Lágrima de Sangre

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En ese momento, Shawn entraba en la cripta. Junto a él, siguiendo sus pasos de forma invisible, el propio Wiz avanzaba levitando calmado hasta la tumba. Sin mediar palabra con Shawn, abrió la tumba lentamente y tomó la "Lágrima de Sangre", despertando al enorme monstruo que la custodiaba.

Este pudo ver a Wiz, quien sonreía al ver que incluso aunque pudiera verle no podía ignorar al cazador oscuro que había venido a por él, tal y como predijo el hechicero. Observó cuidadosamente el combate entre aquellos dos monstruos, hasta que el oscuro se alzó con la victoria usando una treta bastante sucia, fingir haber sido derrotado para que el basilisco bajara la guardia.

Sin importar cómo, Shawn ahora era el dueño del basilisco, que se presentó como Gazelle. Y ahora ambos tenían temas que tratar con Wiz, pero ahora ya no suponían un problema, pues poseía la lágrima.

Comenzó a aplaudir, revelándose ante ellos. Pronto se encargó de librarse de su atención y volver a desaparecer, después de un breve choque y una breve charla. En ese entonces entró el propio Dean, acompañado de sus amigos y del maestro del templo. Wiz observó con curiosidad a aquel sujeto, viendo como en él había un fuerte poder mágico, similar al que Shawn poseía, pero ligeramente distinto.

-*Qué interesante.* -Se alejó pensando por el portón de la cripta.

En ese instante, sin saber bien por qué, Dean se giró a ver la entrada. Algo le había molestado, aunque no había nada. Wiz vio como el joven aventurero frente a él poseía una gran intuición, y no pudo evitar sonreír.

-*Nos veremos de nuevo.* -Pensó, mientras desaparecía finalmente del templo.

Su siguiente parada fue una tienda especializada de magia, dónde compró los mejores equipos disponibles para alguien de su nivel, el cual era inmenso después de haber derrotado a aquellos animales por millares. Después abandonaría el pueblo del origen, su destino era Damiria, pero su camino no le llevaría a cruzarse con Dean ni con Shawn, a fin de cuentas, él ya había decidido por dónde iría desde que leyó aquel libro de la biblioteca hacía tiempo.

Camino a Damiria

-Ahí está. -Dijo al ver la inmensa falda de la montaña, el inicio del recorrido que le esperaba hasta Damiria.

Para cualquier otro sería un peligroso lugar, no ya tan solo por las criaturas de gran poder y magia que en ella habitaban, sino por la dificultad de escalar y avanzar a gran altitud. Sin embargo, Wiz no escalaría, sino que levitaría sobre la montaña. Además, cinco escudos mágicos le rodeaban en todo momento, cubriéndole incluso del temporal o de ataques furtivos. La montaña sería un paseo para alguien como él.

Si eligió aquella ruta fue por los llamados "ermitaños", la raza de pensadores que se aislaban del mundo para llevar a cabo sus descubrimientos, a menudo prohibidos por el resto del mundo. ¿Cómo podía no llamarle la atención algo así a un hechicero? Por supuesto eligió aquel camino. Pero era un camino muy peligroso, incluso para gente poderosa.

Cuando había subido unos quinientos metros de altitud, encontró a los Trolls. Eran más grandes y fuertes que los ogros, así como más inteligentes. Su cuerpo era inmenso, musculado, de piel grisácea y cabeza reducida, y portaban armaduras rudimentarias hechas de hierro. Su número rondaba los cien, pero eran una fuerza temida incluso por las arañas gigantes de aquella montaña. No eran perturbados por nadie, y ellos no molestaban tampoco, pero cualquiera que entrara a sus dominios tendría que hacerlo consciente de que podrían acabar con él si lo decidían. Y Wiz no era una excepción.

-¡Elfo! -Escuchó un grito desde una caverna cuando había llegado hasta allí. -¡Ven conmigo, el Jefe decidirá qué hacer contigo...! -Dijo con voz áspera aquel enorme ser de piel grisácea.

EriandorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora