La prueba del árbol Wylinia

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Diana, Tellywëis, Ärysel y Ewynor se encaminaron colina abajo para llegar a las profundas raíces del árbol Wylinia, el guardián de la entrada a Ariwëy.

La colina era muy empinada y a Diana se le ocurrió que la podían bajar rodando para tardar menos, nadie se opuso.

Bajaron de dos en dos para evitar golpes, Tellywëis con Diana y Ärysel con Ewynor.

Primero bajaron Ärysel y Ewynor, se podían oír sus risas desde la distancia, luego les tocó a Tellywëis y Diana.

Diana disfrutó de la bajada como una niña pequeña, se rio y se agarro a Tellywëis para bajar las dos juntas, pero acabaron por separarse.

Ewynor y Ärysel las esperaban abajo, sentados en el suelo para recogerlas y frenar su caída.

Tellywëis llegó primero y Ärysel la recogió con su magia, pues había cogido mucha velocidad en la bajada.

Diana llegó después y aterrizó en los brazos de Ewynor, riendo a carcajadas. Luego, pegó un salto y se bajó de sus brazos, un poco sonrojada, pues el contacto con su piel, hacía que sus mejillas ardiesen como lamas.

Tellywëis estaba también en el suelo, tumbada y jadeando por la risa, se incorporó y les dedicó a todos una amble sonrisa, lo había pasado en grande.

Ärysel fue la primera en hablar, y dijo:

- Bueno, tendremos que ponernos en camino ya

- ¿A cuanto tiempo estamos del árbol?- preguntó Diana.

- A nada, levanta los ojos.

Diana obedeció y miró hacia arriba, no podía creer lo que veía.

Ante ella había un árbol de largas raíces y colores parduscos. Todo su tronco y raíces estaban cubiertos de nudos, por el paso de los años. Irradiaba magia, Diana nunca había visto nada igual. Sus copas eran redondeadas y parecían los brazos acogedores de una madre.

Al verlo, Diana creyó sentir que el árbol le daba una bienvenida muy cariñosa mentalmente y les preguntó a sus amigos

- ¿También lo habéis notado?

- Sí - le dijo Tellywëis- el árbol da siempre la bienvenida a los viajeros.

- Pero, he sentido como me saludaba, y no era un saludo formal, era un saludo cariñoso y amable.

- Estos 16 años que llevas sin venir, han sido 16 años de espera, todo el mundo esperaba que algún día volvieras, solo unos pocos te conocieron, pero todos te quieren.- le aclaró Ärysel

A Diana se le llenaron los ojos de lágrimas, todo su pueblo la quería y la esperaba y, decidió, que no les defraudaría por nada del mundo.

- No quiero ser un aguafiestas, pero está atardeciendo y tenemos que llegar antes del anochecer - intervino Ewynor.

- Tienes razón, es hora de la prueba del árbol- dijo Diana.

Todos se encaminaron hacia las raíces del gran árbol, y decidieron que la primera en hablar sería Tellywëis, por ser una ninfa de la tierra.

Tellywëis se encaminó y le dijo al árbol:

- Zalith ablogärine gyardinem

Diana lo tradujo mentalmente, había dicho Saludos árbol guardián.

De entre las ramas de los árboles surgió flotando una balsa, hecha de hojas enormes trenzadas por las hábiles manos de las ninfas de la tierra.

La balsa llevaba una campanilla de plata en una de las puntas, que sonó como un trino de alondra.

Ewynor les indicó que subieran y así lo hicieron

Dentro de la balsa se estaba muy seguro, a pesar de ir flotando en el aire en vez de en el agua.

Había 4 asientos trenzados sobre los que se sentaron para seguir su viaje hasta el centro del tronco del árbol Wylinia, donde estaba grabada una gran espiral que, según le contaron a Diana, era la entrada al reino si superabas la prueba del árbol.

Llegaron a la gran espiral, y se dispusieron a bajar a una pequeña plataforma de madera que había a los pies de esta.

Una cúpula de hojas los recibió.

- El guardián del visitante debe ser el que ofrezca la sangre, así lo dicta el árbol- explicó Tellywëis

Diana miró a Ewynor con miedo y él le dijo:

- Trataré de hacerte el menor daño posible

- Vale gracias- dijo Diana en apenas un susurro

De entre las raíces del árbol surgió un cuchillo de plata fabricado por las mejores joyeras del elemento luna.

Ewynor lo cogió, después de coger con delicadeza el brazo de Diana, e hizo un pequeño corte en la palma de su mano. Recogió las gotas de sangre con un frasco y las vertió en la cerradura de la espiral. Luego vendó con cuidado la mano de Diana y, momentos después, la espiral se abrió.

El bosque de AriwëyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora