Un encuentro inesperado

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Diana se fue a dormir pensando en lo que Ewynor iba a darle y imaginó mil tipos de regalos, pero nunca pensó que pudiera darle algo como lo que se iba a encontrar al cabo de 6 días.

Esa mañana, se despertó cuando un rayo de sol trató de colarse juguetonamente bajo sus sábanas y, mientras se desperezaba, recordó la misteriosa nota de Ewynor.

Fue al baño a cambiarse y a peinarse antes de desayunar y al mirarse al espejo se dio cuenta de que había cambiado desde que llegó a Ariwëy.

Su larga melena castaña era ahora más larga y ondulada, pues se lo había lavado últimamente con un champú élfico que se lo había dejado más natural.

Sus rasgos estaban ahora más definidos y un poco más afilados y sus ojos verdes brillaban más que nunca.

Su tez seguía igual de blanca que siempre, cosa que había heredado de su madre y sus largas piernas y brazos encajaban a la perfección con sus formas delicadas y ahora algo más desarrolladas.

Diana se sorprendió al ver cómo Ariwëy había cambiado su aspecto y se puso a la tarea de mejorar su aspecto.

Se peinó y se hizo una trenza de raíz para recogerse bien el pelo.

Luego, se dirigió hacia su vestidor y escogió su ropa. Que consistía de unos vaqueros negros rotos de Bershka, una camiseta blanca y un jersey a rayas blanco y negro de Brownie.

Todo esto lo conjuntó con unas Converse blancas y una pulsera plateada que le habían regalado la noche anterior.

Salió de su habitación para desayunar y se encontró con Ewynor de camino.

Él se paró para hablar con ella y le dijo:

- Buenos días princesa. ¿Que tal ha dormido hoy?

Diana hizo un mohín al darse cuenta de que Ewynor la trataba otra vez de usted y le dijo con sorna:

- La princesa ha dormido muy bien.

Ewynor rio y le contestó:

- Me parece que a alguien no le gusta que le traten de usted.

- ¿Cómo lo has adivinado?- dijo Diana con una sonrisa.

Ewynor sonrió y le dijo:

- ¿Recibiste la nota?

- Sí- dijo Diana- tu hermana es una mensajera muy misteriosa.

- Ella es así

- Al igual que tu nota- dijo Diana que quería recibir ya el misterioso regalo.

- Ya bueno es que si no era muy aburrido.

- Y, ¿me vas a decir lo que es?- dijo Diana curiosa

- No, tienes que esperar- dijo Ewynor

- Vaaaale pero como me tenga que esperar mucho más, te puedo obligar a que me lo digas.

- No puedes obligarme- dijo Ewynor repentinamente serio.

- ¿No?- dijo Diana sorprendida por su cambio de actitud

- No- dijo Ewynor secamente antes de marcharse.

Diana estaba muy sorprendida por la actitud de su amigo y, todavía pensando en ello, se dirigió al comedor del palacio.

Cuando llegó al comedor, vio a su madre en uno de los extremos de la mesa de cristal revisando cartas mientras tomaba su desayuno.

Se acercó a ella y mientras esperaba a que acabara, fue recorriendo la mirada por el enorme comedor.

La sala era toda de cristal con unos ventanales enormes desde los que se veía la plaza del pueblo.

Par tapar las ventanas en los banquetes, había anudadas a los lados de cada ventana unas cortinas hechas de hilo de plata. Al lado de las ventanas, había muebles que contenían la cubertería y los platos necesarios para un cena importante.

En el lateral había una puerta por donde los sirvientes de palacio subían para traer los exquisitos manjares a los comensales.

Después de hacer ese examen al comedor, Diana volvió a fijar su atención en su madre.

Casi había terminado y se giró para ver a su hija mientras decía:

- Buenos días cariño. ¿Qué tal has dormido hoy?

Diana sonrió por lo cariñosa que era su madre y dijo:

- Muy bien mamá, solo quería saber si puedo desayunar con Tellywëis y Ärysel a partir de ahora.

- Pues claro. Ellas desayunan en su habitación, en el ala este, puedes ir con ellas si quieres.

- ¿Tienen cada una su propia habitación o comparten?- preguntó Diana.

- Comparten habitación, son muy buenas amigas y me lo pidieron cuando vinieron a vivir aquí.- le dijo su madre.

- Vale pues, iré a verlas. Hasta luego.- dijo Diana, y se encaminó hacia el ala este del palacio todavía pensando en su encuentro con Ewynor.

El bosque de AriwëyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora