Extra: Especial 1/3

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Tattoo (AU) (1/3)

Todas las personas nacen con dos marcas únicas en cualquier parte del cuerpo, una que nos representa, y otra que representa a alguien más, nuestra alma gemela. Charles Xavier, por ejemplo, había nacido con un tatuaje en forma de "X" encerrada por un círculo, justo en la nuca, obviamente ese lo representaba, por lo que el pequeño en su tobillo –un pequeño grupo de estrellas- era el de su alma gemela. Y así fue, Erik Lehnsherr, un hombre con demasiado odio acumulado, pero con una dulzura que podía derretirlo, tenía los mismos tatuajes, a excepción de que se repartían en otras partes de su cuerpo.

Después estaba Logan, cuyo tatuaje le cubría casi toda la espalda, y era la marca de tres garras inmensas, era perfecta para él, lucían como las garras que un monstruo habría hecho, uno como él.

Y luego tenía aquel otro, un tatuaje pequeño en forma de rayo estaba impreso justo junto al hueso de su muñeca, ¿qué mierda significaba un rayo? ¿Acaso iba a enamorarse de Flash o Harry Potter?

Aun así, Logan odiaba enseñar cualquiera de los tatuajes impresos sobre su piel, porque pensaba que aquello era lo más privado que una persona podría tener, no era muy difícil ocultar el suyo, ya que solamente debía cubrirse la espalda, pero cubrir aquel endemoniado tatuaje en su muñeca era mucho más complicado.

Era igual de complicado que encontrar a la persona a la que le pertenecía, una vez pensó que lo había hecho, había encontrado a una joven de cabello negro que tenía un rayo gigantesco impreso en el hombro, cuando Logan la miró en aquella feria se tuvo que detener a comparar el suyo y el de aquella extraña.

No era el mismo, lo agradeció mentalmente, aquella chica era realmente odiosa, tenía la voz más chillona que había oído nunca, y hablaba demasiado rápido, sobre un centenar de cosas que a Logan ni le concernían, ni le importaban. Así que, dando falsas y, realmente ridículas, excusas, se retiró con rapidez; se encaminó hacia la playa, se quitó los zapatos y se sentó en la arena, donde la marea le acariciaba quedamente los dedos.

Encendió un habano y suspiró, nunca había sido realmente un apasionado por encontrar su "alma gemela", si es que aquello existía, quizás era toda una falsedad que las personas habían creado para tener una explicación acerca de aquellas marcas en sus cuerpos.

Logan miró el reloj en su muñeca, eran casi las 4 de la mañana, se puso los zapatos antes de ponerse de pie, se acomodó la chaqueta sobre los hombros, mientras caminaba hacia la calle, movió los brazos, tratando de apartar aquella incomodidad en su espalda.

(***)

Peter se apresuró a entrar en la casa, su madre apenas oyó la puerta del sótano cerrarse, y sin embargo no le prestó atención, el adolescente saca las cosas que están dentro de las bolsas y las deja sobre su mesa de tenis. Toma el oso de peluche, y una caja roja antes de salir de la habitación, corre escaleras arriba y toca la puerta del cuarto de su hermana menor, la pequeña abre la puerta, mientras gira.

- Mira lo que encontré en la tienda. – Polaris toma el oso después de chillar, emocionada, abraza las piernas de su hermano.

- ¡Feliz cumpleaños! – exclama, vuelve a entrar en la habitación, y sale con un dibujo en las manos. – Mira, aquí estoy yo, y Wanda, y mami... - señala las personas en el papel, una por una. - ¡y este eres tú!

- Es precioso. – susurra, y le planta un beso en la cabeza. – Gracias.

Camina hacia la habitación que está al final de un par de gradas, es el ático, la habitación de su hermana, ella está sentada en el piso, mientras mueve las manos, formando figuras entre las manos.

- Hey. – ella levanta la cabeza y mira a su mellizo, se pone de pie antes de correr y abrazarlo. – Feliz cumpleaños, Dy.

- Feliz cumpleaños, Pet. – se separa de su hermano y mira como le extiende la caja, lo observa con una ceja enarcada.

- Ábrelo. – pide, la adolescente asiente emocionada antes de obedecer, cuando lo abre, ocultos, bajo papel, encuentra un par de guantes rojos, no tienen dedos, y tiene una pequeña hebilla. - ¿Te gustan?

- Los amo... - susurra, sin aliento. Se los pone, con rapidez, y se mira las manos. – Son geniales, espera... no los robaste, ¿o sí?

- Claro que no. – Peter niega quedamente con la cabeza. - ¿Crees que me hubiera dado tiempo a envolverlos? – Wanda levanta una ceja, mientras sonríe, con sorna. – Sí, de acuerdo, pero no los robé.

- Mira el mío, - se gira y rebusca en los cajones de su escritorio, oculta las manos tras la espalda, titubeando. – siempre te estás quejando de que te lastimas los ojos con insectos o el viento, así que...

Peter abre la caja que su hermana le extiende, para encontrarse con unas gafas que normalmente usan los nadadores, los toma y se los pone, mira a Wanda mientras sonríe ampliamente.

- Son geniales, - exclama, bajándolos por su rostro hasta que cuelgan de su cuello, abraza a su hermana. – gracias.

- Tenemos 17 años, ¿no crees que estamos envejeciendo demasiado lento? – se queja, haciendo muecas de dolor.

- Yo creo que es demasiado lento. – se burla Peter, Wanda le golpea el pecho con delicadeza.

- Tú crees que todo va demasiado lento.

Wanda mueve las manos frente al rostro de su hermano, el tatuaje de una gema en su dedo apenas se logra ver al borde del guante, el peliplata se lleva la mano al pecho, donde uno de sus tatuajes está.

- Vamos por Polaris para comer el pastel.

- ¿Compraste pastel? – cuestiona Wanda, emocionada, Peter se encoge de hombros.

- Trabajar repartiendo pizzas debía ser útil.

Bajan las gradas hasta la sala de estar donde su madre está sentada, quien apenas levanta la vista cuando los escucha, la pequeña niña está sentada en un borde de la pequeña mesa, coloreando algo con unos desgastados colores.

- Mamá, - llama Wanda, esperando a Peter. – vamos a comer pastel en la cocina, ¿vienes?

- ¿Pastel? – pregunta la señora, apagando el cigarrillo contra la madera de la mesa. - ¿por qué?

- Nuestro cumpleaños, - susurra la adolescente, extendiendo la mano hacia su hermana. - ¿lo recuerdas?

- ¿Debería? – Wanda respira, tratando de contenerse.

- ¿Vienes o no? – vuelve a cuestionar, la señora mira de soslayo a su hija, antes de devolver su mirada hacia la televisión.

- ¿Peter fue quién "compró" el pastel? – hace comillas con los dedos, y continúa hablando antes de que su hija sea capaz de responder. – Gracias, pero prefiero no comer un pastel robado, de un cumpleaños posiblemente falso.

Wanda aprieta los puños, y se gira, mira a Peter sonriente mientras pone las velas de los números "1" y "7" sobre el pastel, habla con Polaris quien chilla cosas. Se acaricia el tatuaje de una bola de fuego con la yema del dedo pulgar, antes de forzar una sonrisa y caminar hacia su hermano.




ES MI CUMPLEAÑOS, ¡YEY!

La verdad no sé si me emociona o no, pero weno... Tengo 17 años legalmente y siento que cada me pongo más vieja.

Psdt: El smut se aproxima 7u7

Again You (Wolvesilver)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora