Dormido

7 0 0
                                        

Recuerdo muy bien, las primeras veces que te vi, lleno de angustia por agradarme, te deshacías en elogios para mi, en muchos de ellos noté, que no eran una estrategia de conquista, no estabas hablando por hablar, cada uno de esos elogios, los tenías guardados en tu "Reserva del sumario", desde hace más tiempo del que imaginaba. porque aunque estuvimos compartiendo correspondencia, a lo largo de dos años, sólo te había visto escasas dos veces,  no sabía con exactitud si aquella mirada si brillaba por mi, o no...

No tenía la certeza de que estabas enamorado de mi, y mucho menos, si como yo, habías esperado el momento preciso para confesar dicho sentimiento, pero al momento en que te saludé, a pesar de que sentí que eras un desconocido, al acercarme a tu cuerpo, fuerte y un poco tenso, por el nivel de nerviosismo que trataste de ocultar, tuve la certeza de que en tus brazos encontraba paz, bondad, una ingenuidad inmensa, oculta en un mar de información, de datos, y de conocimientos que te hacía ver calculador, y hasta cruel, pero no, es así, es tu nivel de realidad, tenías una dosis extra, encontré luz, adicional mente un amor desmesurado, que también te esforzaste mucho por disipar, y por administrar, para que no me fuera de tu lado...

Sentí una energía, pura, limpia y renovada, claramente acababas de despertar de un largo marasmo que te tenía en medio de un gran abismo, el cual ocultabas con una fraudulenta sonrisa, esperando que alguien te leyera, e interpretara esa tristeza inmensa que te carcomía, lo note, pasados cinco minutos de hablar contigo, y desde ese instante me prometí, hacerte sonreír desde el fondo de tu corazón, y hacerte reír a carcajadas tan fuerte que tu voz retumbara en cada rincón, amar tu dulzura, tanto como tu crueldad, tu locura como tu fría sensatez, tu respiración lenta, sin ánimo, tu agitado ritmo cardíaco cuando algo te llena el alma, tu melancolía, tus miedos, tus ciencias exactas, tu literatura, las canciones y los libros que te hacen llorar...

Las series que te hacen recordar, cada espacio que te compone, cada detalle, le encontré belleza, vida luz y paz, donde tú sólo veías obscuridad... 

Me gustaWhere stories live. Discover now