LONELY NIGHT

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Desperté en una celda de interrogatorio, unas esposas sujetaban mis manos a la mesa y mis pies tenían otra cadena uniéndolos para que no pudiera correr. Mi desesperación empezó cuando pude ser consciente de todo a mi alrededor, mi vista dejo de ser borrosa y mi entumecimiento cesaba. Mi hijo.

- ¡Hey!; agité las esposas contra la mesa, impaciente volví a gritar; ¡Si le hacen algo lo pagaran con sus vidas! ¡Hey!

Sabía que habría cámaras alrededor de la habitación, por ente también micrófonos, alguien tenía que verme y venir a callarme. Lo cual no tardo mucho.

Conseguí escuchar murmullos aproximándose a donde me encontraba, no entendía lo que hablaban, lo cual me enojo más. Me deje caer en la silla, vencida, sin nada que hacer a menos que me liberara de estas esposas. Recordé mi cabello. Seguía amarrado, aunque muy despeinado pude ver mi reflejo en la mesa metálica. Mi peineta, si lograba quitármela, podría zafarme de estas esposas.

-buenos días; el hombre que creo que vi antes de desmayarme entro, de melena rubia y ojos azules camino con cautela, detrás de él entraron dos más, una mujer de cabello café y un hombre azabache

- ¿Qué tiene de buenos?; ironice sin chiste

-que sigues viva y eso es lo que queremos saber ¿Por qué?; todo lo que dijo me destanteo momentáneamente

- ¿Acaso te molesta mi existencia?; cuestioné levantándome de la silla, cuando vi al hombre azabache pasar tras de mi

-por supuesto, te ocultaste bien por muchos años; hablo la mujer mirándome con odio, esa mirada la reconocía, Jill vino a mi memoria; pero ya no correrás más, pagaras por lo que le hiciste a Deborah

- ¿Quién?; negué con la cabeza al no recordar a la mujer, incluso de mercenaria, no lastimaba a otras mujeres, aunque estas intentaran atacarme, dejarlas inconscientes bastaba para mi

-no te hagas la tonta, el hombre de detrás me hizo sentarme, al no entender de que hablaban, me deje mover a su voluntad, anulando mi plan

-se acabó; dijo el de ojos azules con severidad; ya no huiras más; realmente no entendía el odio que sus miradas me transmitían

Sin embargo, los fantasmas del pasado nunca dejan de atormentar...

-ya no más Elizabeth; sentencio fiero 

The reflection into mirrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora