Audrey Horren
Froy se acercó, por quinta vez a la recepcionista del hospital.
Estaba enfadado y no había dormido en toda la mañana mientras estábamos de compras en el Shopping .
-Necesito saber que está pasando allí dentro.
-No puedo ayudarlo señor, lo lamento.
Fory golpeó los puños contra la mesada y se volvió a mí.
-Odio este hospital.
Se rascó la nariz y pude ver sus manos.
Estaba nervioso, demasiado nervioso.
-¿Sabés?, siento como si me estuviera por agarrar un ataque de pánico-Susurró sentándose y hundiendo el rostro entre sus manos.
-Ey, tranquilo.
-No me agarra uno desde que tenía quince años.
-No te agarrará ahora, todo saldrá bien.
Entonces, cuando la puerta de la habitación 465 se abrió y un médico salió, quitándose unos guantes negros. Me alegré.
Pero no fue así, detrás salió otro y otro.
Alrededor de cinco médicos, todos con la mirada baja.
Uno me miró y susurró algo parecido a un "Lo Siento" y me derrumbé.
Me levanté y espere un cambio.
Pero nada sucedió, la expresión no cambió, nada cambió...Floyd no había cambiado.Me desplomé en el suelo y sentí como los fuertes brazos de Froy se aferraban a mí.
Recuerdo el tacto del frío suelo contra mis desnudas rodillas como si fuera ayer.
Recuerdo mis gritos, los empujones y sobre todo las lágrimas que salían y salían de mis ojos sin parar.
Fue entonces cuando entendí que lo había perdido, que había perdido todo.
Pensé en su sonrisa, en su voz, su cabello.
Nunca lo volvería a poder apreciar.
Nunca podría volver a besarlo ni acariciarlo ni escucharlo.Recordé el primer día.
El segundo.
El día en la playa
Y el último.Mi mundo se estaba derrumbando.
Acababa de perder a aquella persona, a la persona que me llenaba.
Es inevitable.
La muerte es inevitable.Eso era inevitable.
Floyd era malditamente inevitable.El chico que lloraba en las noches mientras fumaba marihuana.
El chico que bajo sus mangas llevaba miles de cicatrices.
El chico que era un sol tapado por miles de nubes oscuras.
El chico que se enamoró por primera vez de la persona equivocada.
De mí.Floyd no quería eso, no en ese momento.
Llegué tarde, y para cuando hube entrado en su corazón, el chico y estaba roto, destruido.Me odio por aquello.
Me odio por no haberle dicho lo que sentía desde un principio.Recuerdo como me sentí cuando salimos del hospital.
Cuando entendí que ya estaba, que todo había desaparecido.
Froy tiraba de mí, pero yo seguía aferrada a la idea de que allí dentro, en algun recobeco, iba a estar Floyd.
Fumando un cigarrillo mientras escuchaba su canción favorita de Pink Floyd.
Sentado sobre la acera, llorando viendo como aquel día, yo me alejaba.
Sin él.
Lo había amado más de lo alguna vez había imaginado.
Había llorado semanas por él.
Y habría dejado todo por él.
Y así, como un huracán, arrasó con todo, dejándome a mí sola, completamente sola en aquel mundo, en aquel infierno.
Lo siento Floyd, siento haberte llamado aquella mañana para juntarnos en el café.
Siento haberle preguntado a Froy si ya estabas llegando.
Siento haberte conocido, por que después de todo, todo fue culpa mía.
Absolutamente, culpa mía
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Reader Woman🌸
Lara Ienco 🍁
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Under the Sleeves #1
Teen FictionEl era un cielo atormentado. Ella uno estrellado. Audrey pensó que llegaría a entender al hostil y frio Floyd Harrison,siendo lo más pasiva posible. Pero no logró sacarlo del hoyo en el que se encontraba,por que antes de poder intentarlo,ella ya hab...