•Soy Bambi Henderson, me enamoré perdidamente de Axel Foucande, mi crush. No sabía que iba a dar vuelta mi mundo en cuestión de instantes... prepárense para la intensidad (en todos los sentidos) ahora sólo les queda ver toda la historia.
DERECHOS D...
Ya transcurrieron los cuatro días que restaban. Ahora solo nos queda hoy a la tarde para disfrutar, por esa razón decidí alquilar el spa del hotel e invitar a Bambi.
Después de lo sucedido en la playa ella no me habla igual que antes. Pareciera como si estuviera intimidada tal vez. Pero a pesar de eso sigue siendo esa persona fuerte y con liderazgo. ¿Que si hay atracción física? Yo creo que sí, demasiada. Bambi me gusta, sin embargo mis demonios del pasado siguen estando presentes y aún no quieren dejarme en paz. Me pregunto si ella también tendrá un pasado. ¿Habrá tenido una relación? ¿Superó? Muchas preguntas para responder de las que seguro llevan tiempo en fin de sacar sus conclusiones. Por ahora estoy disfrutando los momentos con ella, me hace sentir vivo y eso me está gustando. ¿Pasará algo más?
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— ¡Bambi! ¿Haces algo este último día?
Pasaron cuarenta minutos de mi mensaje enviado y no tengo respuesta. No contesta, no contesta. Empiezo a inquietarme, la reserva del spa empieza en cinco minutos. Decido ir a su cuarto, toco suavemente la puerta pero nadie contesta, preocupado accedo de todas maneras.
—Bambi—llamo mientras observo la habitación, la ropa en la cama y algunas cosas que se encuentran desparramadas en el espacio. De repente escucho una voz cantando, me sonrojo levemente para perseguir esa voz y finalmente asomarme por la puerta del baño. Trato de quedarme quieto en el lugar que estoy sin que se dé cuenta de mi presencia. Aún así es demasiado tarde cuando...
— ¡Ay!—toma su toalla rápidamente y se tapa (cabe aclarar que no le vi nada a la exagerada). Su cara se transforma inmediatamente.
—Disculpe dama, solo que no me contestaba los mensajes y tengo algo para usted—prosigo tratando de seducirla. ¿Que si lo logro? Se intimida... ¿Es una señal?
—Perdón a ver ¿Qué quieres hacer?—contesta volviendo a su actitud de líder. Ella trata de continuar en su mundo y sus cosas tratando de olvidarse lo que le hice sentir en la playa, pero no se te va a hacer tan fácil Henderson, si esto recién empieza.
—Alquilé una hora en el spa, una relajación para ambos, algo tranquilo... ¿Vas a querer? ¿O tienes miedo de algo?—trato de desafiarla.
Me fulmina con su mirada a la vez que se cepilla el cabello mojado en frente del espejo para luego colocárselo detrás de la oreja.
—No, yo nunca tengo miedo—acota—vamos si es lo que quieres...
Sonrío triunfante. La dejo cambiarse y pocos minutos después sale espléndida como siempre. Noto como poco a poco va perdiendo esa dureza que se le generó de la misma timidez sobre la otra noche.
— ¿Dónde es?—pregunta sonriendo.
Nos dirigimos hacia el spa. Cuando llegamos acomodamos lentamente nuestras pertenencias importantes. Bambi lleva puesto un bikini color rosa fucsia que hace resaltar su piel blanca. Se mete lentamente en el jacuzzi y juega con el agua en tanto poco a poco se va mojando. Simplemente la observo.
—Hago buenos masajes—le digo.
—Ah, ¿Sí? Muy bien, veamos entonces—se acerca a mí y deja a la vista su espalda—tengo un par de nudos en el cuello—prosigue. No se imagina ni sabe lo que me hace sentir al estar tan cerca de mí, ni que no puedo resistirme a su contacto. Empiezo a brindarle masajes y cada vez me familiarizo más con su piel suave, ella parece gozar de mi tacto. Inevitablemente mis labios se acercan para empezar a besarle el cuello porque no lo soporto más. Responde con un leve gemido.
Mis manos se dirigen hacia su panza trazando círculos constantemente de forma lenta, bajo un dedo para rozar su zona íntima. Noto que empieza la estimulación de su parte, su cabeza se tira hacia atrás cayendo a mi cuello y se inclina de costado en fin de dejar un beso.
—Ax... no puedo—sufre y disfruta al mismo tiempo. Percibo que al lado mío tengo el control para las funciones del jacuzzi, decido darle presión de agua y ante esta simple acción, Bambi llega a estar cerca del clímax. Gime y cierra los ojos tirando su cabeza todavía.
—Si supieras lo linda que te ves así—le susurro al oído a lo que responde con un suspiro de no poder más.
—No puedo, no pue... ay—gime otra vez—Axel me gustas, te quiero, te quiero.
Bajo la presión de agua después de sentir que logré en su cuerpo un punto más lejano de placer. Trata de recuperarse mientras respira agitada. Le acaricio el cabello.
— ¿Cómo podes?—pregunta.
— ¿Cómo no iba a querer con vos? Bambi...—finalizo.
Suspira y toca mi cabello de forma tierna. El agua caliente junto a las burbujas parece borrar rastros de lo ocurrido.
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