ¡Yo lo digo! ¡Imagina la cara de mis padres cuando les diga que mi novio es un fantasma!
- No te estoy pidiendo que seamos novios.
- ¿Y entonces que quieres?
- Darte a entender que eres preciosa y que algún día encontrarás a alguien perfecto para ti.
- Y ese alguien... ¿Eres tú?
- No lo creo. Yo estoy muerto. Tú lo has dicho.
- Y... ¿Y entonces?
- ¿Cuanto tiempo vas a estar aquí?
- Una semana.
- Muy bien, seamos novios durante una semana entonces.
- ¿Me lo estás diciendo en serio?
- Muy en serio. Si no te gusto imagínate que soy ese chaval que te ha dejado tirada.
- Bruno... Esto es muy raro.
- Igual que tú. Te dejaré hasta mañana para pensarlo.
Dicho esto se levantó de un salto y abandonó la habitación atravesando la pared.
- ¡Oh vamos! ¿Esto va en serio?
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EL DON.
Mystery / Thriller¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si fueses capaz de ver cosas que los demás no? Fantasmas, por ejemplo. Por extraño que parezca, Julia lo lleva con bastante normalidad. Heredado de su abuela, este extraño don le permite hablar con lo...
