Desperté con la chaqueta de Tobías en mis brazos. Tarde un poco en dilucidar todo lo que paso en el cumpleaños de Dylan. Fue en la ducha que caí en cuenta de lo extraño que fue rechazar su beso.
<<¿Me gusta Tobías? –pensé–. No es posible, apenas si lo conozco>>
Después de desayunar, Hanna me llamo por teléfono para pedirme que visitara a Daniel, que a estas horas ya tenía que estar despierto y que quería saber su reacción antes de verlo. Como no tenía nada que hacer, y me moría de la curiosidad por ver la reacción del Daniel sobrio después de lo que hizo, decidí ir a su casa.
Su madre me dijo que estaba en su habitación, y yo entre. El dormitorio que siempre estaba inmaculado y ordenado, ahora tenía prendas de ropas regadas por todo el piso, y algunos libros estaban oscilando peligrosamente sobre el escritorio, como si alguien hubiera tropezado con ellos.
Daniel se encontraba apoyando la espalda contra la cabecera de la cama, con el cabello desordenado y una expresión huraña.
–¡Cielos, te ves terrible! –exclamé en tono bromista–. ¿La pasaste bien?
Daniel tardo un poco en responder, y con voz ronca dijo:
–¿Qué paso ayer?
Dude en responderle, al parecer no se acordaba de nada.
–Hmmmm, digamos que la pasaste bien.
Daniel se llevo una mano a la frente e hizo una mueca de dolor.
–Que migraña. No lo entiendo, yo no bebí.
–Puede que hayas tomado alcohol erróneamente –dije mientras me sentaba en la silla del escritorio. Al parecer Daniel no presto atención a mis palabras.
–He recibido mensajes muy extraños –me enseño su teléfono–, escriben cosas como: <<La pasamos genial>> <<Eres el rey de las fiestas>>
Había cometido el error de ingresar a mi cuenta en facebook desde la computadora de Daniel, y en el muro estaba publicado un video de la fiesta donde se veía perfectamente a Daniel actuando ebrio.
–¿Qué es eso? –preguntó mientras se levantaba de la cama.
–Nada –dije rápidamente mientras ocultaba el video, pero Daniel llego rápidamente y me aparto. Era un video corto donde aparecía gritando cosas en medio de una piscina rodeado de personas.
Daniel se quedo boquiabierto.
–Yo no recuerdo eso. No puede ser –dijo atónito. Cavilo y entendió que fue Hanna quien le dio las bebidas–. Te juro que matare a Hanna.
–Ella no tiene la culpa –la defendí.
–¿Ah, no? ¿Se equivoco de bebidas en toda la noche?
No le respondí. Pasamos toda la mañana y parte de la tarde en que se mejorara. Se tomo un batido asqueroso que ayudaba con la resaca. Cuando me asegurare de que ya estaba mejor le conté lo del intento de beso de Dylan.
Daniel no pudo evitar ahogar una exclamación de sorpresa. Pues aunque él casi siempre era muy serio, aquello sorprendía a cualquiera.
–No puedo creerlo. Rechazaste el beso del chico por el que te morías.
–Bueno, cosas extrañas pasaron anoche, ayer te emborrachaste, no deberías de sorprenderte –bromeé y Daniel me fulmino con la mirada.
–Es obvio que Tobías te enamoro.
–¿Enamorar? –dije dejando escapar una risotada–. Claro que no, él no tuvo que ver en mi decisión.
–Pero dijiste que pensaste en él cuando Dylan te iba besar.
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Mi Acosador
RomanceHanzel es un adolescente con una vida relativamente normal, con amigos, con problemas y con un interes amoroso. Pero todo cambiará con la llegada de un intimidante chico nuevo, en la que tendrá que descubrir los secretos que éste oculta
