"Existe un lugar donde los Dioses gobiernan, un lugar donde la magia existe y las criaturas fantásticas de los mitos y las leyendas asoman en cada esquina. Ese lugar se llama Eriandor.
El gobernante de los Dioses es elegido mediante una competición...
-¿Qué demonios es eso? -Preguntó uno de los aventureros compañeros de Burck y Dean, desde una distancia segura. Habían corrido a recoger el cuerpo de Alvin.
-No lo sé. -Respondió Burck, algo asustado. -Pero parece que Dean sigue ahí dentro. -Todo parecía indicar que Dean estaba fuera de control, poseído por un espíritu demoníaco o algo similar, pero lo único que empujaba al joven ahora mismo era el odio.
El minotauro no retrocedió pese a ver el inmenso poder de aquel demonio, incluso dio un paso al frente. No parecía dispuesto a dejar que nadie pasara de aquel punto, pero en ese momento Dean estaba muy por encima de él.
-Voy a matarte. -Aquello fue todo lo que oirían del demonio, con una voz hueca y fría. En un instante, desapareció de la vista de todos, apareciendo a la espalda del enorme monstruo, que nada más desaparecer trató de cortarle lanzando un tajo al frente con su inmenso hacha.
Su corte no había alcanzado a Dean, de hecho, había sido al revés. La hoja de la espada del demonio estaba bañada en sangre, y unos segundos después de reaparecer a la espalda del minotauro, una herida fue abierta en el torso de aquella bestia. Aquel demonio había sido tan rápido que la herida había tardado unos segundos en aparecer después de haberle cortado. Entre aquella herida y las que le habían logrado hacer poco antes los demás aventureros en su intento por derrotarle, el minotauro parecía bastante malherido.
"Minos PS: 80/120"
El enorme monstruo soltó un grito al cielo, parecía quejarse por el dolor, y rápidamente miró a Dean con ira. Sus ojos se emblanquecieron y su respiración comenzó a agitarse, al mismo tiempo que sus músculos parecían inflarse enormemente.
En ese momento un mensaje apareció sobre su cabeza.
"Modo Berserker"
Al parecer había entrado en un modo "rampage", un modo donde no sentiría dolor y su fuerza sería llevada al extremo, a costa de perder su conciencia. No tardó en dar una buena muestra de su nueva fuerza recién adquirida, cuando de un pisotón rompió el suelo.
Sin embargo, Dean simplemente permaneció impasible. Miró con cierta lástima a aquella bestia descerebrada, comprendiendo que no era culpa de aquellos seres que sólo obedecían impulsos, mientras se culpaba sobretodo a sí mismo por la muerte de Alvin.
No le odiaba. No podía. Pero iba a acabar con él.
No hubo tiempo para las vicisitudes que perturbaban la mente de Dean, pues aquella bestia se lanzó de frente a por él, dispuesta a partir en dos al joven con su enorme hacha. Ciertamente, era algo más rápido que antes, y bastante más fuerte, pero nada de eso importaba. El demonio alzó su mano y un muro hecho de sombras rodeó su cuerpo, agarrando el hacha en el momento del impacto.
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