Capítulo 11 ♥

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Axel:

— ¡Vamos chicos! Último partido— suena el silbato de nuestro profesor. El primer día en la primera hora tenemos deporte. Genial. Encima que me cuesta volver a arrancar la rutina por como estoy, debo realizar actividad física.

Aunque soy bueno, si lo soy. De hecho siempre me tienen en cuenta para partidos a campeonatos. No es algo de lo que haga afuera como extra actividad, solo en el colegio, pero si tengo la capacidad. Realizamos un poco de todo, fútbol, básquet, handball, rugby. Y con todas parezco tener buena afinidad.

El profesor parece llamarme la atención hasta en diez minutos unas diez veces. No sé si le sorprende que no esté teniendo reflejos el día de hoy, que estoy a punto de desmayarme, o simplemente que parezco alguien que nunca en su vida pudo con una pelota.

Con el silbato decide liberarme por unos minutos del partido. Por suerte falta poco para el recreo. Aún así ni pienso ir hasta mi salón para tomar el celular, la cancha de césped queda en el otro extremo en este gran instituto. Observo que Adam y el profesor hablan y después mi amigo se acerca hacia mí.

— ¿Te sientes bien?—pregunta mientras siento una leve palmada en la espalda. Se sienta al lado mío en un banco del exterior.

—Quiero creer— contesto—estoy cansado. Definitivamente no quería empezar otra vez. No tengo ánimos para nada, bueno, ya sabes—finalizo.

Si, Adam ya sabe todo. Me aguanta desde ese día hasta hoy. Es un buen amigo de verdad. De esos que no quisieras perder, los que tienes confianza para siempre. Mantenemos un largo instante de silencio.

— ¿Sabes algo Ax? Ojalá alguien te vuelva a volar la cabeza otra vez, te haga volver a sentir algo porque te lo mereces, no quiero que sufras más por alguien que te dejó. Prefiero ser sincero, dale amigo, no sigas así— continúa la conversación para luego tomar un poco de agua de su botella. Me ofrece y niego con la cabeza. No contesto más, el silencio parece ganarme, aunque claro sé internamente que tiene razón. Solo que todavía no quiero caer a esa realidad de decir que puedo superarlo, que quiero superarlo, que merezco otra vez alguien que valga la pena.

—Chicos los libero. Excelentes partidos. ¡Que tengan buen inicio escolar! Hasta el jueves— grita el profesor para finalizar la clase. Adam dice que va al salón ya que debe mandar un mensaje importante desde su celular, decido acompañarlo pero sin previo aviso me detiene el profesor. 

—Capo, me cuesta verte así, sea lo que sea, salí adelante— brinda unas leves palmadas en mi espalda y se retira sin más que decir. 

Mientras vuelvo caminando lentamente al colegio pienso si tan mal me demuestro y veo. Que horrible situación.

Pasan por mi camino unas chicas que salieron al recreo. Sonríen al verme. No me llaman la atención, nada me llama la atención, ni quiero. Igualmente ya estoy acostumbrado a que estas pendejas sonrían, murmuren entre ellas, me miren, hasta también que algunas me comenten las fotos, pero son chiquitas.

Mierda... al pasar por el primer pasillo del instituto donde veo el reloj, observo que tan solo faltan cuatro minutos para la próxima hora ¿Tan lento caminé desde la cancha hasta acá?

Adam desapareció. Seguro debió haberse quedado en el salón de clases, cierto, el que me queda en el otro extremo del instituto ahora mismo. Recuerdo que dejé las cosas en el vestuario ¡Qué idiota! Solo a mí se me ocurre. Solo a mí.

Entonces no queda otra opción que dirigirme hacia allí.

 Al llegar ordeno mis cosas en tanto preparo la remera del colegio porque hoy hice una excepción con la ropa en deporte.

Cuando estoy sacándome la remera siento un leve abrir de la puerta, un poco brusco, pero no tanto. El punto intermedio. Doy media vuelta y observo a una chica.

Una chica que antes no había visto. Pienso que es nueva en el instituto, seguro. Ni siquiera sé cuántos años tiene, parece grande, le doy dieciséis o diecisiete. Fue una mirada capturada e instantánea. Se nota que ingresó por error, ya que pude reconocer su cara paralizada y algo nerviosa. Después de decir "Mierda" cerró bruscamente.

Morocha, llamativa, con ojos verdes hermosos. Parecía coqueta, exótica, segura y distinta... distinta.

Reacciono después de quedarme algo inmóvil por el golpe de la puerta. Qué situación más extraña e incómoda, claramente más para ella. En fin, seguro desapareció.

Luego de estar preparado salgo finalmente del vestuario. Sin embargo sorprende lo que veo. La misma muchacha que pareció entrar por equivocación parece esperar a alguien, pero me doy cuenta de que es a mí cuando me ve y se acerca lentamente.

—Perdón—pronuncia seria, aunque esta seriedad para mi sorpresa no es constante. Empieza a reírse levemente— tengo que reconocer que fue divertido— se forma una sonrisa en su expresión—no mentira, perdón. Fue sin querer— intenta volver a la seriedad.

No pensé que se iba a animar a hablarme, a pesar de cómo me vio, se supone que tendría que tener algo de vergüenza. No es el fin del mundo que me haya visto sin remera, pero... a lo que me refiero es que...otras chicas en su lugar, escaparían. Ella se quedó solo para disculparse. Si, para disculparse.

Es inevitable no mirarla de arriba hacia abajo. Siento de repente como quiero irme de la situación. No sé si es incomodidad o simplemente que no quiero estar. Giro para emprender mi camino hacia clases pero escucho su voz nuevamente.

— ¡Che loco, te estaba hablando, la próxima si te molesta que alguien te pida disculpas avísame estúpido!— grita al ver que la ignoré. Me quedo inmóvil ante sus palabras—anda, nos vimos— finaliza para irse.

Me doy vuelta sorprendido y ella se encuentra de espaldas yéndose.

Carajo. Nunca vi a una chica con tanto carácter y tan segura de sí misma.

 Nunca vi a una chica con tanto carácter y tan segura de sí misma

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