11

1K 73 13
                                        

Cazado

Sam se ha ido y ni siquiera pude detenerlo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Sam se ha ido y ni siquiera pude detenerlo. Mis piernas lograron obedecer la señal de mi cerebro de moverse cuando ya era demasiado tarde como para siquiera ver por dónde se había ido Sam.

Cierro la puerta de la habitación, caminando mecánicamente hacia la cama pensando una y otra vez en lo que Sam afirmó antes de irse.

¿Cómo es que estaba tan seguro de que amo a Dean? ¡Ni siquiera yo sé si tengo ese sentimiento por Dean! Me gusta, sí, eso no lo pongo en duda. ¿Pero amarlo? Ese es un nivel complicado incluso para mí.

"¿Pero por qué no te permites aceptarlo? ¿a qué le tienes miedo?", me cuestiona mi propia razón y me abruma el poder siquiera responderme a mí misma.

Tengo miedo de lastimarlo. Tengo miedo de no ser lo que él necesita. Tengo miedo de que no corresponda mis sentimientos. Tengo miedo de ser lo que ojos amarillos siempre buscó y que deba morir para no ser un monstruo.

En realidad no quiero lastimar a ninguno de los hermanos, de ninguna manera posible. Y eso me hace cuestionarme ¿por qué Sam me ha besado? Si no lo hubiera hecho, yo no lo hubiera tenido que rechazar y mucho menos lastimarlo como lo hice.

Pero eso no es lo que importa. No. Lo que debería preocuparme es por qué correspondí su beso.

"Porque lo necesitabas", responde de nuevo mi voz interior y por primera vez estoy de acuerdo. Necesitaba sentirme querida de esa forma, deseada, y es obvio que jamás me sentiré así con Dean, por mucho que eso me duela.

Me detengo en medio de mi caminata por toda la habitación. No me servirá deambular toda la noche buscando respuestas que no encontraré y nadie me dará y mucho menos me hará bien torturarme con mis propios sentimientos no correspondidos.

A punto de recostarme de nuevo en la cama sopeso de pronto la posibilidad de acostarme en la misma cama donde ahora duerme Dean. Podría disfrutar de su calidez pero corro el riesgo de que se aleje aún más de mí.

Lo haré. No me importa lo que pase después, no cuando habré disfrutado cada maldito segundo a su lado.

Gateo hasta llegar a la almohada que está a su lado. Recuesto la cabeza en esta, con los latidos retumbando con fuerza como si estuviera cometiendo un delito. Casi no puedo respirar.

De pronto me invade aquella indescriptible sensación de estar en sus brazos. Me muero de ganas por volver a sentirme de ese modo.

¡Qué más da!

Me deslizo con cuidado, conteniendo mi respiración, hasta que logro mi objetivo: recuesto mi cabeza en su pecho y con mi brazo izquierdo rodeo su fuerte torso.

¡Esto es lo más maravilloso del mundo!

— ¿Amber?— me sobresalta su voz ronca. Mi corazón está tan asustado. Mi boca se seca y ni siquiera encuentro un modo de responder—. ¿Qué pasa?

SupernaturalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora