"Existe un lugar donde los Dioses gobiernan, un lugar donde la magia existe y las criaturas fantásticas de los mitos y las leyendas asoman en cada esquina. Ese lugar se llama Eriandor.
El gobernante de los Dioses es elegido mediante una competición...
-Señor Dean. Eh, señor Dean. Oye... -Alvin trataba de entablar conversación con el joven de pelo negro, que aún miraba la puerta, absorto en sus pensamientos. -¡Oye Dean! -Gritó finalmente, para al fin llamar su atención.
-Perdón, estaba pensando en algunas cosas... ¿Qué decías, Alvin? -Trató de sonreír, pero se le notaba algo preocupado.
-Estarán bien... -Dijo respecto a Sharks y al resto. -Por ahora, más importante... -Sacó de su espalda un báculo de madera que acababa de comprar en la tienda. -¡Vamos a subir de nivel! ¡Tengo ganas de probar mi nuevo equipo! -Después de haber comprado todos y equiparse las nuevas y mejoradas armas y armaduras, Alvin se sentía más fuerte y con ganas de pasar al siguiente nivel, del cual estaba a las puertas.
-Bien. Vamos. -Salieron solo aquellos dos, dejando atrás a sus compañeros momentáneamente. Burck estaba disfrutando de una buena cerveza después de un mal rato, y el resto estaban relajados por primera vez desde que llegaron, así que no les podía culpar.
La plaza frente a la posada estaba vacía, tal y como lo estaba al llegar, así que supusieron que no era una zona donde aparecieran monstruos. Siendo así, se alejarían un par de callejuelas, sin regresar por la zona de los osos, quienes eran quizá demasiado para el pobre Alvin por el momento.
No tardaron en encontrar a sus primeras presas, un pequeño grupo de tres tigres. Dean observó sus parámetros con solo una mirada, y decidió que estaría bien por ahora.
-Tú ocúpate de aquel. -Dijo señalando al más distante, para que Alvin tuviera tiempo de lanzar un par de hechizos. -Déjame estos dos a mí. -Con una sonrisa caminó lentamente hacia los tigres, que al verlo, se lanzaron directos a por él.
Con un fuerte salto recto, el primero de aquellos dos monstruos se lanzaba a acabar con la vida del joven, pero este, con un rápido movimiento hacia su derecha, esquivaba con maestría la acometida de la bestia. Al mismo tiempo, con el brazo izquierdo, lanzaba un fuerte ataque a la garganta de su adversario, un ataque que perforó el cuello de la bestia. Cuando el enorme tigre cayó al suelo, lo hizo muerto. En segundos se desvanecía en forma de luz y polvo, y una luz dorada envolvía a Dean. Había subido de nivel.
-Oh vaya, sí que ha sido costoso... Pero al fin. -Dijo con una sonrisa, mientras el enorme tigre restante saltaba también a por él, algo a lo que simplemente respondió con un rápido corte de su nueva arma, el cual partió en dos por completo a aquel animal, que se desvaneció aún en el aire. -Es una buena espada. -Miró el filo de su estoque sonriendo, y acto seguido a Alvin, quien estaba sudando sentado en el suelo, pero había logrado vencer a su pareja de baile, y con ello, subir de nivel.
-¡Lo hice! -Le gritó emocionado desde el suelo, envuelto en aquella luz dorada. Al parecer había aprendido incluso un nuevo conjuro, uno que podría ser muy útil de ahí en adelante.
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