Extra: Guerra I (AU)

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El gran hombre despertó sobre una cama improvisada en el piso, en medio del lodo, abrió los ojos con pesadez y miró la agitación a su alrededor.

Personas cubiertas de sangre y lodo, cuerpos inertes a su lado, y doctores y enfermeras que corrían con vendas y charolas en las manos.

Se puso de pie, y un mareo le inundó el cuerpo, haciendo que se tambaleara, cuando su cuerpo estuvo por caer hacia adelante, unas manos en su pecho lo detuvieron, y lo ayudaron a estabilizar su cansado cuerpo.

- Hey, fortachón, cuidado. - miró hacia abajo, donde un joven chico con rizos color miel lo sujetaba por la ropa. - Camina despacio, eso es... - lo dirigió hacia una cama que estaba vacía. - de acuerdo, ¿recuerdas cual es tu nombre?

- Howlett. - murmura, las palabras le escuecen la garganta al salir. - James Howlett.

- Genial, - el joven anota algo en una pequeña libreta que se guarda en el bolsillo. - necesito que sigas mi dedo con la mirada. - mueve el dedo índice hacia la izquierda y la derecha, antes de repetir lo mismo un par de veces.

- Tú... - susurra Logan, con voz titubeante. - ¿eres doctor? - el menor sonríe quedamente, con unas pequeñísimas arrugas alrededor de los ojos.

- No, no lo soy. - contesta el pequeño, antes de poner la mano sobre la frente de Logan. - Soy enfermero.

- Un... un chico enfermero. - murmura, sonríe de lado, pero el más joven lo mira suspicaz. - Es lindo.

- ¿Sigues aturdido? - la voz del menor suena divertida. - Estás muy bien, puedes volver a la batalla cuando quieras, debo irme.

Cuando el joven se gira para retirarse, Logan le toma la mano en un movimiento rápido.

- ¿Cuál es tu nombre? - cuestiona.

- Peter Brown. - murmura, antes de apartar la mano de Logan suavemente con la suya.

Mientras Peter se retira en la multitud, los sonidos vuelven a los oídos del mutante, quien se obliga a olvidarse del joven antes de ponerse de pie de un salto.

(***)

Peter cerró los ojos, mientras se forzaba a dormir en una cama que no era la suya, el colchón se sentía tan duro, y las sábanas tan impropias de su ser.

Escuchó los leves ronquidos de algún lado de la gran habitación y volvió a girar sobre la cama, se sentía impropio, como si aquella piel no fuera la suya.

Se frotó levemente las palmas entre sí, como si quisiera borrar alguna marca que no existía, se miró los dedos en la profunda oscuridad.

Los recuerdos de aquel día lo invadieron, uno a uno, como una ola que lo dejó sin aire en los pulmones.

- Debes presionar justo aquí, - murmuró una joven chica pelinegra, mientras sujetaba con firmeza la mano de un hombre tendido sobre la cama en el piso. - si sientes una leve pulsación es porque continúa con vida, sino... - sus palabras se detuvieron allí, mientras dejaba la muñeca del hombre sobre su pecho.

Peter puso dos dedos sobre su muñeca, quedándose sumamente quieto, tratando de sentir su pulso, lo sintió con las yemas de los dedos, era perezoso y apenas podía reconocerlo.

- ¡Apresúrate! - la voz del médico lo había sobresaltado, dio un brinco antes de correr hacia él. - Necesito vendas y un par de pinzas.

Con las manos temblorosas, Peter se apuró a tomar todo con los dedos cual gelatina, sentía el corazón galopar con fuerza contra su pecho, y un nudo en la boca del estómago que lo obligó a tomar una profunda bocanada de aire.

Again You (Wolvesilver)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora