Vació la mochila y esperaba encontrar aquello que necesitaba urgente, al no verle chasqueo la lengua frustrado antes de levantarse e ir a la casa a buscarlo volteando todo patas arriba, a como podía dejarle la fuerza, empezando a desesperarse de no encontrar aquel objeto buscaba a otras partes de la casa con esa esperanza de encontrarlo pero dificultosamente lo encontró en la habitación debajo de la almohada.
*Por un momento creí que lo había perdido...*
Dijo para sí mismo luego de ver el ambiente.
*Lo siento.*
De inmediato puso manos a la obra a reordenar lo que desordenó adentro, luego salió aprovechando que la tarde-noche llegaba iba a escabullidas a la ventada de su habitación tratando de no hacer ruido, tomando debajo de la cama una pequeña caja negra en la que después de abrirla tomo la cuerda que estaba adentro, por la misma ruta bajo tratando de no ser visto aunque la rama que estaba alado de la ventana de la menor le detuvo, su corazón se estrujaba cada vez más, lo que haría seguramente no tendría perdón, pero si era la única forma de solucionar ese problema lo hará.
Camino por las oscuras calles de la ciudad hundiendo sus pensamientos uno tras otro antes de que finalmente se pueda dar a una conclusión definida, entonces con todo lo necesario se postro enfrente de la lápida antes de que su rostro quedara empapado de lágrimas, su puño temblaba a pesar de que presionaba aquel objeto filoso por unos minutos antes de aflojar por un suspiro.
*Entiendo que esto es una locura pero...*
Se aclaró la garganta antes de dejar expuesto el cuello.
*No puedo soportarlo más.*
Las aves volaron de golpe tras un susto por el ruido causado, los murciélagos también salieron volando antes de que cruzaran la luz de luna con sus chillidos sobre el cementerio, el silencio era claro y nadie más que la luna era la testigo de variedades de cosas que suceden durante sus oscuras y suaves noches que si fuera posible de que pueda dar declaraciones todos estarían totalmente aterrorizados por aquellos relatos tan reales como imposibles de creer... Al igual como en la mañana al enterarse de una terrible noticia...
Mientras tanto en otro lugar, donde el gato estaba recostado ronroneado por las caricias desde la cabeza y espalda suavemente con las yemas de los dedos de su amo quien estaba leyendo con una mano libre un libro hasta que una gran campanada se hizo sonar en el pueblo, la gente salía a las calles gritando y sonriendo, algunas se asomaron a las ventanas a ver que sucedía y otras repetían "¡uno nuevo!" a lo que el albino le dio un poco de curiosidad pero quiso mejor resguardársela para otra ocasión, si no fuese porque el tipo que le guió por la ciudad le dijo que era urgente que deba salir debido a que trajo al nuevo para conocer el lugar de la misma manera que lo hizo con él.
Sin tener más de otra dejó el libro para levantarse e ir tras el tipo hasta afuera, la gente rodeaba al nuevo con muchas preguntas y saludos de bienvenida, aunque como veía no era muy social pues no se escuchaba o no dejaban escuchar por la multitud, se quedó a distancia antes de cruzarse de brazos y suspirar antes de que una de ellos lo empujó con suavidad para que pueda conocerlo y sin interés alguno acepto adentrándose entre la multitud llevando la sorpresa y el "infarto" de ver quien era... No era lo que esperaba y menos lo que tenia pensado en mente pero ahora al verlo si era real... Aquel que con el cuello rojo carmín adornado por perlas de dicho pigmento como un collar goteante una y otra vez. Lo mismo sucediendo para aquel que cuya mirada cruzó de inmediato haciendo que su vacío corazón latiera de nuevo con una fuerza superior a la de una pistola terminando con el impulso de lanzarse hacia los brazos ajenos apretándolos con fuerza.
-Estás aquí.-
Dijo suave entre un pequeño llanto recargando su cabeza en su hombro.
*No puedo aguantar una vida sin ti... Y aunque esto haya costado otras... No soy nada sin ti.*
-Estás demente.-
Rio un poco secando sus lágrimas antes de verle a los ojos con una sonrisa en sus labios.
*Puede que si...*
Le respondió la sonrisa antes de poder entrelazar sus dedos con los de él escuchando como los demás susurraban un "aaawww" a sus espaldas.
-Pero... ¿Y los demás?-
*Bueno... Ellos sabran las razones...*
-¿Y yuu-chan?-
Unos segundos bastó para callar y bajar un poco la mirada, que fue luego levantada por la mano del menor obligándolo a verlo de nuevo a los ojos, al parecer ya no habían palabras necesarias para aclararlo si no más que un abrazo para reconfortarlo.
-Lo siento.-
*No, no te disculpes... Soy yo el que se arrepiente...*
-¿Tú?-
*Si, me arrepiento... Me arrepiento de no haber hecho algo para evitar que esa bruja te hiciera algo... Me arrepiento de dejarme confiar por mi padre en su palabra, por no tener la suficiente valentía para enfrentármele... Me arrepiento por dejarte solo...*
El albino mostró sus ojos brillosos en sus palabras, que correspondió con un beso y una sonrisa.
*¿Me perdonas amor?*
-Te perdono... Pero primero tenemos unas visitas que hacer esta noche ¿sabes?-
*Tú me guías y yo te sigo.*
Y así, los dos tomados de la mano regresaron a la casa, su nueva casa, para así mismo en la noche planear las visitas de sus seres queridos a través de sueños explicándoles lo sucedido. La mañana siguiente de ese día las personas colocaron velas alrededor de las tumbas y unas oraciones para ellos quedando en paz, ambas tumbas de ambos muchachos con sus respectivos avatares y elementos juntas como siempre lo han estado en vida y en otro mundo...
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Me arrepiento.
Novela JuvenilLos amores imposibles siempre son los mas fuertes, los mas duraderos, cuando se juntan son inseparables y su unión siempre sobrepasa los límites.... Pero... ¿que pasa si amas y no eres correspondido y pagas el precio?, ¿que ocurrirá si por ese amor...
