Capítulo 18 ♥

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Bambi:

Desaparezco entre las personas de la manera más rápida posible. La situación realmente me puso nerviosa... ¿Por qué mierda me puso nerviosa? Se supone que no sé de la debilidad, claro que no, ya la sufrí en un pasado como para volver a retomarla. Aprendí tanto y cambié tanto que si alguien me ve débil sería el mismísimo infierno. Solamente me abro con personas, pero demasiado cercanas, aquellas que se ganen mi confianza.

En conclusión, Axel me gusta, de eso estoy segura. Me encanta desde el primer día que lo vi en ese maldito vestuario. Pero tomé la drástica decisión de alejarme lentamente, ya que al primer encuentro no demostró (o eso presiento) demasiado interés. Aunque la situación de ahora fue demasiado extraña. De todas formas mis pensamientos insisten en que debe estar creído.

Me dirijo a mi salón para finalmente llegar con una pequeña demora de cinco minutos. Por suerte tenemos clase con Bren, así que no asumo ningún tipo de exigencia como lo haría otra, bueno... no voy a hablar más porque saben a quién me refiero, la profesora de matemática.

— ¿Dónde estabas? ¿Tanto tardas en llegar de la entrada al salón? tortuga— exclama Mich y se sonroja. Le causa gracia. 

—Ni siquiera sabes toda la situación y crisis que acaba de suceder— prosigo aclarando. Me mira sorprendida. Demasiado sorprendida.

— ¡Axel! ¡Lo puedo sentir!—continúa con una increíble seguridad en que se trata de eso... ¿Cómo lo sabe? Hay amigas que predicen todo.

—Tal cual... ¡Dios lo odio!— acoto fastidiosa.

— ¿Qué lo vas a odiar? Deja de inventarte eso. Está bien, tomaste la decisión de no darle demasiado interés, pero te gusta en el fondo, lo sé y lo sabemos—me desafía— a mí no me engañas.

—Sí... pero igual, está creído.

— ¿Qué pasó?

—Nos chocamos en la escalera, bah, me rescato de casi caerme por unas pendejas que pasaron corriendo— tomo aire para seguir la conversación—no sé cómo ni cuándo apareció Axel atrás mío y sentí sus brazos protegiéndome—finalizo a la vez que mantengo una mirada perdida. Mich no dice nada pero continúa mirándome fijamente en tanto una sonrisa se esboza en sus labios.

—Es buenísimo—agrega de una forma que denota que le crea— es genial Bambi.

— ¿Por qué?

— ¡Te salvó tu príncipe!—se ríe.

—Estúpida— me sonrojo como una verdadera idiota, si Bambi. Idiota. —bueno volviendo, nada sí... me salvó. Después sucedió lo extraño, no sé porqué mierda me puse nerviosa, mi carpeta se cayó, entonces decidida a recogerla se adelantó a tomar la acción primero. Quedé literalmente abajo en el piso y bueno...para desafiarlo un poco también con los nervios, como sé que nadie se resistiría a mí, le clavé una mirada profunda. No sabe con quién se está metiendo.

— ¡Intenso! ¡Eres brava eh!—ríe torpemente —quiero saber si te dijo algo—presta atención Mich a mi relato.

—Sí...me preguntó si estaba nerviosa, obviamente le deje en claro que tipo de persona soy. No voy a permitir que me vea débil o como una más. Que aprenda de mi carácter y de mi valor. Que sepa que no me voy a derretir ante él, sino que primero lograré que él se derrita ante mí— finalizo decidida.

 Que sepa que no me voy a derretir ante él, sino que primero lograré que él se derrita ante mí— finalizo decidida

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